jueves, 15 de diciembre de 2011

Naruloid [Entre la nieve]






Capitulo- 58                                                                -Entre la nieve-








Itachi había conducido hacia el monte aún sin saber si era correcto buscar a Aiko por ese lugar… Deidara no deja de mirar por las ventanas de la camioneta buscándola con sus ojos… Itachi disminuye la velocidad al entrar a esa zona llena de arboles y suelo inestable por la nieve.





-Oh no… -Murmura Itachi al sentir que le es difícil seguir por ese camino- Es mucha la nieve… Las llantas se atascarán en cualquier momento si continuo… -Mira de reojo a su amigo- Mejor regresemos quizá ya volvió a casa…



-¡Solo sigue! –Exclama molesto sin mirarlo-



-¿Qué no escuchaste lo que dije?... Bien, por si acaso llamaré a Sasuke…



-…



-… -Saca su celular con una mano mientras con la otra conducía-

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Los labios y la piel de Aiko, eran visiblemente pálidos, con sus parpados cerrados y labios ligeramente entreabiertos respiraba ligeramente… Ya no podía pensar, ni moverse, ni siquiera seguir llorando, estaba inconsciente, sin embargo, su cuerpo se mantenía con vida… Aunque esta dependiera de un hilo... Tan frágil, como lo era ella.



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Itachi corta la llamada…



-Sasuke dice que no hay señales de Aiko, que esta preocupado y nos ayudaría a buscarla, pero esta con su novia…



-… -Sigue mirando por la ventana sin hablar-





Se hizo el silencio… Para Itachi fue incomodo, así que habla en un tono bajo, para no molestar a su rubio amigo…



-Ahora que recuerdo… No esta muy lejos ese río… -Comenta con seriedad-



-¿Qué río?... –Le dirige su fría mirada-



-El río… En el que encontraste a Aiko, hace años… -Mantenía su vista al frente al conducir dificultosamente por ese sitio-



-…Es verdad, lo había olvidado… -Baja su mirada-



-Pensaras que es una locura pensar esto… Pero ¿No crees que quizá Aiko fue a ese río?... ¿Qué es lo que te dicen tus corazonadas? –Sonríe muy leve al verlo de reojo por unos segundos-



-No lo había pensado… Pero, no lo creo…. –Siente como aumenta el ritmo de su corazón- Es ilógico… -Mira hacia abajo-



-… -Sigue conduciendo-



Itachi decide dirigirse hacia ese río, no le gustaba andar sin rumbo fijo… Pero no le aviso a Deidara, sabia que faltaba poco para llegar al riachuelo… Al conducir el pelinegro noto que algo en su motor fallaba… Además le era difícil seguir entre tanta nieve… De pronto su camioneta se detiene y se apaga sola…



-Maldición… -Masculla Itachi y pega su frente al volante- Sabía que esto ocurriría –Murmura-



-… ¿Qué pasa? –Cuestiona el rubio al verlo-



-No lo sé, debo revisar… -Se endereza y suspira- Quizá el motor se congelo… La verdad no sé… -Mira a través del vidrio de la ventana, como vuelven a caer esos blancos copos de nieve- Afuera esta helando… El clima no ayuda mucho...



-Tch… -Frunce el ceño-



-Voy a tardar Deidara… -Se coloca la gorra de su chamarra negra- Revisare la camioneta…



-¡Yo no pienso perder el tiempo!



-¿Tienes un mejor plan?... ¿Qué piensas hacer? ¿Volver caminando a casa o buscarla cerca de aquí, aun con este clima?... –Mirándolo-



-La… Buscaré… -Desvía su mirada-



-…Suerte –Apunto de abrir la puerta-



-…Gracias



-Ah... –Antes de salir, abre uno de los compartimientos de su camioneta sacando una linterna de mano mediana- Toma… -Se la da en sus manos- Esta muy oscuro, no te preocupes, tiene suficiente batería... –Le sonríe muy tenue-



-… -Asiente leve y la toma mirándola-



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El rubio salió de la cálida camioneta al clima invernal… Esas estrellas de nieve que por el frío viento chocaban contra su rostro, lo hacían medio cerrar sus ojos, iluminando con la linterna su alrededor y su camino… Sus botas se hundían levemente a cada paso que daba, era pesado caminar… Respiraba agitadamente por los nervios y desesperación que sentía por encontrarla, también experimentaba cierto temor en su interior, temor de no encontrar a su pequeña hermanita. Sigue caminando sin rendirse contra el helado viento, que parecía empujarlo hacia atrás…



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Sasuke mira el reloj de uno de los muebles de la casa de Karin con preocupación, este marcaba las nueve de la noche… Karin no dejaba de hablar y por más que el pelinegro quisiera prestarle su atención, no podía, puesto que su amiga Aiko lo tenia muy angustiado en su interior… Sentados en la orilla de la cama de la pelirroja…



-Sasuke… -Lo nombra alzando el tono de voz-



-… ¿Qué? –La observa-



-¿No me estas escuchando verdad?... –Pone un rostro afligido-



-Lo siento Karin… Es solo… -Baja su mirada con angustia-



-Mi amor… -Toma con delicadeza su rostro haciéndolo verla a los ojos- Aiko esta bien, lo sé… -Lo suelta y cruza sus brazos al cerrar sus parpados frunciendo el ceño- A decir verdad me dan celos que pienses tanto en ella… -Molesta- ¡Por dios Sasuke! Es la última vez que nos veremos, quizá en mucho tiempo y tú –Es interrumpida al sentir un beso por parte de su novio-



-… -Sasuke permanece con sus labios posados sobre los de ella por unos segundos., luego se aleja- Karin… -Mirando sus ojos-



-… -Muy sonrojada- Sasuke…



-Te extrañaré… -Susurra mirándola fijamente-



-Yo… Yo también –Suspira y toma sus manos- Me alegra que mis padres se hayan ido de vacaciones… La casa es solo mía y, seguramente no tendremos interrupciones… Aunque en navidad, quizá este sola… -Baja su mirada aun ruborizada- Y como esta es la ultima vez que nos veremos, estaba pensando que, como despedida… Tú y yo… Ya sabes –Mira hacia otro lado muy coloreada de sus pálidas mejillas-



-… ¿Qué? –Fijando su mirada en ella-

-… -Una vena salta de su sien y sus anteojos se nublan sin verlo- Q-Que… Que… Hagamos el… ¡A-Amor! –Mueve sus anteojos tomándolos de un lado muy nerviosa al verlo-



-… No creo que sea el momento



-… -Suspira con decepción-



-… -Desvía su mirada- (Aiko… Itachi, Deidara, más vale que la encuentren…)



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El rubio caminaba y caminaba, gira su vista hacia atrás y ya no alcanzaba a ver la camioneta de Itachi, se había alejado mucho… Vuelve su vista al frente y mirando el suelo mueve su linterna para alumbrar la nieve bajo sus pies y detiene su andar cuando nota que justo frente a sus pies, se podían distinguir unas huellas un poco mas pequeñas que las de él, las cuales poco a poco estaban siendo borradas por la blanca nieve que seguía cayendo del cielo… Algo le hace pensar que esas huellas le pertenecen a Aiko, así que acelera el paso y sigue ese camino marcado con esas huellas mientras unos intensos nervios le recorrían el cuerpo… Aun respiraba agitadamente.

A lo lejos logro vislumbrar un rio… Recordando lo que le había dicho su amigo…





-Ahora que recuerdo… No esta muy lejos ese río… -Comenta con seriedad-



-¿Qué río?... –Le dirige su fría mirada-



-El río… En el que encontraste a Aiko, hace años…-Pensaras que es una locura pensar esto… Pero ¿No crees que quizá Aiko fue a ese río?... ¿Qué es lo que te dicen tus corazonadas?...





Deja de recordar para apurar su paso y poder ver ese río que tenia cerca de él…



-Es… Es ese río… No puede ser… -Musita y apresurándose se aproxima mas a ese rio-





Al llegar a la orilla, puede ver que el camino de huellas termina justo ahí… Sus ojos se abren como platos y comienza a temblar al ver el abrigo, gorro, bufanda y guantes que puede identificar que son de Aiko… Rápidamente se acerca y cae de rodillas frente a estas prendas mirándolas con mucho asombro y temor… De inmediato su mente se llena de los peores pensamientos, de lo que le pudo haber ocurrido…

No sabe que hace parte de la ropa que la abrigaba cerca del río…Solo sabe que no se rendirá y seguirá buscándola manteniendo la esperanza de que sigue con vida…





-A-Aiko… -Dice en un tono suave y contiene su llanto, llevando sus temblorosos dedos a esa ropa, tomando el abrigo en sus manos y abrazándolo con angustia al cerrar sus parpados- ¡Aiko! –Exclama al ver el blanco cielo solo haciendo eco y viendo con sus azulados orbes como siguen cayendo esa nieve, sin tener un final-



…



Se levanta del suelo repleto de nieve, incorporándose con el abrigo en su mano… Agacha su cabeza y se hace una sombra que impide ver sus ojos, aferrando sus dedos al abrigo que sostenía con su mano. El odiaba sentirse así, ese nudo en la garganta vuelve a aparecer, al pensar que quizá ya la perdió… Solo puede verse como una brillosa lagrima se desliza por su mejilla y muerde su labio inferior…



Decide seguir la corriente del río por instinto, caminando por la orilla del mismo… Solo observando el agua correr… Pues cree que quizá Aiko se cayó accidentalmente como aquella vez, pero no seria lógico… Si hubiera sido un accidente… ¿Por qué estaba su ropa cerca del río?... El rubio deduce que quizá en medio de la depresión, Aiko se dejo caer al agua inconsciente de sus acciones… Eso lo llena de rabia, pero ala vez de tristeza, ya que de ser así, había pocas probabilidades de que siguiera viva, sabia que nunca supo nadar y la corriente era fuerte.

Camina mas rápido iluminando con la luz de la linterna y llevando consigo ese abrigo purpura, todo a su alrededor era muy oscuro, apenas podía ver lo que había en el agua.

Seguía buscando en el agua, desde la orilla, de pronto ve algo extraño, parecía una cabeza o una piedra, no logra ver con claridad, así que camina un poco más para estar mas cerca y pasa la luz de su linterna por eso que parecía una “roca”, se detiene y abre notablemente sus parpados con gran asombro, rápidamente su corazón comienza a latir, al no poder creer lo que estaba viendo… Aquello no era una simple roca, se trataba de una cabeza, de alguien, de alguien muy conocida y querida por él, su joya... Era Aiko, sin dudas era ella, totalmente impactado ante el estado en el que se veía su pequeña “hermana”… ahí estaba ella, dentro del agua, contra una piedra, nunca se imagino que la llegaría a encontrar así. Sobre la cabeza de Aiko, se había amontonado la nieve formando como un gorrito… Parecía muerta, lo que le impresiona de sobremanera que sin poder contener mas sus lagrimas, estas llenan sus ojos y caen aun sin que parpadee, se estremece y queda paralizado por lo que veía frente a sus ojos…



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La Escritora Despistada: Holaa :3 ... Respondiendo a uno de los mensajes, lo que menos me gusta de Deidara, es... NADA xD todo en el es amor... lo adoro xD... Y quiero agradecer sus comentarios ^^... En especial a Shula, que me ha estado comentando muchos capitulos de este Fanfic, me alegra que te haya gustado, realmente tus comentarios me complacen mucho, muchas gracias...Y ya me extendi mas de lo que esperaba con este fanfic, espero y no se aburran xDDDDDDDDDD... en fin es todo, GRACIAS por leer ^^...

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Lovely Rose [El deseo divino]






Capitulo-18                                                   -El deseo divino-








La maliciosa risa de Alois, se escucha por toda la sala principal… El rubio sentado en un sofá mientras tomaba tranquilamente un Té, sin que una malévola y ligera sonrisa se borrara de su rostro…



-(¿Ciel ama a mi prima?... Es una lastima, si él no quiere verme ni ser mi amigo, tampoco vera ni será amigo de mi prima…) –Ríe por dentro y posa la taza en un platito- (Es tal y como me dijo Claude… Que Ciel esta enamorado de Shinku y ella también de él… Pero, hasta que Ciel reconozca y acepte que yo tengo la razón, Shinku lo vera...) –Mira hacia donde estaba Sarah sacudiendo algunos cuadros- (Con lo que le dije a Shinku para reprimirla, es suficiente para que no quiera verlo…) –Suelta una risita traviesa y entrecierra sus ojos- Sarah… -La llama en un tono claro al verla-



-¿Si?... –Se gira a verlo sonrojándose-



-… -La observa con seriedad, mientras ella se acerca y se posiciona a un lado de él sin ver sus ojos- (Por otro lado… ¿Sera verdad que Claude quiere a Sarah? ¿Por qué la quiere a ella y no a mí? No es justo… Entonces ella será mía primero…) –Sonriendo con malicia- Acércate… -Susurra viendo su hermoso rostro-



-… -Se inclina levemente para acercarse más a él con timidez y cierra sus ojos- ¿Si Danna-sama?...



-Sarah ¿Tu amas a Claude? –Murmura frunciendo el ceño, viéndola de reojo-



-¿Eh?... –Abre sus ojos viendo el suelo- No… -Responde con un ligero rubor-



-Que bien… -Relaja sus facciones y sonríe, aunque no muy convencido- Recuerda Sarah, que solo debes amarme a mí y a nadie más… -Con esa singular sonrisa la observa-



-…Sí –Aún con su mirada abajo-



-¡Deja de evitar verme a los ojos! –Exclama molesto levantándose del sofá-



-Pero, Claude-san me dijo… -Decía antes de ser interrumpida-



-¡No importa lo que haya dicho Claude!... ¡Yo te ordeno que me mires! –Se pone en pie y frente a ella, la mira fijamente, frunciendo ligeramente el ceño-



-Sí… -Eleva su mirada, viendo por primera vez sus ojos- Ohh… -Asombrada del hermoso color de sus orbes se ruboriza-…



-Tú eres mía Sarah… ¿Verdad? –Se acerca más a ella con una leve sonrisa-



-Si… -Asiente mirando sus ojos con un brillo especial en los suyos-

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Era una tarde como cualquier otra… El joven Conde Ciel no dejaba de tener presente en su mente a la rubia de vestido carmín y ojos zafiro, por más que quisiera desaparecerla de sus más profundos pensamientos…

Mantenía las sospechas sobre Alois y su prima, pero era algo ilógico pensar en ello, aun faltaban muchas piezas o pistas, que dieran la respuesta que el joven conde buscaba. Todo era tan confuso para él, ya que, sentía que ese amor era natural, pero según su mayordomo no era así…

Como era común, tenía que atender sus deberes y responsabilidades que le correspondían como cabeza de la familia Phantomhive, entre ellas por supuesto que estaba complacer a su prometida Elizabeth, quien como era usual, lo visito sin previo aviso, y tenía que recibirla aunque ahora más que nunca no desee verla.



Degustaban el exquisito festín que Sebastian les había preparado, con los más finos ingredientes, era uno de los platillos más suculentos del mayordomo… Sentados en una mediana mesa solo para ellos dos, y Sebastian con su porte elegante algo retirado pero dispuesto a las órdenes de su amo, solo observaba discretamente…



-Ciel, me gusta comer contigo… -Comenta la rubia con una sonrisa- Es… Agradable… -En un tono suave y dulce-



-Sí… -Dice siendo seco, sin ponerle atención, mientras se lleva un bocado a su boca-



-Sabes Ciel… -Se sonroja mirando el plato de comida- Me preguntaba si te gustaría salir conmigo a… Algún sitio especial… Yo… -Sonríe con un rubor en sus mejillas al verlo-



-Sí… -Con desinterés sigue comiendo lenta y educadamente-



-¡Ah que bien! ¡Hace tiempo que no salimos juntos! –Exclama con emoción mientras lo observa y ríe cerrando sus ojos- ¿A dónde te gustaría ir? –Cuestiona mirándolo con una dulce sonrisa, tratando de animarlo-



-Sí… -Sin mirarla, siendo indiferente continúa comiendo-





Realmente Ciel, no estaba poniendo atención por que no dejaba de imaginar la agradable sonrisa de Shinku que lo tenia cautivado y muy distraído… Esto es notado por su mayordomo que solo frunce el ceño y afila su mirada al verlo…



-Ciel… -Lo nombra en un tono triste-



-¿Qué?... –Sale de su ensimismamiento al sentir una pesada mirada de Sebastian, haciendo una pausa al comer, y dirigiéndole su mirada a Lizzy-



-Tú… ¿De verdad… Quieres salir conmigo?... Yo, yo solo quiero verte feliz, por que… -Baja su mirada queriendo llorar-



-… -Suspira con fastidio, ya que no era la primera vez que tenia que hacer sentir bien a su prometida, que era sumamente sensible… Cierra sus parpados- Lizzy… Si quiero salir contigo…



-¿E-En serio?... –Con sus ojos brillantes, deja la tristeza a un lado-



-Así es… Después de todo, es mi deber… -Comenta con frialdad y continúa comiendo-



-Ohh…. –Vuelve su expresión triste mirándolo-





Después de la comida, Elizabeth es llevaba a casa en una carroza, siendo acompañada por su sirvienta Paula…



-(Ciel… Lo noto distinto) –Piensa al ver a través de la ventana, viendo frente a sus ojos azules, el recorrido de la carroza por la cuidad- (Es más frío que antes… ¿Por qué Ciel?... Me gustaría conocer, todos sus sentimientos y la verdad de lo que, siente por mí…) –Pensaba con un semblante afligido y preocupado-



-¿Señorita? –Interrumpe sus pensamientos Paula, al notar su angustia- ¿Se siente bien?... –Pregunta preocupada-



-Sí, no te preocupes Paula… -Sonriendo- Solo, estoy muy cansada.



-¿Esta segura?... –Mirándola con intranquilidad-



-Sí… -Sonríe con sus ojos cerrados- (Yo… A pesar de mis sentimientos, puedo sonreír, debo sonreír para no preocupar a nadie… Pero… Ciel)…



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La noche invade el cielo… Y Shinku aún sigue encerrada en su dormitorio, lo que preocupa severamente a sus sirvientes: Grell y Suiseiseki… Ellos deciden ir a averiguar que es lo que le sucede y por que no ha bajado a comer…

No ha salido en todo el día…



-Aún sigue aquí dentro…-Comenta Grell acercándose a la puerta-



-… -Suiseiseki pega su oído a la puerta y logra escuchar el leve llanto de su ama- Aún sigue llorando… -Murmura algo preocupada- Pero, la señorita Shinku se enojará, no le gusta ser molestada Grell-san… -Viéndolo de reojo-



-¡Pero debe salir de ahí! ¡Le hará daño no comer! –Eleva el tono de voz el pelirrojo-



-Yo no la molestare hazlo tú… -Mirándolo con el ceño fruncido-



-¡Aaayy maldita mocosa! –Agita sus brazos con un grito apagado- Bien… -Se acerca a la puerta-



-… -Se aleja de la puerta y asienten a la vez con su cabeza, como estando de acuerdo-



-Ehh… Shinku –Toca la puerta Grell- ¿Estas ahí?...



-…



Shinku no responde, pero deja de escucharse ese leve llanto…



-¡Señorita Shinku contéstenos por favor! –Exclama angustiada y algo desesperada Suiseiseki-



-¡Shinku! –Grita el demonio- ¡Voy a entrar! –Golpea con su pie la puerta y esta se abre a la fuerza-



Los sirvientes entran a la oscura habitación y logran ver a su ama viendo por la ventana siendo iluminada su figura por la tenue luz de luna, que entraba por la cortina que ella levantaba…





-Esta muy oscuro… -Dijo Suiseiseki con algo de temor escondiéndose detrás de Grell-



-¿A que han venido? Yo no los llame… -Con una voz baja y tranquila-



-¡¿Eh?!... ¡Oye has estado aquí todo el día y no has comido nada! –Reclamaba Grell-



-… -Permanece callada-



-Señorita Shinku… -Dice la castaña observándola saliendo detrás de Grell, para caminar lentamente hacia ella-



-… -Vuelve a llorar cerrando sus ojos- Tenías razón Grell… Duele –Con un tono entrecortado-





Grell se acerca a ella y Suiseiseki se detiene con tristeza… El demonio toma su hombro al estar frente a ella, mirándola con seriedad…



-¿Es por lo que te dijo ese mocoso rubio no?...



-S-Si… -Responde sin dejar de llorar-



-¡Eso no es verdad! –Habla en un tono fuerte la castaña-



-Sí, es verdad… -Sigue derramando lagrimas- El no quiere verme… Y yo… Lo único que deseo es verlo…



-… -Grell saca un pañuelo y se lo da- Vamos… No llores… No te vez nada linda… -Mira a otro lado con disgusto- A ese niño Ciel, no le gustaría verte así…



-Ni siquiera quiere verme Grell… -Seca sus lagrimas con el pañuelo blanco, cerrando sus parpados-



-¡Usted puede ir y descubrir la verdad señorita Shinku! –Exclama la castaña-



-No, Alois no me mentiría… El es mi primo… -Con una expresión afligida en su rostro deja de llorar-



-¡No es así! –Niega Suiseiseki frunciendo el ceño molesta- Yo… ¡Yo lo investigare ya vera! Mañana por la mañana iré a la mansión Phantomhive…



-¿Qué te pasa niña? Solo eres una simple sirvienta, no puedes entrar por la puerta, como si fueras una invitada de honor… -Dice el pelirrojo con una burlesca sonrisa al verla-



-¡Tu me llevaras! Pero… Entrare por el jardín… Y hablare con los de mi nivel –Lo mira- (Además quiero ver a ese niño rubio… ¡Debo saber su nombre!) –Piensa Suiseiseki, sonrojándose-



-Haz lo que quieras Suiseiseki… Pero nada me hará creer lo contrario, y no pienso salir de aquí… Déjenme sola… Y ya no vuelvan hasta que yo se los pida… -Con sus ojos cerrados se dirige a su cama-



-¿Eh? ¿No tienes hambre? –Cuestiona el demonio preocupado-



-¡Váyanse! –Ordena en un tono firme y enojada-



-¡Si! –Exclaman al unisonó y salen de la habitación rápidamente, y Grell se encarga de colocar la puerta en su lugar-



-(Ciel… Necesito verte…) –Piensa la rubia con una mirada afligida al sentarse en su cama-



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El ángel de blanco que había estado vigilando a Shinku y Ciel, se encontraba en pie cerca de un barranco con vista a la mansión Phantomhive, con una tenue sonrisa en sus labios llena de satisfacción y una pacifica mirada…





-Cada vez falta menos para salvar esas almas… -Se dice a si mismo, mientras unas lagrimas de felicidad se resbalan por sus mejillas, sin borrar su sonrisa- La purificación se acerca… “El” solo desea salvarlas… Y poco a poco esta siendo posible… Pronto sus almas serán una y serán inmunes a la suciedad, todo gracias al anillo hecho por la reina del cielo, formado con los más profundos sentimientos, y la piedra, que es un trozo de su inmaculado corazón… Capaz de enamorar y purgar almas que en un principio fueron una sola, pero por venir ala vida humana fueron separadas… Siendo unidas por un lazo invisible entre sus corazones, que al estar juntas iniciaran la divina salvación… Aun recuerdo ese día, en el que por orden celestial puse el anillo en un sitio que pronto Shinku visitaría… -Comienza a recordar-





El ángel seguía desde el cielo a Shinku quien ese día salía de compras con su mayordomo… El se encarga de dirigir su alma y cuerpo a aquella tienda donde hace aparecer entre el resto de anillos la sortija con la piedra de rubí incrustada, para ser sutil con las almas que deseaba salvar, ya que si era así, el poder seria mayor…






Manipulando con permiso de dios, la mente de la señora dueña de la tienda, para que esta viera ese extraño y poderoso anillo como uno más, logra así llamar la atención de Shinku y haciéndola comprar y colocar en su dedo ese misterioso anillo, sonríe sintiéndose victorioso.






-(Perfecto…) –Pensaba mientras la veía irse con el anillo puesto, que aun desconocía todo su poder- (Esto es perfecto, el amor los hará olvidar ese sucio deseo de venganza que mantienen, el cual solo mancha su valiosa ánima… Y así serán salvados) –Con una sonrisa y emoción, vuela hacia lo más alto del cielo, desapareciendo entre las nubes-




Termina de recordar con sus ojos cerrados…



-Solo… Es cuestión de tiempo, pero… -Frunce el ceño- Esos demonios, siguen ahí, debo deshacerme de ellos, pero es más importante aniquilar y hacer volver al infierno a uno en especial… Sebastian Michaelis… Te mantengo vigilado asqueroso y vil demonio… -Masculla lo ultimo afilando su mirada al distinguir desde lejos al demonio, quien salía de la mansión acompañando a su amo, con un rostro serio-



Sebastian aun a distancia percibe una incomoda mirada hacia él, y gira su mirada hacia lo lejos donde se veía un barranco pero este lucia completamente solo, sin alguna presencia, solo observa con recelo…



-Sebastian… -Lo llama Ciel estando apunto de subir a la carroza-



-Si... –Leve reverencia y lo sigue-



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domingo, 4 de diciembre de 2011

Naruloid [Una corazonada]






Capitulo-57                                                     -Una corazonada-






Minutos mas tarde…



En los canales de las televisiones de todo Japón, se hacían publicas las fotografías de los Akatsuki capturados informando que solo faltan tres más y que estaban en busca de ellos… La rubia llamada Ino, logra identificar a su actual novio Hidan, del que no había tenido noticias, ni respondía sus llamadas desde hace días… Ella junto con su amiga Sakura, comían caramelos, golosinas y palomitas de maíz, mientras veían la televisión… Sentadas en la alfombra de la habitación de la rubia…





-¡Mira Sakura es Hidan! –Exclama alterándose y señalando la Tv-



-Oh por dios… -Asombrada- Es verdad



-¡No!... ¡Ahora mismo voy por él! –Grita molesta levantándose de la alfombra-



-¡No Ino, espera! –Toma su brazo con ambas manos- ¿Qué no ves?... Hidan formaba parte de la organización criminal mas buscada en el país… Por mas que desees sacarlo de las rejas no podrás… -Muestra un rostro afligido al compadecerse de su amiga- Lo siendo Ino… -En un tono bajo-



-¡Pero!... –Mira la pantalla en la cual podía verse la foto de Hidan y del resto- Bueno… -Desanimada y triste vuelve a sentarse llevando una gomita a su boca con un rostro angustiado-



-Hidan… Un momento… ¿Dijeron que faltan tres? ¡Ino!... Deidara y el hermano mayor de Sasuke –Bajando el tono- También forman parte de Akatsuki recuérdalo… -La mira-



-Oye, es cierto… -La mira con ligera sorpresa-



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El rubio y su amigo Itachi llegan a casa con la cena que habían comprado… Eran las siete de la noche.



Itachi cuelga su abrigo en el perchero del recibidor y Deidara se quita su bufanda dejándola ahí mismo… Yendo después a la cocina para cenar bien, ya que planean irse en la mañana muy temprano en viaje a Italia…



-¡Aiko!... ¡Aiko! –Exclamaba el rubio por las escaleras esperando que su “hermanita” le respondiera-





Después de pocos segundo baja Sasuke mirando a Deidara…



-Aiko no esta… -Dice con preocupación en su rostro-



-¿Qué? ¿Cómo que no esta? ¡¿Dónde esta?! –Pregunta comenzando a alarmarse-



-¡No lo se! ¡Pensé que había ido con ustedes! ¡Ya la busque y no esta en toda la casa!



Llega Itachi hacia ellos al escuchar los gritos…



-¿Qué pasa?...



-Aiko no esta –Responde el rubio-



-¿No esta?... Bueno, seguro fue con alguna amiga o a casa de su hermana ¿No? –Despreocupado tratando de calmar el ambiente y con una mirada tranquila-



-¡No! ¡Ya llame a sus amigas, incluso a su hermana y dicen que no esta con ellas! –Sonando algo alterado Sasuke-



-¡Maldición! ¡¿Adonde fue?! –Frunce el ceño levantando el tono de voz el rubio, mirando a todos lados inquietándose-





Itachi y Sasuke se miran mutuamente y bajan la mirada, preocupados sin saber que decirle a Deidara quien ya estaba muy alarmado….



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La chica de orbes violetas, había caminado mucho y estaba cansada, sentía que no podría dar un solo paso más, no sabia cuanto tiempo había caminado, pero ya no sentía sus piernas… El panorama blanco se había vuelto gris y negro, sintiéndose aún más el frío… El viento no dejaba de soplar y esa sensación helada en su piel y corazón no se iba… Aunque iba bien abrigada, sentía los huesos de su rostro entumecidos, sus mejillas se habían tornado enrojecidas por el esfuerzo que hacia su cuerpo al mantener su temperatura y no dejaban de caer esos fríos copos… Los arboles envueltos en nieve aun sin hojas luciendo completamente secos y congelados, en este lugar no se veían calles… No sabía donde estaba, lo único que sabia es que no quería volver, ese deseo de muerte se hace cada vez mas presente, ni la luna la acompañaba, ya que el cielo estaba nublado pues seguía nevando, estaba completamente sola. Cruzando sus brazos apenas continuaba su andar, sintiendo sus pasos mas y mas pesados, el helado viento la hacia temblar, sin embargo ese rostro afligido no desaparecía… Mientras rodaban por sus mejillas nuevamente, unas lágrimas, que al nacer eran tibias y al recorrer su piel se volvían frías… Su llanto era silencioso, sus sentimientos y el bajo clima hacen que respire dificultosamente, podía ver su aliento en el aire… Aunque a su alrededor estaba muy oscuro, apenas vislumbraba los arboles y ese sendero que seguía, no sabia a donde la llevaba, pero algo quería recordar…



Camina más lentamente contra el fuerte viento que rápidamente secaba sus lágrimas, sus ojos medio abiertos apenas le permitían ver hacia donde iba… No se detendría… Algo le decía, que esta era la dirección que debía tomar… Logra recordar que ya no estaba muy lejos ese río del pasado, ese río que la llevo a conocer al hombre que la hizo sentir y conocer ese sentimiento del que tanto dudaba, del que no creía y el que ahora la había cambiado, volviéndola mas sensible y vulnerable…



A lo lejos, puede distinguir la corriente de agua de aquel gran riachuelo, muy caudaloso aun en pleno invierno.

Continua su lento andar y al llegar puede ver que, es justo como lo recordaba, ancho muy extenso y profundo para ser un simple río… Aiko se aproxima más, y en la orilla se inclina un poco para mirar su tenue reflejo en el agua que corría sin cesar… Cristalina y muy limpia, casi congelada…





-(Yo… Yo… Debería morir de una vez… Quedarme con los recuerdos felices que puedo recordar en este momento) –Pensaba sin dejar de llorar, aunque ya no salían lagrimas, estas parecieron acabarse, mira al cielo y puede ver como este poco a poco se despeja y deja de nevar, asomándose la luna por entre las nubes, iluminándola con un ligero pilar de luz-



Con su mirada nublada, sin brillo, pierde la razón, y se quita su gorra, bufanda guantes y abrigo, dejándolos sobre la nieve, quedando mas ligera de ropa, sin pensarlo más cierra lentamente sus parpados… Se sentía tan miserable y triste… Que según ella quiere morir como debió ser hace años, en este mismo río…

Sabía que al entrar al agua quizá se ahogue, o se muera de frío y era lo que deseaba de momento… Así que se impulsa y cae al río salpicando al impactarse en el, que por la fuerza y el peso de su cuerpo se sumerge en la profundidad del río y es llevaba ligeramente por la corriente, entre abriendo sus ojos dentro del agua viendo como su cabello se mueve suavemente y su corazón late mas rápido en una lucha por querer mantener el calor de su cuerpo… Aiko solo siente frío desde su cabeza hasta sus pies, no sabia nadar, nunca aprendió, y aunque intentara moverse le era imposible, sus huesos se congelaban y sus músculos se entumecían… Su cuerpo asciende y su cabeza sale a la superficie y consigue respirar, comienza a respirar con sus labios temblorosos y entreabiertos, solo podía ver claramente su blanco aliento, la corriente la seguía llevando. De pronto el intenso frío la hace estremecer y temblar… También la hace reaccionar, cambiando de un momento a otro su pensamiento, recuerda que ella no quería dejar nada pendiente, pensando en Deidara y lo tanto que lo ama, sintiéndose mal por ni siquiera despedirse de él, trata de nadar moviendo sus brazos y pies, hundiéndose y saliendo del agua para respirar…



-(N-No… Deidara… ¿Qué hice? ¿Por qué? )-Pensaba totalmente arrepentida de su infantil acto sin rendirse, haciendo un inútil esfuerzo por nadar, y salir del amplio río, la orilla la veía muy lejos e inalcanzable-



La corriente del riachuelo es más fuerte que ella, y se aproximaba a una zona rocosa, y ya no tan profunda…



-¡Auxilio! –Gritaba Aiko con desesperación, sintiéndose como una tonta, pensando que Deidara tenía razón cada que la llamaba así- ¡Alguien ayúdeme! –Exclama y su voz solo hace eco-



Definitivamente esta sola… Vuelve a llorar al sentir que ya no puede moverse para evadir una roca, cuando la fuerza de la corriente la hace chocar en una enorme roca y ahí queda detenida, pero el agua sigue pegándose contra su espalda… Entre cierra sus parpados sintiéndose muy débil, el frio comenzaba a congelar su corazón, ya no estaba muy lejos de la orilla pero su cuerpo no le respondía, quizá fue demasiado tarde cuando se arrepintió se sentía aun muy triste pero no sabe por que ya no salen sus lagrimas y su respiración cada vez era mas lenta… estaba muriendo… ya no podía pensar bien, el frio parecía también congelar su cerebro…



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Deidara sentado en el borde de su cama, demasiado preocupado, más que nunca… Aferra sus dedos a la sabana frunciendo el entrecejo…



-(¡Maldita sea! ¡¿A dónde fue?! ¿Y si ese estúpido Madara la tiene?) –Pensaba el rubio muy agobiado y enfadado- (No… El ya se fue…) Tch… Aiko… -Pasa su mirada por la habitación y encuentra los cascabeles que Aiko usaba en sus coletas cerca de uno de los muebles- (Sus cascabeles…) –Piensa y rápidamente se acerca tomándolos y agitándolos haciendo ruido- (Ella nunca se los quitaba….) –Suspira y los guarda en su abrigo-



En ese preciso momento entra sin tocar la puerta Itachi, caminando hacia su amigo…



-Deidara…



-… -Solo mira al suelo, dándole la espalda- ¿Dónde esta?



-No lo sé, pero sabes que no tenemos tiempo de buscarla, debemos irnos cuanto antes… Deberias estar preparando tus maletas, mañana muy temprano nos iremos...



-Vete tú… -Sin mirarlo-



-¿Eh? –Reaccionando asombrado-



-Ya me escuchaste… -Se gira a verlo-



-Pero… La policía te encontrara y… Ya sabes…



-Yo no me iré sin Aiko… -Lo mira con determinación-



-Entiendo, entonces… Hay que buscarla ya, pero ni siquiera sabemos donde buscar



-Te lo dije… Que se sentiría fatal por la noticia… Es demasiado para ella, todo lo que le esta pasando…



-… Tenía que saberlo…



-Ella y yo, quizá nunca debimos conocernos, todo lo que le esta pasando es por mi culpa… -Baja su vista- Ella estaría mejor sin mi….



-Deidara, a veces el destino… -Decía Itachi antes de ser interrumpido por su amigo-



-Cállate... Tú no me entiendes… -Camina hacia la puerta-



-¿A dónde vas?... –Lo sigue con su mirada-



-A buscar a Aiko, ya es noche… -Articula sin mirar atrás-



-Espera, voy contigo... –Lo sigue yendo tras él-



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En el solitario río, Aiko perdía la esperanza de que alguien la encontrara, para ella todo estaba terminando, su cuerpo se encontraba completamente entumecido, no podía moverse y mucho menos con la corriente que la tenía contra esa piedra como obligándola a permanecer ahí hasta que muera…

Hacia un esfuerzo para tener sus ojos abiertos y en su mente, no dejaba de estar presente Deidara, siendo el único que le preocupa en el mundo… Lentamente sus ojos se cierran involuntariamente, ya no siente su cuerpo, ni su corazón, piensa que su vida se esta yendo…



Mientras tanto Itachi manejaba su camioneta, acompañado del rubio que seguía muy inquieto, desesperado y muy preocupado. No sabe que decirle a su amigo, solo trata de mostrarle que realmente le importa, brindándole su apoyo incondicional.



-Vaya, termino de nevar, pero aun se puede ver la nieve amontonada por los suelos… -Comenta Itachi, tan solo para romper el silencio-



-… -En silencio mira por la ventana, la oscura noche-



-Deidara… -Le dirige una rápida mirada, puesto que al conducir la camioneta debía mantener su vista al frente-



-Aiko… Podría estar muriendo en este instante, lejos de mí… Sin que yo pueda hacer algo… -Lo mira de reojo, frunciendo ligeramente el ceño-





Deidara aunque no se diera cuenta, estaba sintiendo un presentimiento desde lo más profundo de sus entrañas. El fuerte lazo de él y Aiko, parecía querer guiarlo hacia ella, activando su intuición.



-Itachi… -Lo nombra abriendo mucho sus parpados-



-¿Qué sucede?...



-No, no vayas hacia la cuidad…



-¿Entonces adonde me dirijo?... –Mirando al frente-



-Vuelve a casa… Y toma camino al monte…



-¿Qué?... –Lo mira con extrañeza, dando una vuelta en “U” para regresar- Se supone que debemos buscar a Aiko… -Dice al verlo-



-¡Si, lo se!... Solo que… Algo me dice que debo ir hacia haya… Rápido.-Baja su mirada-



-Amigo estas delirando… Tranquilo –Toma su hombro gentilmente-



-¡No estoy delirando!...-Estalla en ira- Es como… Una corazonada o algo así… -Mirándolo con enojo-



-… -Solo lo escucha-



-Solo ve hacia el monte…-Calmando el tono-



-Muy bien… De todos modos no sabemos donde buscar, así que… Sigamos tu corazonada… -Conduce hacia el monte donde Aiko se adentro-



-… (Espero y tenga razón) –Piensa no sintiéndose muy seguro, pero dejándose llevar, y su corazón se agita- …

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Es indistinguible si Aiko esta muerta, desmayada o congelada… Lo que si es seguro, su corazón esta latiendo muy lento… Apenas se mantiene con vida… No le queda mucho tiempo, si permanece ahí dentro del agua helada en una hora mas morirá…



El cielo comienza a nublarse poco a poco, esa tenue luz de la luna se esta yendo, abandonando a Aiko, quien difícilmente respiraba…

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