miércoles, 7 de diciembre de 2011
Lovely Rose [El deseo divino]
Capitulo-18 -El deseo divino-
La maliciosa risa de Alois, se escucha por toda la sala principal… El rubio sentado en un sofá mientras tomaba tranquilamente un Té, sin que una malévola y ligera sonrisa se borrara de su rostro…
-(¿Ciel ama a mi prima?... Es una lastima, si él no quiere verme ni ser mi amigo, tampoco vera ni será amigo de mi prima…) –Ríe por dentro y posa la taza en un platito- (Es tal y como me dijo Claude… Que Ciel esta enamorado de Shinku y ella también de él… Pero, hasta que Ciel reconozca y acepte que yo tengo la razón, Shinku lo vera...) –Mira hacia donde estaba Sarah sacudiendo algunos cuadros- (Con lo que le dije a Shinku para reprimirla, es suficiente para que no quiera verlo…) –Suelta una risita traviesa y entrecierra sus ojos- Sarah… -La llama en un tono claro al verla-
-¿Si?... –Se gira a verlo sonrojándose-
-… -La observa con seriedad, mientras ella se acerca y se posiciona a un lado de él sin ver sus ojos- (Por otro lado… ¿Sera verdad que Claude quiere a Sarah? ¿Por qué la quiere a ella y no a mí? No es justo… Entonces ella será mía primero…) –Sonriendo con malicia- Acércate… -Susurra viendo su hermoso rostro-
-… -Se inclina levemente para acercarse más a él con timidez y cierra sus ojos- ¿Si Danna-sama?...
-Sarah ¿Tu amas a Claude? –Murmura frunciendo el ceño, viéndola de reojo-
-¿Eh?... –Abre sus ojos viendo el suelo- No… -Responde con un ligero rubor-
-Que bien… -Relaja sus facciones y sonríe, aunque no muy convencido- Recuerda Sarah, que solo debes amarme a mí y a nadie más… -Con esa singular sonrisa la observa-
-…Sí –Aún con su mirada abajo-
-¡Deja de evitar verme a los ojos! –Exclama molesto levantándose del sofá-
-Pero, Claude-san me dijo… -Decía antes de ser interrumpida-
-¡No importa lo que haya dicho Claude!... ¡Yo te ordeno que me mires! –Se pone en pie y frente a ella, la mira fijamente, frunciendo ligeramente el ceño-
-Sí… -Eleva su mirada, viendo por primera vez sus ojos- Ohh… -Asombrada del hermoso color de sus orbes se ruboriza-…
-Tú eres mía Sarah… ¿Verdad? –Se acerca más a ella con una leve sonrisa-
-Si… -Asiente mirando sus ojos con un brillo especial en los suyos-
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Era una tarde como cualquier otra… El joven Conde Ciel no dejaba de tener presente en su mente a la rubia de vestido carmín y ojos zafiro, por más que quisiera desaparecerla de sus más profundos pensamientos…
Mantenía las sospechas sobre Alois y su prima, pero era algo ilógico pensar en ello, aun faltaban muchas piezas o pistas, que dieran la respuesta que el joven conde buscaba. Todo era tan confuso para él, ya que, sentía que ese amor era natural, pero según su mayordomo no era así…
Como era común, tenía que atender sus deberes y responsabilidades que le correspondían como cabeza de la familia Phantomhive, entre ellas por supuesto que estaba complacer a su prometida Elizabeth, quien como era usual, lo visito sin previo aviso, y tenía que recibirla aunque ahora más que nunca no desee verla.
Degustaban el exquisito festín que Sebastian les había preparado, con los más finos ingredientes, era uno de los platillos más suculentos del mayordomo… Sentados en una mediana mesa solo para ellos dos, y Sebastian con su porte elegante algo retirado pero dispuesto a las órdenes de su amo, solo observaba discretamente…
-Ciel, me gusta comer contigo… -Comenta la rubia con una sonrisa- Es… Agradable… -En un tono suave y dulce-
-Sí… -Dice siendo seco, sin ponerle atención, mientras se lleva un bocado a su boca-
-Sabes Ciel… -Se sonroja mirando el plato de comida- Me preguntaba si te gustaría salir conmigo a… Algún sitio especial… Yo… -Sonríe con un rubor en sus mejillas al verlo-
-Sí… -Con desinterés sigue comiendo lenta y educadamente-
-¡Ah que bien! ¡Hace tiempo que no salimos juntos! –Exclama con emoción mientras lo observa y ríe cerrando sus ojos- ¿A dónde te gustaría ir? –Cuestiona mirándolo con una dulce sonrisa, tratando de animarlo-
-Sí… -Sin mirarla, siendo indiferente continúa comiendo-
Realmente Ciel, no estaba poniendo atención por que no dejaba de imaginar la agradable sonrisa de Shinku que lo tenia cautivado y muy distraído… Esto es notado por su mayordomo que solo frunce el ceño y afila su mirada al verlo…
-Ciel… -Lo nombra en un tono triste-
-¿Qué?... –Sale de su ensimismamiento al sentir una pesada mirada de Sebastian, haciendo una pausa al comer, y dirigiéndole su mirada a Lizzy-
-Tú… ¿De verdad… Quieres salir conmigo?... Yo, yo solo quiero verte feliz, por que… -Baja su mirada queriendo llorar-
-… -Suspira con fastidio, ya que no era la primera vez que tenia que hacer sentir bien a su prometida, que era sumamente sensible… Cierra sus parpados- Lizzy… Si quiero salir contigo…
-¿E-En serio?... –Con sus ojos brillantes, deja la tristeza a un lado-
-Así es… Después de todo, es mi deber… -Comenta con frialdad y continúa comiendo-
-Ohh…. –Vuelve su expresión triste mirándolo-
Después de la comida, Elizabeth es llevaba a casa en una carroza, siendo acompañada por su sirvienta Paula…
-(Ciel… Lo noto distinto) –Piensa al ver a través de la ventana, viendo frente a sus ojos azules, el recorrido de la carroza por la cuidad- (Es más frío que antes… ¿Por qué Ciel?... Me gustaría conocer, todos sus sentimientos y la verdad de lo que, siente por mí…) –Pensaba con un semblante afligido y preocupado-
-¿Señorita? –Interrumpe sus pensamientos Paula, al notar su angustia- ¿Se siente bien?... –Pregunta preocupada-
-Sí, no te preocupes Paula… -Sonriendo- Solo, estoy muy cansada.
-¿Esta segura?... –Mirándola con intranquilidad-
-Sí… -Sonríe con sus ojos cerrados- (Yo… A pesar de mis sentimientos, puedo sonreír, debo sonreír para no preocupar a nadie… Pero… Ciel)…
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La noche invade el cielo… Y Shinku aún sigue encerrada en su dormitorio, lo que preocupa severamente a sus sirvientes: Grell y Suiseiseki… Ellos deciden ir a averiguar que es lo que le sucede y por que no ha bajado a comer…
No ha salido en todo el día…
-Aún sigue aquí dentro…-Comenta Grell acercándose a la puerta-
-… -Suiseiseki pega su oído a la puerta y logra escuchar el leve llanto de su ama- Aún sigue llorando… -Murmura algo preocupada- Pero, la señorita Shinku se enojará, no le gusta ser molestada Grell-san… -Viéndolo de reojo-
-¡Pero debe salir de ahí! ¡Le hará daño no comer! –Eleva el tono de voz el pelirrojo-
-Yo no la molestare hazlo tú… -Mirándolo con el ceño fruncido-
-¡Aaayy maldita mocosa! –Agita sus brazos con un grito apagado- Bien… -Se acerca a la puerta-
-… -Se aleja de la puerta y asienten a la vez con su cabeza, como estando de acuerdo-
-Ehh… Shinku –Toca la puerta Grell- ¿Estas ahí?...
-…
Shinku no responde, pero deja de escucharse ese leve llanto…
-¡Señorita Shinku contéstenos por favor! –Exclama angustiada y algo desesperada Suiseiseki-
-¡Shinku! –Grita el demonio- ¡Voy a entrar! –Golpea con su pie la puerta y esta se abre a la fuerza-
Los sirvientes entran a la oscura habitación y logran ver a su ama viendo por la ventana siendo iluminada su figura por la tenue luz de luna, que entraba por la cortina que ella levantaba…
-Esta muy oscuro… -Dijo Suiseiseki con algo de temor escondiéndose detrás de Grell-
-¿A que han venido? Yo no los llame… -Con una voz baja y tranquila-
-¡¿Eh?!... ¡Oye has estado aquí todo el día y no has comido nada! –Reclamaba Grell-
-… -Permanece callada-
-Señorita Shinku… -Dice la castaña observándola saliendo detrás de Grell, para caminar lentamente hacia ella-
-… -Vuelve a llorar cerrando sus ojos- Tenías razón Grell… Duele –Con un tono entrecortado-
Grell se acerca a ella y Suiseiseki se detiene con tristeza… El demonio toma su hombro al estar frente a ella, mirándola con seriedad…
-¿Es por lo que te dijo ese mocoso rubio no?...
-S-Si… -Responde sin dejar de llorar-
-¡Eso no es verdad! –Habla en un tono fuerte la castaña-
-Sí, es verdad… -Sigue derramando lagrimas- El no quiere verme… Y yo… Lo único que deseo es verlo…
-… -Grell saca un pañuelo y se lo da- Vamos… No llores… No te vez nada linda… -Mira a otro lado con disgusto- A ese niño Ciel, no le gustaría verte así…
-Ni siquiera quiere verme Grell… -Seca sus lagrimas con el pañuelo blanco, cerrando sus parpados-
-¡Usted puede ir y descubrir la verdad señorita Shinku! –Exclama la castaña-
-No, Alois no me mentiría… El es mi primo… -Con una expresión afligida en su rostro deja de llorar-
-¡No es así! –Niega Suiseiseki frunciendo el ceño molesta- Yo… ¡Yo lo investigare ya vera! Mañana por la mañana iré a la mansión Phantomhive…
-¿Qué te pasa niña? Solo eres una simple sirvienta, no puedes entrar por la puerta, como si fueras una invitada de honor… -Dice el pelirrojo con una burlesca sonrisa al verla-
-¡Tu me llevaras! Pero… Entrare por el jardín… Y hablare con los de mi nivel –Lo mira- (Además quiero ver a ese niño rubio… ¡Debo saber su nombre!) –Piensa Suiseiseki, sonrojándose-
-Haz lo que quieras Suiseiseki… Pero nada me hará creer lo contrario, y no pienso salir de aquí… Déjenme sola… Y ya no vuelvan hasta que yo se los pida… -Con sus ojos cerrados se dirige a su cama-
-¿Eh? ¿No tienes hambre? –Cuestiona el demonio preocupado-
-¡Váyanse! –Ordena en un tono firme y enojada-
-¡Si! –Exclaman al unisonó y salen de la habitación rápidamente, y Grell se encarga de colocar la puerta en su lugar-
-(Ciel… Necesito verte…) –Piensa la rubia con una mirada afligida al sentarse en su cama-
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El ángel de blanco que había estado vigilando a Shinku y Ciel, se encontraba en pie cerca de un barranco con vista a la mansión Phantomhive, con una tenue sonrisa en sus labios llena de satisfacción y una pacifica mirada…
-Cada vez falta menos para salvar esas almas… -Se dice a si mismo, mientras unas lagrimas de felicidad se resbalan por sus mejillas, sin borrar su sonrisa- La purificación se acerca… “El” solo desea salvarlas… Y poco a poco esta siendo posible… Pronto sus almas serán una y serán inmunes a la suciedad, todo gracias al anillo hecho por la reina del cielo, formado con los más profundos sentimientos, y la piedra, que es un trozo de su inmaculado corazón… Capaz de enamorar y purgar almas que en un principio fueron una sola, pero por venir ala vida humana fueron separadas… Siendo unidas por un lazo invisible entre sus corazones, que al estar juntas iniciaran la divina salvación… Aun recuerdo ese día, en el que por orden celestial puse el anillo en un sitio que pronto Shinku visitaría… -Comienza a recordar-
El ángel seguía desde el cielo a Shinku quien ese día salía de compras con su mayordomo… El se encarga de dirigir su alma y cuerpo a aquella tienda donde hace aparecer entre el resto de anillos la sortija con la piedra de rubí incrustada, para ser sutil con las almas que deseaba salvar, ya que si era así, el poder seria mayor…
Manipulando con permiso de dios, la mente de la señora dueña de la tienda, para que esta viera ese extraño y poderoso anillo como uno más, logra así llamar la atención de Shinku y haciéndola comprar y colocar en su dedo ese misterioso anillo, sonríe sintiéndose victorioso.
-(Perfecto…) –Pensaba mientras la veía irse con el anillo puesto, que aun desconocía todo su poder- (Esto es perfecto, el amor los hará olvidar ese sucio deseo de venganza que mantienen, el cual solo mancha su valiosa ánima… Y así serán salvados) –Con una sonrisa y emoción, vuela hacia lo más alto del cielo, desapareciendo entre las nubes-
Termina de recordar con sus ojos cerrados…
-Solo… Es cuestión de tiempo, pero… -Frunce el ceño- Esos demonios, siguen ahí, debo deshacerme de ellos, pero es más importante aniquilar y hacer volver al infierno a uno en especial… Sebastian Michaelis… Te mantengo vigilado asqueroso y vil demonio… -Masculla lo ultimo afilando su mirada al distinguir desde lejos al demonio, quien salía de la mansión acompañando a su amo, con un rostro serio-
Sebastian aun a distancia percibe una incomoda mirada hacia él, y gira su mirada hacia lo lejos donde se veía un barranco pero este lucia completamente solo, sin alguna presencia, solo observa con recelo…
-Sebastian… -Lo llama Ciel estando apunto de subir a la carroza-
-Si... –Leve reverencia y lo sigue-
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domingo, 4 de diciembre de 2011
Naruloid [Una corazonada]
Capitulo-57 -Una corazonada-
Minutos mas tarde…
En los canales de las televisiones de todo Japón, se hacían publicas las fotografías de los Akatsuki capturados informando que solo faltan tres más y que estaban en busca de ellos… La rubia llamada Ino, logra identificar a su actual novio Hidan, del que no había tenido noticias, ni respondía sus llamadas desde hace días… Ella junto con su amiga Sakura, comían caramelos, golosinas y palomitas de maíz, mientras veían la televisión… Sentadas en la alfombra de la habitación de la rubia…
-¡Mira Sakura es Hidan! –Exclama alterándose y señalando la Tv-
-Oh por dios… -Asombrada- Es verdad
-¡No!... ¡Ahora mismo voy por él! –Grita molesta levantándose de la alfombra-
-¡No Ino, espera! –Toma su brazo con ambas manos- ¿Qué no ves?... Hidan formaba parte de la organización criminal mas buscada en el país… Por mas que desees sacarlo de las rejas no podrás… -Muestra un rostro afligido al compadecerse de su amiga- Lo siendo Ino… -En un tono bajo-
-¡Pero!... –Mira la pantalla en la cual podía verse la foto de Hidan y del resto- Bueno… -Desanimada y triste vuelve a sentarse llevando una gomita a su boca con un rostro angustiado-
-Hidan… Un momento… ¿Dijeron que faltan tres? ¡Ino!... Deidara y el hermano mayor de Sasuke –Bajando el tono- También forman parte de Akatsuki recuérdalo… -La mira-
-Oye, es cierto… -La mira con ligera sorpresa-
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El rubio y su amigo Itachi llegan a casa con la cena que habían comprado… Eran las siete de la noche.
Itachi cuelga su abrigo en el perchero del recibidor y Deidara se quita su bufanda dejándola ahí mismo… Yendo después a la cocina para cenar bien, ya que planean irse en la mañana muy temprano en viaje a Italia…
-¡Aiko!... ¡Aiko! –Exclamaba el rubio por las escaleras esperando que su “hermanita” le respondiera-
Después de pocos segundo baja Sasuke mirando a Deidara…
-Aiko no esta… -Dice con preocupación en su rostro-
-¿Qué? ¿Cómo que no esta? ¡¿Dónde esta?! –Pregunta comenzando a alarmarse-
-¡No lo se! ¡Pensé que había ido con ustedes! ¡Ya la busque y no esta en toda la casa!
Llega Itachi hacia ellos al escuchar los gritos…
-¿Qué pasa?...
-Aiko no esta –Responde el rubio-
-¿No esta?... Bueno, seguro fue con alguna amiga o a casa de su hermana ¿No? –Despreocupado tratando de calmar el ambiente y con una mirada tranquila-
-¡No! ¡Ya llame a sus amigas, incluso a su hermana y dicen que no esta con ellas! –Sonando algo alterado Sasuke-
-¡Maldición! ¡¿Adonde fue?! –Frunce el ceño levantando el tono de voz el rubio, mirando a todos lados inquietándose-
Itachi y Sasuke se miran mutuamente y bajan la mirada, preocupados sin saber que decirle a Deidara quien ya estaba muy alarmado….
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La chica de orbes violetas, había caminado mucho y estaba cansada, sentía que no podría dar un solo paso más, no sabia cuanto tiempo había caminado, pero ya no sentía sus piernas… El panorama blanco se había vuelto gris y negro, sintiéndose aún más el frío… El viento no dejaba de soplar y esa sensación helada en su piel y corazón no se iba… Aunque iba bien abrigada, sentía los huesos de su rostro entumecidos, sus mejillas se habían tornado enrojecidas por el esfuerzo que hacia su cuerpo al mantener su temperatura y no dejaban de caer esos fríos copos… Los arboles envueltos en nieve aun sin hojas luciendo completamente secos y congelados, en este lugar no se veían calles… No sabía donde estaba, lo único que sabia es que no quería volver, ese deseo de muerte se hace cada vez mas presente, ni la luna la acompañaba, ya que el cielo estaba nublado pues seguía nevando, estaba completamente sola. Cruzando sus brazos apenas continuaba su andar, sintiendo sus pasos mas y mas pesados, el helado viento la hacia temblar, sin embargo ese rostro afligido no desaparecía… Mientras rodaban por sus mejillas nuevamente, unas lágrimas, que al nacer eran tibias y al recorrer su piel se volvían frías… Su llanto era silencioso, sus sentimientos y el bajo clima hacen que respire dificultosamente, podía ver su aliento en el aire… Aunque a su alrededor estaba muy oscuro, apenas vislumbraba los arboles y ese sendero que seguía, no sabia a donde la llevaba, pero algo quería recordar…
Camina más lentamente contra el fuerte viento que rápidamente secaba sus lágrimas, sus ojos medio abiertos apenas le permitían ver hacia donde iba… No se detendría… Algo le decía, que esta era la dirección que debía tomar… Logra recordar que ya no estaba muy lejos ese río del pasado, ese río que la llevo a conocer al hombre que la hizo sentir y conocer ese sentimiento del que tanto dudaba, del que no creía y el que ahora la había cambiado, volviéndola mas sensible y vulnerable…
A lo lejos, puede distinguir la corriente de agua de aquel gran riachuelo, muy caudaloso aun en pleno invierno.
Continua su lento andar y al llegar puede ver que, es justo como lo recordaba, ancho muy extenso y profundo para ser un simple río… Aiko se aproxima más, y en la orilla se inclina un poco para mirar su tenue reflejo en el agua que corría sin cesar… Cristalina y muy limpia, casi congelada…
-(Yo… Yo… Debería morir de una vez… Quedarme con los recuerdos felices que puedo recordar en este momento) –Pensaba sin dejar de llorar, aunque ya no salían lagrimas, estas parecieron acabarse, mira al cielo y puede ver como este poco a poco se despeja y deja de nevar, asomándose la luna por entre las nubes, iluminándola con un ligero pilar de luz-
Con su mirada nublada, sin brillo, pierde la razón, y se quita su gorra, bufanda guantes y abrigo, dejándolos sobre la nieve, quedando mas ligera de ropa, sin pensarlo más cierra lentamente sus parpados… Se sentía tan miserable y triste… Que según ella quiere morir como debió ser hace años, en este mismo río…
Sabía que al entrar al agua quizá se ahogue, o se muera de frío y era lo que deseaba de momento… Así que se impulsa y cae al río salpicando al impactarse en el, que por la fuerza y el peso de su cuerpo se sumerge en la profundidad del río y es llevaba ligeramente por la corriente, entre abriendo sus ojos dentro del agua viendo como su cabello se mueve suavemente y su corazón late mas rápido en una lucha por querer mantener el calor de su cuerpo… Aiko solo siente frío desde su cabeza hasta sus pies, no sabia nadar, nunca aprendió, y aunque intentara moverse le era imposible, sus huesos se congelaban y sus músculos se entumecían… Su cuerpo asciende y su cabeza sale a la superficie y consigue respirar, comienza a respirar con sus labios temblorosos y entreabiertos, solo podía ver claramente su blanco aliento, la corriente la seguía llevando. De pronto el intenso frío la hace estremecer y temblar… También la hace reaccionar, cambiando de un momento a otro su pensamiento, recuerda que ella no quería dejar nada pendiente, pensando en Deidara y lo tanto que lo ama, sintiéndose mal por ni siquiera despedirse de él, trata de nadar moviendo sus brazos y pies, hundiéndose y saliendo del agua para respirar…
-(N-No… Deidara… ¿Qué hice? ¿Por qué? )-Pensaba totalmente arrepentida de su infantil acto sin rendirse, haciendo un inútil esfuerzo por nadar, y salir del amplio río, la orilla la veía muy lejos e inalcanzable-
La corriente del riachuelo es más fuerte que ella, y se aproximaba a una zona rocosa, y ya no tan profunda…
-¡Auxilio! –Gritaba Aiko con desesperación, sintiéndose como una tonta, pensando que Deidara tenía razón cada que la llamaba así- ¡Alguien ayúdeme! –Exclama y su voz solo hace eco-
Definitivamente esta sola… Vuelve a llorar al sentir que ya no puede moverse para evadir una roca, cuando la fuerza de la corriente la hace chocar en una enorme roca y ahí queda detenida, pero el agua sigue pegándose contra su espalda… Entre cierra sus parpados sintiéndose muy débil, el frio comenzaba a congelar su corazón, ya no estaba muy lejos de la orilla pero su cuerpo no le respondía, quizá fue demasiado tarde cuando se arrepintió se sentía aun muy triste pero no sabe por que ya no salen sus lagrimas y su respiración cada vez era mas lenta… estaba muriendo… ya no podía pensar bien, el frio parecía también congelar su cerebro…
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Deidara sentado en el borde de su cama, demasiado preocupado, más que nunca… Aferra sus dedos a la sabana frunciendo el entrecejo…
-(¡Maldita sea! ¡¿A dónde fue?! ¿Y si ese estúpido Madara la tiene?) –Pensaba el rubio muy agobiado y enfadado- (No… El ya se fue…) Tch… Aiko… -Pasa su mirada por la habitación y encuentra los cascabeles que Aiko usaba en sus coletas cerca de uno de los muebles- (Sus cascabeles…) –Piensa y rápidamente se acerca tomándolos y agitándolos haciendo ruido- (Ella nunca se los quitaba….) –Suspira y los guarda en su abrigo-
En ese preciso momento entra sin tocar la puerta Itachi, caminando hacia su amigo…
-Deidara…
-… -Solo mira al suelo, dándole la espalda- ¿Dónde esta?
-No lo sé, pero sabes que no tenemos tiempo de buscarla, debemos irnos cuanto antes… Deberias estar preparando tus maletas, mañana muy temprano nos iremos...
-Vete tú… -Sin mirarlo-
-¿Eh? –Reaccionando asombrado-
-Ya me escuchaste… -Se gira a verlo-
-Pero… La policía te encontrara y… Ya sabes…
-Yo no me iré sin Aiko… -Lo mira con determinación-
-Entiendo, entonces… Hay que buscarla ya, pero ni siquiera sabemos donde buscar
-Te lo dije… Que se sentiría fatal por la noticia… Es demasiado para ella, todo lo que le esta pasando…
-… Tenía que saberlo…
-Ella y yo, quizá nunca debimos conocernos, todo lo que le esta pasando es por mi culpa… -Baja su vista- Ella estaría mejor sin mi….
-Deidara, a veces el destino… -Decía Itachi antes de ser interrumpido por su amigo-
-Cállate... Tú no me entiendes… -Camina hacia la puerta-
-¿A dónde vas?... –Lo sigue con su mirada-
-A buscar a Aiko, ya es noche… -Articula sin mirar atrás-
-Espera, voy contigo... –Lo sigue yendo tras él-
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En el solitario río, Aiko perdía la esperanza de que alguien la encontrara, para ella todo estaba terminando, su cuerpo se encontraba completamente entumecido, no podía moverse y mucho menos con la corriente que la tenía contra esa piedra como obligándola a permanecer ahí hasta que muera…
Hacia un esfuerzo para tener sus ojos abiertos y en su mente, no dejaba de estar presente Deidara, siendo el único que le preocupa en el mundo… Lentamente sus ojos se cierran involuntariamente, ya no siente su cuerpo, ni su corazón, piensa que su vida se esta yendo…
Mientras tanto Itachi manejaba su camioneta, acompañado del rubio que seguía muy inquieto, desesperado y muy preocupado. No sabe que decirle a su amigo, solo trata de mostrarle que realmente le importa, brindándole su apoyo incondicional.
-Vaya, termino de nevar, pero aun se puede ver la nieve amontonada por los suelos… -Comenta Itachi, tan solo para romper el silencio-
-… -En silencio mira por la ventana, la oscura noche-
-Deidara… -Le dirige una rápida mirada, puesto que al conducir la camioneta debía mantener su vista al frente-
-Aiko… Podría estar muriendo en este instante, lejos de mí… Sin que yo pueda hacer algo… -Lo mira de reojo, frunciendo ligeramente el ceño-
Deidara aunque no se diera cuenta, estaba sintiendo un presentimiento desde lo más profundo de sus entrañas. El fuerte lazo de él y Aiko, parecía querer guiarlo hacia ella, activando su intuición.
-Itachi… -Lo nombra abriendo mucho sus parpados-
-¿Qué sucede?...
-No, no vayas hacia la cuidad…
-¿Entonces adonde me dirijo?... –Mirando al frente-
-Vuelve a casa… Y toma camino al monte…
-¿Qué?... –Lo mira con extrañeza, dando una vuelta en “U” para regresar- Se supone que debemos buscar a Aiko… -Dice al verlo-
-¡Si, lo se!... Solo que… Algo me dice que debo ir hacia haya… Rápido.-Baja su mirada-
-Amigo estas delirando… Tranquilo –Toma su hombro gentilmente-
-¡No estoy delirando!...-Estalla en ira- Es como… Una corazonada o algo así… -Mirándolo con enojo-
-… -Solo lo escucha-
-Solo ve hacia el monte…-Calmando el tono-
-Muy bien… De todos modos no sabemos donde buscar, así que… Sigamos tu corazonada… -Conduce hacia el monte donde Aiko se adentro-
-… (Espero y tenga razón) –Piensa no sintiéndose muy seguro, pero dejándose llevar, y su corazón se agita- …
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Es indistinguible si Aiko esta muerta, desmayada o congelada… Lo que si es seguro, su corazón esta latiendo muy lento… Apenas se mantiene con vida… No le queda mucho tiempo, si permanece ahí dentro del agua helada en una hora mas morirá…
El cielo comienza a nublarse poco a poco, esa tenue luz de la luna se esta yendo, abandonando a Aiko, quien difícilmente respiraba…
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martes, 29 de noviembre de 2011
Lovely Rose [Reconociendo lo inevitable]
Capitulo-17 -Reconociendo lo inevitable-
-(Un poder extraordinario… Capaz de hacer nacer sentimientos nuevos… A dos almas, destinadas a estar juntas)-Pensaba Shinku desde un balcón de la mansión Trancy, con vista al hermoso jardín- (¿Magia, poder o amor? Sea lo que sea… Me esta afectando… Es inútil intentar no pensar en Ciel… Pero él esta comprometido…) –Se le viene una imagen de Lizzy sonriendo a su mente, tan solo unos segundos- (Mi deseo a cambiado… Ya no quiero venganza… Quiero amor, estar con él…) –Sus manos tiemblan, y las observa, viendo el anillo, como brillaba, ese brillo cada vez era mas seguido- (Ahora, brilla casi todo el tiempo…)
-Ahh… Aquí estabas prima… -Se escucha la singular voz de su primo detrás de ella-
-Alois… -Lo menciona al girar su mirada hacia él, cubriendo el anillo con su otra mano-
-Ya casi es la hora del Té… -Con sus manos colocadas en la cadera sonríe- Si gustas algún bocadillo en especial, puedes pedírselo a Claude…
-Gracias por tu consideración… -Leve reverencia con sus ojos cerrados, en modo de agradecimiento-
-… -Ríe inocentemente cerrando sus ojos-
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Eran las cinco de la tarde… Shinku no tenía muchas obligaciones ni trabajo que hacer en la mansión… Ya que todo le correspondía a Alois, aunque él apenas firmaba algunos papeles…
La rubia ya había olvidado aquel incidente, que la había traído con su primo, ha estado viviendo en esta mansión por más de un mes, tiempo en el que sentimientos desconocidos y nunca antes experimentados se habían desarrollado como por obra de arte… Lo único que se pregunta es: ¿Cómo un anillo tan poderoso y mágico, podía estar en una simple tienda entre el resto de anillos comunes?... ¿Cómo es que llego ahí?...
Se encontraba de paseo con Grell, iban sentados dentro de la carroza, mientras esta era conducida por Thompson…
-¡Ay ya quiero ver esos vestidos! ¡Y quizá probarme uno! ¡Que sea rojo, ROJO pasional! –Exclamaba con gran emoción el demonio rojo al unir sus manos y mover su cuerpo extrañamente-.
-Grell… -En un tono firme-
-¿Si?... –La mira sonriendo-
-Guarda silencio… -Mira hacia la ventana con un semblante serio-
-… -La observa de reojo, dejando de hablar- (Esta niña, me recuerda a ese mocoso que se la pasa junto a mi Sebas-chan, son tan idénticos… A veces me pregunto… ¿Si compartirán una misma alma?) –No deja de verla-
El sonido que hacían los caballos al avanzar, era lo único que se escucha por un momento… Hasta que la voz de shinku rompe el silencio…
-Grell… -Vuelve a mencionarlo con una voz mas suave-
-¿Si my lady?... –La mira de reojo, con una sonrisa tenue-
-¿Qué pasa si mi deseo con el que forme el contrato cambia? -Sin mirarlo-
-¡¿P-PERO QUE ESTAS DICIENDO?! ¡El deseo no se puede cambiar!! ¡Si es así, el contrato desaparecerá y ya no podre consumir tu alma, tal y como lo indica el mismo contrato! –Sonando muy alarmado-
-… -Mira hacia abajo- Pero si ya cambio… Desde hace días…
-¡¿Queeeeeeee?! ¡¿Cómo es que no lo note?! –Toca su cabeza con ambas manos aferrando sus dedos en su rojizo cabello y su rostro delataba su gran preocupación-
-Ya no quiero vengarme de Ciel… Es decir… -Lo mira sonriendo leve- Tú me dijiste que fue el quien le ordeno a su mayordomo que incendiara mi mansión, que tan solo se convirtiera en cenizas, pero… Grell ¿En serio fue él?... –Se sonroja ligeramente y toca una mejilla sintiéndola tibia- N-No creo que él sea capaz de algo así… -En un tono tímido-
-¡¿Qué?! ¡¿Qué?! ¡¿Queee?!!!!!!! ¡Espera, espera! ¡¿No me estas creyendo verdad?! –Se aleja lo más que puede de ella y la señala con una expresión exagerada de sorpresa y duda- ¡Un momento! –Baja lentamente el dedo con el que la señalaba y sus ojos se abren mas, mirando el rubor de las mejillas de su ama, quien miraba hacia abajo con sus ojos azulados, medio cerrados y una tenue sonrisa- ¿Qué esta pasando aquí? Estas… Tú estas… -Denotando el enamoramiento de Shinku-
-Sí… -Lo admite maduramente, y le dirige su mirada- (Ahora ya no me importa nada, yo… Yo quiero verlo… Quiero ir a hablar con él sobre esto…) –Piensa y le sonríe- Grell, amo a Ciel Phantomhive, no lo odio y quiero ir con él….
-¡N-No puede seeer!!!! –Exclama en un tono tan alto que Thompson se sorprende y la carroza tiembla a causa del fuerte sonido de la voz del mayordomo que retumbó-
-No grites… -Frunce el ceño- Mantenlo en secreto... –En un tono bajo lo mira-
-Esta bien… -Susurra y suspira con sus ojos cerrados- Shinku escúchame bien… Aunque tú ya no odies a Ciel y el deseo haya cambiado, y por lo tanto no pueda YO consumir tu alma… -Abre sus ojos y la observa- Te seguiré sirviendo y estaré a tus órdenes por voluntad propia, por que… -Toma delicadamente sus pequeñas manos mirándola fijamente- Te aprecio… No te amo como lo hice con Madame Red, mi ex-ama, no… -Niega con su cabeza y sus parpados cerrados- Yo te admiro… -Abre sus parpados observándola- Y te quiero… Mucho –Sonriendo- Tu eres tan pasional, audaz y fuerte… ¡Y ahora que estas enamorada y conocerás el dolor del amor! ¡Te quiero aún mas!.. –Con emoción-. No deseo alejarme de ti… Tú eres mi ama… -Calmando el tono-
-Grell… -Se dibuja una ligera sonrisa en su rostro- ¿El dolor?... –Borra esa sonrisa-
-Sí, pero eso solo es el aderezo del amor linda… Si así es, del A-M-O-R –La toca con la punta de su dedo en su pecho conforme pronuncia las letras-
-… ¿Amor?... –Algo asombrada por las palabras de Grell, recupera su sonrisa- No importa… Por que, después de todo… El vivir es luchar.
-¡Así se habla my lady!! –Entusiasmado la abraza- ¡Awwww!
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Compran tres vestidos y uno más para Grell, todos en tono carmín… Excepto uno, de color blanco, una tonalidad tan pura como su alma… Vuelven a la mansión Trancy… El reloj marcaba las ocho de la noche en punto… Y Shinku se probaba el vestido blanco, que para el gusto de Grell era aburrido…
-Es taaan simple… -Comenta Grell mirando a otro lado con desinterés colocando el dorso de su mano en su cadera-
-Me gusta… Es diferente a lo que estoy acostumbrada a usar… -Lo mira de reojo-
-¡Pareces una novia! ¡Ah espera! –Aparece un ramo de rosas rojas y se lo entrega- Con esto bastara… -Sonríe mostrando sus afilados dientes-
-… -Toma el manojo de rosas y se mira frente al espejo, quedando sorprendida al ver como las rosas resaltan- Vaya es increíble…
-Las rosas destacan y tu no… ¡Eso es a lo que me refiero, Shinku! –Agita sus brazos con desesperación y disgusto-
-… Grell
-¿Eh?... –La mira calmándose-
-Quiero ir a ver a Ciel… Quiero verlo –Con un rubor en sus mejillas mirando su reflejo-
-¿Lo extrañas no es así? –Arquea una ceja, tomando su cadera con ambas manos-
-Algo así… -Sigue mirándose con una tenue muy tenue sonrisa-
-¡Claro vamos yo quiero ver a mi Sebas-chan! –Apunto de salir de la habitación- (Quizá deba llevar ese vestido…) –Piensa maliciosamente-
-Pero, en este momento no… Es muy tarde… No me gustaría molestarlo –Camina hacia uno de los muebles y deja sobre este el ramo, acercándose a Grell lentamente-
-Ya veo… Sí, ya entendí… Debo vestirte para dormir… -Caminando hacia ella, la gira sutilmente, viendo su espalda y acerca sus manos para desatar los listones blancos que ataban esa parte del vestido-
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Amanece y Grell abre las cortinas de la habitación de su ama, quien dormía plácidamente, cubierta por un cobertor…
-(No la quiero perder… Aunque ya no pueda consumir su alma… Debo protegerla, ella es my lady…) –Piensa el demonio rojo al verla, y se dispone a despertarla como todas las mañanas-
El mayordomo de Shinku miraba el anillo sospechando de él… Al recordar lo sucedido en el baño aquel día… Pero a diferencia de Shinku, el no cree en “magia”, cree mas bien, que otro demonio esta detrás de todo esto… Otro demonio que obviamente le quiere robar su alma con una maravillosa, sutil y bien planeada táctica…
Como Shinku lo había deseado… Grell escolto a la rubia hasta la puerta de la gran mansión, listo para salir en busca de Ciel, pero antes de que pudieran atravesar la puerta, Alois se aproxima a ellos apurado.
-¡Shinku! ¡¿A dónde vas?!... –Pregunta fingiendo un semblante inocente y sonríe ligeramente al verlos-
-Disculpa por no avisarte antes primo… -Leve reverencia-
-Descuida… -Sonríe cerrando sus ojos gentilmente-
-Espero y no le moleste, que vaya a visitar a Ciel Phantomhive… (Tampoco espero y le moleste a Ciel, no le envié una carta de aviso) –Pensó al ver a su rubio primo-
-¡Para nada prima! –Exclama sonriendo alegre-
-Ah, me alegro –Sonríe leve- Entonces si me disculpas… -Da media vuelta estando apunto de salir-
-¡Espera prima! –Grita haciéndola detener, con una expresión preocupada-
-¿Qué sucede? –Voltea a verlo de reojo-
-No vayas con Ciel… -Sonríe maliciosamente en su interior, mostrando en su exterior un falso rostro afligido- El es muy malo… -Se acerca a ella tomando sus manos y mirándola con desesperación- ¿No te dije verdad?
-¿Qué?... –Ligeramente asombrada pero con el ceño levemente fruncido-
-Lo que él me dijo el día del baile… Que organice para tu bienvenida… ¿Recuerdas?
Grell nota las intenciones del niño rubio e interviene…
-Ay pero si eso fue hace siglos… -Comenta en una posición afeminada y presuntuosa-
-¡Tu cállate! –Articula molesto el rubio ojiazul, frunciendo el ceño al verlo-
-¡AAHHH!! –Conteniendo sus ganas de matarlo, muy furioso-
-Prima… -Cambia a un tono mas suave, volviendo a mirar a su prima con tristeza y fingida preocupación- Ciel me dijo que no volviéramos a su mansión… -Miente en parte-… -Baja su rostro poco a poco sin soltar las manos de Shinku, falsamente angustiado- No nos quiere a nosotros los Trancy… Siempre, ha sido cuestión de familia… Perdón por no comentártelo antes… -Derramando un par de pequeñas lagrimas-
Toda la escena era parte de un malvado plan que Alois había estado pensando hace semanas, solo por venganza hacia Ciel, al no haber aceptado ser su amigo, como el rubio había querido, todo era a causa de un inmaduro capricho del niño de dorada cabellera.
-¿Qué?... –Cuestiona Shinku sin poder creer lo que escuchaba, poniendo un gesto de impresión-
-Por eso ya no fui a visitarlo –La suelta- yo iba seguido a verlo, pregúntale a mi servidumbre –Señala a sus sirvientes, y los Trillizos, Claude y Sarah asienten con su cabeza y ojos cerrados-
-… No, no puede ser… -Comienza a temblar un poco y el anillo se calienta, sintiendo que quema levemente su dedo- ¡Ah! –Se queja de dolor y une sus manos cubriendo con su mano la contraria donde el anillo ardía, aun temblando ligeramente, cierra sus parpados apretándolos un poco-
-Ciel es malo prima… Yo solo quería ser su amigo y me rechazo… Me dijo que tampoco quería verte, que nos odia a los dos… -Pronuncia en un tono entrecortado por el llanto que comenzaba a fingir, dejándose caer al suelo con melodrama de una manera exagerada y Claude corre inmediatamente hacía el para levantarlo con cuidado-
-(Ciel… Ciel… Ciel…) –Pensaba la rubia y muy triste corre alejándose de la escena, en dirección a su habitación-
-¡Shinku es-espera! –Grita Grell al extender su brazo y su mano abierta completamente hacia ella, para después seguirla-
-¡Déjame sola Grell! –Exclama y derramando pequeñas lágrimas se va a su habitación subiendo las escaleras, corriendo por los pasillos hasta que llega y entrando a ella, se encierra-
Recarga su espalda en la puerta que había cerrado y desliza su espalda descendiendo y doblando sus piernas poco a poco, hasta quedar sentada en el suelo, sintiendo ese nudo en su garganta, comienzan a brotar lágrimas de sus orbes azulados… Mira las palmas de sus manos, observando como sus dedos temblaban a causa del profundo dolor que siente, después de unos segundos deja de sentir el calor del anillo… Sin embargo el pesar en su corazón no desaparece, escuchándolo latir fuerte, sintiendo pulsaciones ligeramente dolorosas y su pecho arder… Solo aferra sus dedos a la ropa de su pecho y aprieta sus parpados, sintiendo aun así como corren lagrimas en sus mejillas... Su inocente y leve llanto se escucha fuera de la habitación, siendo escuchado por Grell, quien solo permanece con un rostro inusualmente serio…
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