viernes, 23 de diciembre de 2011

Naruloid [La calidez de tu voz]

Capitulo-59                                                        -La calidez de tu voz-








La nieve no dejaba de caer, parecía que se estaba destrozando el cielo…

La camioneta de Itachi estaba medio cubierta de esa blanca nieve, él seguía revisando el motor, tratando de arreglarlo. Frunce ligeramente el ceño y asiente, al pensar que ya lo ha reparado, cierra esa parte de la camioneta y sube a ella, cerrando la puerta, introduce la llave e intenta encenderla… Pero solo produce un molesto ruido, y no se mueve, pero al menos consiguió que las luces se encendieran, la apaga y suelta un gran suspiro, sintiéndose agotado y frustrado ante su situación… Su camioneta no avanza, su amigo se había dejado llevar por sus impulsos y se fue solo a buscar a Aiko, quien hasta a él mismo le preocupaba…



-(¿Dónde estará Deidara?...) –Se pregunta en su mente y con un rostro serio, vuelve a tomar su celular, para llamar al rubio- (Vamos, contesta...) –Piensa con la bocina en su oído y logra escuchar el timbre del celular de Deidara muy cerca- (…) –El se sorprende y se deja guiar por el sonido, encontrando el móvil de su amigo a un lado, en el asiento del copiloto donde el iba- (¿Por qué lo dejo aquí? ¿Acaso no quiere que lo moleste?...) –Apaga su celular y vuelve a salir, creyendo que si hace un segundo intento, lograra solucionar el problema de su camioneta-

.



.

Mientras tanto… Deidara se encontraba totalmente perplejo ante tan fuerte escena, Aiko parecía muerta…

Deja caer al suelo el abrigo de ella y también la linterna de mano, aún sin estar seguro si sigue con vida, apresura el paso para entrar al agua sin pensarlo mucho, solo sabe que tiene que sacarla de ahí… Poco a poco siente como va hundiéndose en el helado río, luchando con la corriente para poder acercarse a Aiko, quien no estaba muy lejos de la orilla y se mantenía contra esa roca. El rubio se comienza a sentir un poco nervioso y su corazón late más y más, un intenso sentimiento lo invade, no sabe muy bien que es, solo continua… Y aun viéndola en ese estado, habla temblando de frío…



-¡Aiko!... ¡Aiko! –Se aproximaba a ella- ¡¿Qué diablos haces aquí?!... ¡Aiko, respóndeme! Tch… -Sin poder evitarlo, empezaba a temblar incontrolablemente a causa del inmenso frio que congelaba su piel- A-Aiko… - Llega con ella y toca su mejilla, abriendo mucho sus ojos al notar que su piel estaba muy helada como el hielo- ¡Aiko! –La mira con desesperación y la toma en sus brazos, llevándola hacia la orilla- (¿Por qué no responde?... ¿Estará…? No…) –Piensa y la saca del río respirando agitadamente por el frío que siente su cuerpo, extiende el abrigo de Aiko sobre la nieve y ahí la recuesta, arrodillado cerca de ella, la observa sin saber que hacer para que abriera sus ojos o le respondiera-





Las blancas estrellas de nieve, seguían cayendo suavemente, parecían no tener fin…

El rubio se había empapado y se moría de frío pero lo que más le preocupaba era ver congelada a Aiko, quien mantenía un rostro tranquilo con sus ojos cerrados y labios entreabiertos, se acerca para pegar su oído sobre el pecho de ella, intentando escuchar su corazón, y se siente algo aliviado al percibir unos leves latidos, algo lentos…



-Aiko ¿Estas viva verdad?... –Cuestiona mirando su rostro y sus lagrimas salen de sus ojos, comenzando a llorar en silencio, extiende sus brazos para tomarla entre ellos, alzando su espalda del suelo repleto de nieve para abrazarla- Aiko… -Murmura mientras esas lagrimas descendían lentamente por sus mejillas, creyendo que la ha perdido, y eso que escucho fue solo su imaginación-



Trata de darle calor al abrazarla… Sosteniéndola en sus brazos la observa detenidamente, su lindo rostro tan apacible que parecía estar sumergida en un profundo sueño… Algunas lágrimas caen depositándose en las frías mejillas de Aiko…



-No… No quiero perderte… No a ti... Tú eres mi vida…-Pronunciaba en un tono entrecortado sin dejar de llorar silenciosamente- Aiko…





En ese momento a Deidara ya no le importa su orgullo ni mostrar su debilidad, no podía contener ese sentir, ni retener más ese amor que en este instante se desbordaba y estaba a flor de piel, al ver a su amada como si hubiese perdido la vida… Se arrepiente de ser tan duro, indiferente e introvertido con ella… En lo más profundo de su corazón, desea que Aiko abra sus ojos, que pueda verlos una vez más, esos hermosos orbes violetas llenos de inocencia, de los que se había enamorado, los mismos que lo habían cautivado la primera vez que la vio, para poder decirle cuanto la ama… No sabe si ella lo escucha o si haya sentido la tibieza de sus lágrimas que seguían depositándose en sus pálidas mejillas…



-Aiko… Por favor, dime algo… Lo que sea… -Aún temblaba por el frío y se le dificultaba el hablar con ese enorme sentimiento que lo controlaba-





Un repentino y oscuro pensamiento llega a su mente… Que quizá Aiko ya no esta con vida y el nunca pudo decirle esas dos simples palabras… Que para el, eran dos palabras muy pesadas, al ir cargadas de sentimientos los cuales estaba convencido eran puros, tan puros como la nieve que no se detenía y comenzaba a juntarse en su cabeza y hombros… Cierra sus parpados y posa delicadamente sus labios en la frente de ella, se aleja para mirar su cara jadeando levemente al no soportar tan intenso frío, su ropa estaba húmeda lo que lo congelaba cada vez mas, aun así intentaba darle calor a Aiko, aunque pareciera inútil… Sosteniéndola en sus brazos y pegándola en su pecho sin dejar de llorar… Después de unos segundos, la contempla observando aquellos copos de nieve que parecían adornar su oscuro cabello aún con esa serena faz, lucia como un ángel…



-Aiko… Yo… Yo… -Coloca su fría mano en la mejilla de ella acercando su rostro lentamente mientras articula difícilmente- Te… Te amo… -Casi susurrando, dejando chocar su aliento en sus labios cerrando sus parpados un momento para luego alejarse sin dejar de verla-



Una expresión afligida se apodera de su rostro al pensar que quizá esas palabras ella no las logró escuchar… Lo que le entristece más y dejándose llevar por sus sentimientos, la estrecha con sus brazos aferrándose a ella con un afecto especial.



El rubio había dejado el coraje que sentía hacia ella, por haber salido de casa y poner en peligro su vida, en este momento era llevado por sus más profundas emociones que se habían abierto ante la aparente muerte de Aiko…



Sentía que era en vano seguir hablándole, que ya era tarde para decirle eso, que no importaba cuanto tratara de darle calor, seguía fría y el seguía congelándose, pero algo en su interior no le permitía pensar en otra cosa que no fuera en ella ni tampoco abandonarla.



De pronto Deidara puede sentir como el cuerpo de Aiko hace un ligero movimiento… Ella recuperaba su conciencia al reaccionar por el sonido de su voz al hablarle…



-Dei… Deidara –Musita débilmente al abrir temblorosamente sus parpados-



-¡Aiko! –Exclama reaccionando muy sorprendido al escucharla, detiene sus lágrimas y la aleja tan solo para volver a ver esos ojos violetas, esos ojos que lo miraban y el semblante tranquilo y cansado de Aiko-… -La observa impaciente y alterado-



-Gracias… -Murmura bajando su mirada y se balancea frágilmente hacia él al perder el equilibrio-



-¡O-Oye!… -La sostiene abrazándola sonrojado, sintiendo una paz interior-



Aiko se encontraba en un estado muy delicado y débil, tan débil que ni siquiera tenia la fuerza de mantenerse erguida…



-Gracias… -Repite en ese mismo tono de voz-



-¿Por qué?... –Sin soltarla-



-Por salvarme… Otra vez –Cierra sus ojos trazándose una tenue sonrisa, colocando su cabeza contra su pecho- T-Tengo frío… -Tiembla apretando levemente sus parpados-



-Tú… Tú eres una tonta… -Ruborizado frunciendo el entrecejo, se estremecía tratando de soportar el clima que los envolvía- (Que alivio, esta hablando… ¿Habrá escuchado lo que dije?...)



-…



-Vamos… Debemos ir con Itachi, él estaba en su camioneta, seguramente nos esta esperando… -Dirige su mirada a los lejos notando la neblina en la oscura noche-



-… -Suspira-





Deidara no dejaba de abrazar a Aiko y aunque ambos estaban muy helados, la cercanía era muy cálida por el amor que sentían entre ellos…



El rubio de orbes azules le coloca a Aiko su abrigo sobre sus hombros y le enreda su bufanda en el cuello levemente, ya que eran las únicas prendas que no estaban mojadas y la carga en su espalda llevándose consigo la linterna para alumbrar su camino…



Vuelve a caminar lentamente, pues se sentía congelado y sus músculos entumecidos, pero el llevar a Aiko sobre su espalda, le proporcionaba algo de calor y al escuchar su ligera respiración cerca de su oído le da ánimos para continuar, caminando por entre los tantos arboles y terreno inestable de esa zona boscosa llena de nieve.

El no estaba muy seguro si tomo la dirección correcta para llegar con su amigo, pero no se rendiría y mucho menos sabiendo que Aiko seguía dando señales de vida, de esa vida, que era tan valiosa para él… En su interior se preguntaba una y otra vez ¿Si ella escucho su confesión amorosa?... Claro que no iba a preguntarle directamente, además para el, lo más importante ahora era llegar con Itachi para llevarla al hospital.

Mientras caminaba se impulsa y acelera el paso con su mirada derecha, tratando de recordar el camino, ya que le urge llegar para poder propinarle calor dentro de la camioneta a Aiko, en eso, no se fija cuando la tela de su pantalón se engancha en una de las ramas de las tantas plantas que los rodeaban y lo hace tropezar cayendo de frente, sintiendo como cae el peso de Aiko encima de él, rompiéndose la tela y rasgándose parte de la piel de su pierna por la caída.



-Tch… Maldición… -Masculla y se levanta lentamente, sin soltar en ningún momento a Aiko, volviendo a caminar, soportando el dolor en la zona dañada de su pierna, la cual sangraba, la herida fue algo profunda, pero le preocupaba más su “hermanita”- Aiko… ¿Estas bien? –Voltea su cabeza hacia un lado sin escuchar respuesta-





La pelinegra no se había hecho ni un solo rasguño, ya que Deidara había amortiguado su caída, ella parecía como dormida todo el tiempo, ni siquiera se percato de lo ocurrido.





-(Mientras siga respirando, no importa si no contesta…) –Piensa y sigue su andar-





Finalmente encuentra la camioneta de Itachi, sintiéndose afortunado por no perderse… Itachi al escuchar que unos pasos se acercan, gira su mirada hacia Deidara y hace un gesto de sorpresa al ver que llega junto con Aiko, con su ropa empapada de agua y con su dorado cabello notablemente cubierto de nieve… Notando la sangrante herida de su pierna…



-Deidara… ¿Estas bien?... –Cierra la parte de enfrente de la camioneta estando esta vez seguro de que la ha arreglado-



-… -Se aproxima mas y lo mira con seriedad- Sí…



-Pero, tu pierna… ¿Qué te paso? Estas sangrando mucho… -Mirando su pierna con preocupación-



-¡Estoy bien! Abre la camioneta, debo recostar a Aiko en el asiento de atrás…



-Sí… -Rápidamente abre la puerta ayudándole a acostar a la pelinegra en el asiento trasero, deteniéndose a verla un instante- ¿Qué fue lo que le paso?... –Se acerca y toca la frente de la chica- Vaya, esta muy fría y pálida…-Pasa sus manos palpando la ropa de Aiko- Y mojada… -Voltea a verlo- Tú también…



-No tenemos tiempo, Aiko necesita un doctor esta muy grave… -Abre la puerta del asiento del copiloto para subirse a la camioneta-



-Bien, entonces vámonos… Espero y esta vez no me falle…



-… ¿Qué? –Ya dentro de la camioneta lo observa antes de cerrar la puerta, molesto-



-Nada… -Pasa por enfrente de la camioneta para llegar al otro extremo y entrar en ella tomando el asiento del volante-



-…Rápido Itachi –Dice intranquilo-



-Espera… -Se quita su abrigo habilidosamente y se gira para alcanzar a Aiko y cubrir su cuerpo con este- (Pobre niña…) –Con un rostro serio, vuelve a su posición colocándose el cinturón de seguridad-



Resopla algo estresado, esperando que su camioneta funcione, y la enciende escuchando como el motor vuelve a trabajar como es debido…



-¡Genial lo conseguí! –Eleva el tono de voz algo contento por su logro sonriendo levemente y mueve la camioneta tomando una dirección para salir de ahí-

.



.

En camino a casa…



-Deidara ¿Doctor?



-Sí y rápido Aiko necesita atención médica… -Mirando al frente con determinación-



-… -Suspira leve y entre cierra sus ojos- Deidara, parece que aún no entiendes nuestra situación… Debemos tomar temprano el vuelo o lo perderemos, sabes lo difícil que es para nosotros programar un vuelo y si seguimos aquí mañana es muy posible que la policía nos encuentre, y tú y yo, iremos a la cárcel… Piensa ¿Qué pasara con Aiko y Sasuke? Sin nosotros ellos estarán solos… Además por más que necesitemos llevarla a un hospital, no podemos



-¿Por qué? Nuestros rostros no son conocidos aún… -Lo mira-



-Sí, lo sé pero, no debemos tomar ese riesgo… La policía no conoce con exactitud nuestro rostro pero si conocen algunos rasgos físicos nuestros… ¿Y si nos ven sospechosos? No dudaran en interrogarnos y eso puede ser peligroso…



-Tch… -Muerde su labio inferior mirando por la ventana-



-Lo mejor será que volvamos a casa y esperemos que ella sola se recupere…



-¡No! –Voltea a verlo arrugando el ceño con enojo- ¡Yo se que Aiko esta muy grave! ¡¿Qué no la vez?! ¡Ni siquiera puede caminar, su pulso es muy bajo y, y no importa lo que hagas sigue pálida y fría! ¡Necesita un medico! ¡Ahora! ¡¿A casa?! ¡¿Ir a casa y esperar un milagro?! ¡¿Estas loco?!...



-Oye, relájate… -En un tono bajo lo mira de reojo unos segundos y vuelve su vista al frente-… Se que Aiko necesita atención medica, pero… No somos gente común, Deidara… Es imposible… Piénsalo. –Dice mientras conducía-



-… Ella, ella es lo mas importante para mí, aun mas que mi propia vida… Sin ella, ya no me importaría vivir, es mi motivo de vida… Y lo sabes –Lo mira de la misma manera-



-… Le llamare a Sasuke, espero y este despierto –Toma su celular-

.



.



.



.



.



.



.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Lovely Rose [Negro y Rojo]



Nota: Este capitulo contiene una escena Yaoi, de SebasGrell. Si no te gusta el Yaoi osea (Boy and Boy L♥ve) No te preocupes, antes de la escena avisare, y cuando termine la escena tambien ^^ .






Capitulo-19                                                      -Negro y Rojo-








En la residencia Phantomhive, solo se escuchaba el sonido de los pájaros que paseaban por los arboles, volando en el jardín y pasan por fuera de la ventana abierta de la cocina…

Dentro estaban Bard, quien pensaba que hacer para la merienda sentado en una de las sillas, siendo acompañado por Finnian…



-… -El niño rubio suspira con angustia- Últimamente, la mansión esta algo triste… -Comenta en un tono triste y se sienta en una silla cerca de la mesa-



-Sí, al parecer, Bocchan esta más ocupado que nunca… -Con sus brazos cruzados y ese cigarrillo entre sus labios-



-¡Sería genial que el joven Alois Trancy visitara la mansión como antes! –Comenta más alegre Finny-



-¡Cállate!... Que no te escuche Sebastian –Mira a sus lados con preocupación-



-… -Ríe inocentemente- También, que pudiéramos ir a uno de esos bailes de la Mansión Trancy… -Con una encantadora sonrisa cierra sus ojos y recuerda a la castaña de quien se sentía enamorado-



-… -Lo observa con una gota en su cabeza-





Aparece Sebastian detrás de Bard…





-Ustedes dos… ¿No han perdido bastante tiempo ya?... –En un tono serio-



-¡Ahh! ¡Sebastian-san! –Exclaman al unisonó poniéndose de inmediato en pie, y con firmeza lo miran de frente-



-Bard… ¿No has empezado ni ha preparar los ingredientes para la merienda?... –Mirándolo con desaprobación- Y Finny ¿Qué no deberías atender el jardín?... –Le dirige la misma mirada-



-Etto… -Sintiéndose nervioso el rubio jardinero-



-¿Qué es, lo que están esperando?... –Afila su mirada puesta en ellos-



-¡Si! –Responden a la vez y Finny sale corriendo de la cocina mientras Bard comienza a buscar los ingredientes-



-(Perfecto, ahora podre ir con la señorita Charlotte) –Piensa con una delicada sonrisa y se escabulle-



-Sebastian, sabes donde… -Decía antes de ver que el mayordomo había desaparecido-… -Parpadea algo asombrado y sin comprender- ¿Se-Sebastian?..



.



.

Alois había quedado dormido sobre su escritorio con papeles y trabajo pendiente a su lado… Cuando Sarah toca la puerta para llevarle té…



-¿Danna-sama? –Tocando con suavidad la puerta-



-… -Se despierta de sobresalto- ¡Ahh! ¡No Claude no me dejes! –Exclama al despertar con sus ojos exaltados- ¡¿Quién es?! –Irritado mira la puerta-



-Yo… Sarah señor…



-¡No me digas señor! Y entra… -Recarga su espalda en el respaldo de su asiento, entrecerrando sus parpados, con sus rubios cabellos desordenados, y el lazo de su cuello mal atado-



-… -La tímida sirvienta abre la puerta y entra con la bandeja con el té y se lo sirve, colocándolo sobre su escritorio dejándolo a su alcance- ¿A-Algo más? –Lo mira muy sonrojada-



-… -Toma el té alzando leve sus cejas y prueba un sorbo- Le falta azúcar… -Frunce el ceño-



-Lo lamento, ahora mismo le traigo azúcar… -Reverencia muy apenada-



-¡No!... ¡Olvídalo!



-Eh… -Lo observa- S-Si…



-Ven… Acércate, quiero verte… -Deja el té a un lado con seriedad-



-… -Asiente y camina con nervios hacia él- ¿S-Si?... –Cerca de él-



-Vaya… -Mirando sus grandes pechos, subiendo su mirada hasta sus ojos- Eres muy bella… -Susurra-



-Gracias Danna-sama… -En un tono bajo y dulce, cierra sus ojos-



-… -Acerca sus manos a sus pechos y los acaricia- Son tan suaves… -Con una picara sonrisa-



-¡Ah!... –Muy ruborizada abre sus parpados con sorpresa y los vuelve a cerrar- Hn…



-Dime Sarah… ¿Qué te ha hecho Claude?... ¿Te ha besado? –Sigue tocándola y mirando sus ojos seductoramente-



-… -Queda sin habla solo se estremece y no abre sus ojos-



-¡Contéstame! –Frunce el entrecejo y presiona con su mano uno de sus pechos-



-¡S-Si! –Muy enrojecida de sus mejillas y asustada aprieta sus parpados-



-Maldito… -Masculla y deja sus pechos para cruzar sus brazos enojado-



-¿Danna-sama? –Lo mira aun con ese rubor en sus mejillas-



-No, dime Alois… Sarah… -Murmura y sonríe- Desde ahora, quiero que me llames por mi nombre… ¿De acuerdo?



-Si, como ordenes Alois… -Leve reverencia y baja su mirada, sin comprender el comportamiento de su amo-





Sebastian gozaba su visita a “La casa de los gatos”, jugando con dos de los felinos de Charlotte…





-… -Con una imborrable sonrisa, el demonio estaba hincado en el suelo, jugando con esas encantadoras criaturas-





Charlotte solo lo contempla desde una considerable distancia, no podía evitar el sentirse tan enamorada de quien ya sabia, era un demonio. Solo suspira y con su abrigo abierto, se descubre el escote y coquetamente se acerca hacia él arrodillándose frente a él, para alcanzarlo, viendo sus gatos…



-¿Le gustan mucho verdad? –Mira el rostro del demonio, con un ligero sonrojo-



-Sí, son muy lindos… No más que eso –Ríe entre dientes, ignorando por completo su provocativo escote y se dedica a acariciar a uno de los gatos, tomándolo en sus brazos y sentándose para disfrutar más cómodamente del momento-



-… -Se coloca en cuatro, mirándolo sonrojada- Seb-Sebastian… -Se acerca a su rostro pensando en robarle un beso, pero Sebastian lo esquiva, poniéndose de pie llevando consigo al gato-



-Charlotte… -Afila su mirada puesta en ella-



-Lo… Lo siento yo… -Se abrocha su abrigo bien y se levanta del suelo avergonzada-



-Esta bien… -Sonríe- Claramente, no puedo enojarme contigo…



-… -Ríe con sus ojos cerrados-



-Observe… -Deja al gato caer con sus patitas en el suelo y le da la espalda a la chica para chasquear sus dedos, apareciendo al segundo que lo hace una mesa llena de exquisitos alimentos y vino servido- ¿Gusta?... –Con una sonrisa voltea levemente su rostro a un lado y la mira de reojo-



-… -Boquiabierta sorprendida- ¿Cómo?... –Camina y se detiene quedando a un lado del demonio, poniendo su vista a la mesa-



-Todo es solo para usted… -Mirándola con calidez-



-Seb-Sebastian-san –Sus mejillas se tornan rojas y baja su mirada- Gracias…



-No… -Dice al acercarse y tomarla de su barbilla delicadamente, aproximando su rostro al suyo- No tiene que agradecer… -Pronuncia en un tono suave, serio y muy cerca de sus labios-



-… -Embelesada ante los encantos del demonio siente que su corazón explotara si continua-…





En ese precioso instante se escucha como un vidrio se rompe y giran su mirada hacia una de las ventanas donde entraba Grell con un salto lleno de celos e ira…



-¡Tú! –Señala a Charlotte con el ceño fruncido-



-¿Eh?... –Ella se sorprende y Sebastian mira con indiferencia a Grell soltando a la dama-



-¡Tú aléjate de mi Sebas-chan!!!!! –Grita con furia aproximándose a ellos y aprieta sus dientes con rabia-



-Grell-san… ¿Cómo es que llegó aquí? –Cuestiona Sebastian mirándolo con el ceño ligeramente arrugado-



-¡E-Etto! –Nervioso y apenado se acerca a Sebastian y une sus manos mirándolo con ojos enamorados- ¡Yo te seguí Sebas-chan! ¡Y sentí muchos celos al ver la atención que le ponías a esos gatos!... –Cruza sus brazos y con sus ojos cerrados, alza sus cejas- Pero, eso puedo tolerarlo… -Rompe posición y agita sus brazos furioso- ¡Lo que no puedo tolerar es ver lo cercas que estabas de esa mocosa!



-… -Sebastian suspira fingiendo molestia- Evidentemente, usted nunca entenderá ¿no es así?... –Lo mira de reojo con sus brazos cruzados-



-¿Eh? ¿Entender que?... –Confundido lo observa-



-Que no me interesa… Un demonio tan asqueroso…



-¡Ah! –Le duele-



-Inútil…



-¡Ahh!!! –Le duele más-



-Y severamente molesto…



-¡AAhhh!! –Le duele peor- ¡P-Pero que cruel! –Con lagrimitas en sus ojos- ¡Eso solo te hace extremadamente sexy!!! –Se emociona- ¡Oh si! ¡Me gusta, me vuelves loca Sebas-chan! –Toca sus mejillas ruborizadas y se mueve de un lado a otro-





Charlotte solo miraba molesta a Grell, ya que parecía que ellos, ya se conocían desde mucho antes, ella solo se convierte por un momento en espectadora de tan confusa escena… Que la ponía un poco celosa



-Disculpe señorita Charlotte… -Se dirige el mayordomo a ella de una manera educada- Ahora mismo sacare a este ser tan repugnante de su humilde hogar… -Sonríe cerrando sus parpados con gentileza-



-S-Si… -Sonrojada lo observa-



-Bien, hasta luego… -Se gira para irse-



-Espere… -Toma su muñeca-



-¿Mm?... –La mira de reojo-



-¿Volverá?... –Con su mirada baja aun con ese rubor-



-Sí… Por supuesto –Le sonríe- Lo prometo



-… -Alza su mirada y ve su dulce sonrisa, sonriendo también-



-… -Grell le dedicaba una mirada llena de odio a Charlotte- (¡Estúpida mocosa, no toques a mi Sebas-chan! ¡Aléjate de él!!!) –Pensaba conteniendo sus ganas de matarla-



-Grell-san… -Lo llama Sebastian-



-¡¿Si Sebas-chan?! –Se exalta con gran emoción sonriendo-



-Sígame, por favor… -Le sonríe y camina saliendo por la puerta-



-¡Oh, claro! –Responde completamente feliz y corre hacia él siguiéndolo, saliendo de casa de Charlotte, imaginándose que se trata de alguna aventura amorosa-



-… (¿Quién… es el?..) –Se pregunta Charlotte en su mente al ver irse a Grell-



.



.

La castaña tal y como lo había prometido, había ido a la mansión Phantomhive, pero en lugar de entrar por la puerta siendo tan solo una simple sirvienta, entro por el jardín esperando no ser descubierta ni vista por nadie que no sea ese niño rubio, del que aún desconocía su nombre, él era su segunda razón de ir…



Camina cuidadosamente y con algo de temor ya que desconocía ese lugar para por entre las plantas, arbustos y arboles, escondiéndose evitando ir por los caminos del jardín, siendo muy cautelosa, dedicándose solo a buscar a ese rubio, quien era el único con quien debía comunicarse…

Después de unos minutos se queda dormida en medio de los arbustos, y flores… Finny aparece cerca, sin que ella lo presenciara ya que estaba inconsciente… El chico de dorada cabellera muy contento con una leve sonrisa y unos ojos azules que reflejaban su alegría, riega las flores, mojando accidentalmente, sin darse cuenta a Suiseiseki y así ella despierta de sobresalto muy espantada…



-¡Ah! ¡No! ¡Esta fría! –Emitía en un tono alto, asustada y temblando-



-¿Oh?... –Finny puede ver como los arbustos se mueven y escucha esa conocía voz extrañado-



-… Brrr –Se estremecía de frío y sentía escalofríos correr su piel, sale de los arbustos- ¡Oye tú, ten más cuidado! –Le grita señalándolo muy molesta con sus ojos cerrados-



-¡Ah! ¡Lo siento! –Hace reverencia muy avergonzado-



-¿Eh?... –Al abrir sus ojos puede ver que era ese chico rubio de sus sueños- ¡Ah! ¡E-Eres tú! –Ríe nerviosa- ¡N-No te preocupes yo! Etto… -No sabe que mas decir y baja su vista, sonrojándose-



-No sabía que estabas ahí… -Ríe- ¡De verdad lo siento! –Sonríe- ¡Hola! ¡Mi nombre es Finnian! ¡¿Y el tuyo?! –Entusiasmado la mira con una impecable sonrisa y colorado de sus mejillas-



-¿F-Finnian?... –Parpadea con sorpresa unos segundos- M-Mi nombre es… ¡Suiseiseki! –Pronuncia su nombre enérgica-



-¡Vaya! ¡Eres la chica del baile! ¿Me recuerdas?... E-Ese día creo que tuviste un accidente y… -Mira hacia otro lado muy nervioso-



-¿Eh?... ¡A-Ah, si! ¡Claro! –Ríe un poco frunciendo el entrecejo con extrañeza-



-Por cierto… -La mira de sus pies a su cabeza- ¿Qué haces aquí?



-¡¿Eh?! ¡P-Pues! Yo… Yo… -Apenada desvía su mirada-



-¿Si? –Sonriendo-



-¡Q-Quería ver el jardín, ni creas que te vine a ver a ti! –Ríe de una manera exagerada por sus nervios- (No debe saber a que he venido…) –Pensaba al dejar de reír sonrojada-



-Ah, que bueno que te guste… -Se ruboriza bajando su mirada un momento, luego la levanta animado- ¡Yo soy quien se esfuerza para mantenerlo perfecto y que sea del agrado de Bocchan! (Aunque… A veces ocurra algún desastre por mi exceso de fuerza y Sebastian-san tenga que…..) –Pensaba con una gota en su cabeza recordando todas las tragedias que le han ocurrido y también con Pluto, el perro demoniaco-



-…Etto… -Mira su alrededor, quedando en silencio su timidez no le ayudaba a hablar-



-¡Suiseiseki-chan! ¿Quieres acompañarme? Es hora de mi almuerzo… -La mira sonrojado y sonriendo-



-… -Parpadea ruborizada al ver su sonrisa-… (Debo conseguir la información que necesito, pero, también quiero saber mas sobre él… ¡Estoy enamorada de un Phantomhive!) –Pensaba y sonríe de medio lado con nervios- ¡C-Claro! ¡Pero! ¿Prométeme algo si?



-¿Oh?...



-Nadie, nadie debe saber que estoy aquí, o me mataran…-Con voz temblorosa- Ni tu amo, ni los otros sirvientes, y… y ni ese extraño mayordomo ¡Nadie! ¿De acuerdo? –Une sus dedos mirando estos sintiendo sus mejillas arder-



-¡Si! –Asiente con su cabeza sonriendo al cerrar sus ojos- Este será nuestro secreto –Ríe-¡Ven! ¡Comamos algo! –Toma su mano-



Para Suiseiseki ese momento en el que Finny toma su mano pasa muy lento… Y se siente muy feliz. Finny la lleva a comer junto con él y después le muestra los alrededores de la mansión Phantomhive, cuidando que nadie los viera…







<<<------------------------Alerta Yaoi (SebasGrell)------------------------->>>





Sebastian había llevado a Grell dentro del bosque, en medio de los altos arboles, que se extendían hacia el cielo, al mirar arriba se podía ver el firmamento y algunas nubes… Los rayos del sol atravesaban las ramas de los arboles, que ligeramente eran agitadas por el aire… Todo era tan mágico para el demonio rojo…





-Seb-Sebas-chan… ¿A dónde me llevas? –Cuestiona Grell mientras Sebastian tomando su muñeca caminaba adentrándolo más a ese bosque, él demonio rojo sentía como su corazón se iba a salir de su pecho, pero con una emoción y felicidad enorme, sonríe-



-Grell-san… -Lo acorrala de repente en el grueso tronco de uno de los arboles, mirándolo fijamente con un semblante serio- ¿Sabe por que lo traje aquí?...



-N-No… -Sonrojado, con una tonta sonrisa, siente como fluye una excitación en su interior perdiéndose en la mirada carmesí del otro demonio-



-Para decirle que lo odio… -Frunce el entrecejo y entrecierra sus parpados-



-¿Eh?... –Confundido-



-Lo odio… ¡Por hacerme sentir esto! –Acerca su rostro al suyo y dobla ligeramente su rodilla, colocándola entre las piernas de Grell y apegando su cuerpo al suyo-



-¡Ah! ¡S-Sebas-chan! –Exclama extasiado y muy feliz, sonrojándose sin borrar una sonrisa, luego observa los ojos de Sebastian, cuando nota su silencio, completamente embargado al ver sus orbes color rubí que parecían brillar, sus piernas tiemblan ligeramente por la conmoción-…



-Maldito demonio… -Susurra y cierra sus parpados al unir sus labios con los de Grell delicadamente-



-… (¡Oohh!!! ¡Yeeeees!!!!) –Grita en su interior y explota por dentro, quedando todos sus sentidos invadidos por la fogosidad que corre en su ser-





Grell se siente triunfante y entre cierra sus parpados sintiendo cierta debilidad al sentir los suaves y tersos labios del otro demonio, concentrándose en disfrutar el momento, aunque no entendía en su totalidad la acción de Sebastian, era lo que menos le importaba, estaba sucediendo, lo que tanto deseaba…



-… -Sebastian separa sus labios lentamente y mira sus ojos esmeraldas- Tengo algo que preguntarte…



-Oh… Lo-lo que sea… -Sintiendo que se derretía y estaba en la gloria-



-…



.



.



.



.



.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Naruloid [Entre la nieve]






Capitulo- 58                                                                -Entre la nieve-








Itachi había conducido hacia el monte aún sin saber si era correcto buscar a Aiko por ese lugar… Deidara no deja de mirar por las ventanas de la camioneta buscándola con sus ojos… Itachi disminuye la velocidad al entrar a esa zona llena de arboles y suelo inestable por la nieve.





-Oh no… -Murmura Itachi al sentir que le es difícil seguir por ese camino- Es mucha la nieve… Las llantas se atascarán en cualquier momento si continuo… -Mira de reojo a su amigo- Mejor regresemos quizá ya volvió a casa…



-¡Solo sigue! –Exclama molesto sin mirarlo-



-¿Qué no escuchaste lo que dije?... Bien, por si acaso llamaré a Sasuke…



-…



-… -Saca su celular con una mano mientras con la otra conducía-

.



.

Los labios y la piel de Aiko, eran visiblemente pálidos, con sus parpados cerrados y labios ligeramente entreabiertos respiraba ligeramente… Ya no podía pensar, ni moverse, ni siquiera seguir llorando, estaba inconsciente, sin embargo, su cuerpo se mantenía con vida… Aunque esta dependiera de un hilo... Tan frágil, como lo era ella.



.

.

Itachi corta la llamada…



-Sasuke dice que no hay señales de Aiko, que esta preocupado y nos ayudaría a buscarla, pero esta con su novia…



-… -Sigue mirando por la ventana sin hablar-





Se hizo el silencio… Para Itachi fue incomodo, así que habla en un tono bajo, para no molestar a su rubio amigo…



-Ahora que recuerdo… No esta muy lejos ese río… -Comenta con seriedad-



-¿Qué río?... –Le dirige su fría mirada-



-El río… En el que encontraste a Aiko, hace años… -Mantenía su vista al frente al conducir dificultosamente por ese sitio-



-…Es verdad, lo había olvidado… -Baja su mirada-



-Pensaras que es una locura pensar esto… Pero ¿No crees que quizá Aiko fue a ese río?... ¿Qué es lo que te dicen tus corazonadas? –Sonríe muy leve al verlo de reojo por unos segundos-



-No lo había pensado… Pero, no lo creo…. –Siente como aumenta el ritmo de su corazón- Es ilógico… -Mira hacia abajo-



-… -Sigue conduciendo-



Itachi decide dirigirse hacia ese río, no le gustaba andar sin rumbo fijo… Pero no le aviso a Deidara, sabia que faltaba poco para llegar al riachuelo… Al conducir el pelinegro noto que algo en su motor fallaba… Además le era difícil seguir entre tanta nieve… De pronto su camioneta se detiene y se apaga sola…



-Maldición… -Masculla Itachi y pega su frente al volante- Sabía que esto ocurriría –Murmura-



-… ¿Qué pasa? –Cuestiona el rubio al verlo-



-No lo sé, debo revisar… -Se endereza y suspira- Quizá el motor se congelo… La verdad no sé… -Mira a través del vidrio de la ventana, como vuelven a caer esos blancos copos de nieve- Afuera esta helando… El clima no ayuda mucho...



-Tch… -Frunce el ceño-



-Voy a tardar Deidara… -Se coloca la gorra de su chamarra negra- Revisare la camioneta…



-¡Yo no pienso perder el tiempo!



-¿Tienes un mejor plan?... ¿Qué piensas hacer? ¿Volver caminando a casa o buscarla cerca de aquí, aun con este clima?... –Mirándolo-



-La… Buscaré… -Desvía su mirada-



-…Suerte –Apunto de abrir la puerta-



-…Gracias



-Ah... –Antes de salir, abre uno de los compartimientos de su camioneta sacando una linterna de mano mediana- Toma… -Se la da en sus manos- Esta muy oscuro, no te preocupes, tiene suficiente batería... –Le sonríe muy tenue-



-… -Asiente leve y la toma mirándola-



.



.

El rubio salió de la cálida camioneta al clima invernal… Esas estrellas de nieve que por el frío viento chocaban contra su rostro, lo hacían medio cerrar sus ojos, iluminando con la linterna su alrededor y su camino… Sus botas se hundían levemente a cada paso que daba, era pesado caminar… Respiraba agitadamente por los nervios y desesperación que sentía por encontrarla, también experimentaba cierto temor en su interior, temor de no encontrar a su pequeña hermanita. Sigue caminando sin rendirse contra el helado viento, que parecía empujarlo hacia atrás…



.



.

Sasuke mira el reloj de uno de los muebles de la casa de Karin con preocupación, este marcaba las nueve de la noche… Karin no dejaba de hablar y por más que el pelinegro quisiera prestarle su atención, no podía, puesto que su amiga Aiko lo tenia muy angustiado en su interior… Sentados en la orilla de la cama de la pelirroja…



-Sasuke… -Lo nombra alzando el tono de voz-



-… ¿Qué? –La observa-



-¿No me estas escuchando verdad?... –Pone un rostro afligido-



-Lo siento Karin… Es solo… -Baja su mirada con angustia-



-Mi amor… -Toma con delicadeza su rostro haciéndolo verla a los ojos- Aiko esta bien, lo sé… -Lo suelta y cruza sus brazos al cerrar sus parpados frunciendo el ceño- A decir verdad me dan celos que pienses tanto en ella… -Molesta- ¡Por dios Sasuke! Es la última vez que nos veremos, quizá en mucho tiempo y tú –Es interrumpida al sentir un beso por parte de su novio-



-… -Sasuke permanece con sus labios posados sobre los de ella por unos segundos., luego se aleja- Karin… -Mirando sus ojos-



-… -Muy sonrojada- Sasuke…



-Te extrañaré… -Susurra mirándola fijamente-



-Yo… Yo también –Suspira y toma sus manos- Me alegra que mis padres se hayan ido de vacaciones… La casa es solo mía y, seguramente no tendremos interrupciones… Aunque en navidad, quizá este sola… -Baja su mirada aun ruborizada- Y como esta es la ultima vez que nos veremos, estaba pensando que, como despedida… Tú y yo… Ya sabes –Mira hacia otro lado muy coloreada de sus pálidas mejillas-



-… ¿Qué? –Fijando su mirada en ella-

-… -Una vena salta de su sien y sus anteojos se nublan sin verlo- Q-Que… Que… Hagamos el… ¡A-Amor! –Mueve sus anteojos tomándolos de un lado muy nerviosa al verlo-



-… No creo que sea el momento



-… -Suspira con decepción-



-… -Desvía su mirada- (Aiko… Itachi, Deidara, más vale que la encuentren…)



.



.

El rubio caminaba y caminaba, gira su vista hacia atrás y ya no alcanzaba a ver la camioneta de Itachi, se había alejado mucho… Vuelve su vista al frente y mirando el suelo mueve su linterna para alumbrar la nieve bajo sus pies y detiene su andar cuando nota que justo frente a sus pies, se podían distinguir unas huellas un poco mas pequeñas que las de él, las cuales poco a poco estaban siendo borradas por la blanca nieve que seguía cayendo del cielo… Algo le hace pensar que esas huellas le pertenecen a Aiko, así que acelera el paso y sigue ese camino marcado con esas huellas mientras unos intensos nervios le recorrían el cuerpo… Aun respiraba agitadamente.

A lo lejos logro vislumbrar un rio… Recordando lo que le había dicho su amigo…





-Ahora que recuerdo… No esta muy lejos ese río… -Comenta con seriedad-



-¿Qué río?... –Le dirige su fría mirada-



-El río… En el que encontraste a Aiko, hace años…-Pensaras que es una locura pensar esto… Pero ¿No crees que quizá Aiko fue a ese río?... ¿Qué es lo que te dicen tus corazonadas?...





Deja de recordar para apurar su paso y poder ver ese río que tenia cerca de él…



-Es… Es ese río… No puede ser… -Musita y apresurándose se aproxima mas a ese rio-





Al llegar a la orilla, puede ver que el camino de huellas termina justo ahí… Sus ojos se abren como platos y comienza a temblar al ver el abrigo, gorro, bufanda y guantes que puede identificar que son de Aiko… Rápidamente se acerca y cae de rodillas frente a estas prendas mirándolas con mucho asombro y temor… De inmediato su mente se llena de los peores pensamientos, de lo que le pudo haber ocurrido…

No sabe que hace parte de la ropa que la abrigaba cerca del río…Solo sabe que no se rendirá y seguirá buscándola manteniendo la esperanza de que sigue con vida…





-A-Aiko… -Dice en un tono suave y contiene su llanto, llevando sus temblorosos dedos a esa ropa, tomando el abrigo en sus manos y abrazándolo con angustia al cerrar sus parpados- ¡Aiko! –Exclama al ver el blanco cielo solo haciendo eco y viendo con sus azulados orbes como siguen cayendo esa nieve, sin tener un final-



…



Se levanta del suelo repleto de nieve, incorporándose con el abrigo en su mano… Agacha su cabeza y se hace una sombra que impide ver sus ojos, aferrando sus dedos al abrigo que sostenía con su mano. El odiaba sentirse así, ese nudo en la garganta vuelve a aparecer, al pensar que quizá ya la perdió… Solo puede verse como una brillosa lagrima se desliza por su mejilla y muerde su labio inferior…



Decide seguir la corriente del río por instinto, caminando por la orilla del mismo… Solo observando el agua correr… Pues cree que quizá Aiko se cayó accidentalmente como aquella vez, pero no seria lógico… Si hubiera sido un accidente… ¿Por qué estaba su ropa cerca del río?... El rubio deduce que quizá en medio de la depresión, Aiko se dejo caer al agua inconsciente de sus acciones… Eso lo llena de rabia, pero ala vez de tristeza, ya que de ser así, había pocas probabilidades de que siguiera viva, sabia que nunca supo nadar y la corriente era fuerte.

Camina mas rápido iluminando con la luz de la linterna y llevando consigo ese abrigo purpura, todo a su alrededor era muy oscuro, apenas podía ver lo que había en el agua.

Seguía buscando en el agua, desde la orilla, de pronto ve algo extraño, parecía una cabeza o una piedra, no logra ver con claridad, así que camina un poco más para estar mas cerca y pasa la luz de su linterna por eso que parecía una “roca”, se detiene y abre notablemente sus parpados con gran asombro, rápidamente su corazón comienza a latir, al no poder creer lo que estaba viendo… Aquello no era una simple roca, se trataba de una cabeza, de alguien, de alguien muy conocida y querida por él, su joya... Era Aiko, sin dudas era ella, totalmente impactado ante el estado en el que se veía su pequeña “hermana”… ahí estaba ella, dentro del agua, contra una piedra, nunca se imagino que la llegaría a encontrar así. Sobre la cabeza de Aiko, se había amontonado la nieve formando como un gorrito… Parecía muerta, lo que le impresiona de sobremanera que sin poder contener mas sus lagrimas, estas llenan sus ojos y caen aun sin que parpadee, se estremece y queda paralizado por lo que veía frente a sus ojos…



.



.



.



.



.



.



.



.


La Escritora Despistada: Holaa :3 ... Respondiendo a uno de los mensajes, lo que menos me gusta de Deidara, es... NADA xD todo en el es amor... lo adoro xD... Y quiero agradecer sus comentarios ^^... En especial a Shula, que me ha estado comentando muchos capitulos de este Fanfic, me alegra que te haya gustado, realmente tus comentarios me complacen mucho, muchas gracias...Y ya me extendi mas de lo que esperaba con este fanfic, espero y no se aburran xDDDDDDDDDD... en fin es todo, GRACIAS por leer ^^...