martes, 8 de octubre de 2013

Saranghae Oppa! [ Obstáculos y miedos ]





Capitulo.- 39       —Obstáculos y miedos—





Taeyang se ha convertido en el objetivo de desahogo para Gdragon. Lo que es muy injusto para él, sin importar que sea su mejor amigo.

—Ji... mírame —dice Cat viéndolo directamente.


El mencionado hace un esfuerzo por ver esos bellos ojos de la mujer que ama, sosteniéndole la mirada unos segundos. Y es como si le transmitiera una paz inmensa, dándole como una abofeteada mental que lo hace despertar. ¿Como la simple mirada de Cat puede hacerlo sentir mejor?
La escena que ha creado Gdragon es el centro de atención en el salón de ensayos.

—Tienes que calmarte. Esto es ridículo. —agrega la chica.

Taeyang aprieta sus labios y se anima a hablar.

—Por favor man, olvidemos esto. ¿Aún queda tiempo cierto?. No lo desperdiciemos más —apoya su mano en el hombro de su amigo.

Gdragon respira profundamente bajando su vista, y Luna llega hacia ellos viéndolos preocupada y limitándose a ver.

—Young bae... —el líder, levanta su vista para ver a su amigo—¡Mi man! —aparece una sonrisa— ¡Perdóname! —con una breve inclinación.


Taeyang aliviado y entre risas lo observa detenidamente. Lo conoce bien, seguramente su amigo tiene problemas y por supuesto que quiere ayudarlo.

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Por la noche estando en casa. Gdragon y Taeyang disfrutan de un fino vino. Los demás han ido a divertirse, como si no tuvieran nada de que preocuparse. Claro... ellos no tienen problemas. Lo que le causa envidia a GD.
El líder y su amigo tienen que aprovechar el tiempo y la ausencia de sus novias, quienes ya duermen en sus habitaciones. Tienen que charlar, como hace semanas que no lo hacen.

En una de las salas de su casa se miran frente a frente. Gdragon le cuenta sobre Kiko. Del presunto embarazo que sabe le echara en cara, y que es evidente que el nada tiene que ver.


—Qué difícil... pero debes hacer algo man. —le aconseja Taeyang— No puedes dejarlo así y simplemente esperar a que pase. Habla con Kiko y con tus padres.
—¡De nada sirve! —con la copa medio llena en su mano y sentado a sus anchas adopta un rostro serio— Ya he hablado con mis padres y no entienden. También conozco muy bien a Kiko. ¡Lo negara! Dirá que eso que me dijo Dami es mentira, o sencillamente hará lo que le de la gana. La única forma seria ¡Encerrarla! —hace una mueca de desagrado y le da un trago a su vino— Hasta después de la boda dejarla libre para que no cause problemas, ni lo arruine... —abre de más sus parpados y mira a Taeyang— ¡Es cierto! ¡Eso podemos hacer!
—Oye, oye, oye... relájate. —sosteniendo la copa casi vacía, toma la botella para servirse más—¿No crees que eso, solo te traería más problemas? Si alguien te descubre. Te estarás exponiendo a que le crean todo a Kiko.—deja la botella y lo mira fijamente— Ponte a pensar ¿Por qué razón la encerrarías? ¿Por que no te conviene que... "la verdad sea descubierta"? Piénsalo.
—¡Ahg! —se restriega la cara con su mano y deja su vino sobre la mesita de un costado— ¡Es que ya no se que puedo hacer para quitármela de encima! ¡Estoy jodido! —toca con su palma su frente cabizbajo.

Taeyang lo mira por un minuto sin decir más. Claramente tampoco se le ocurre nada para auxiliarlo.

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La gran gira mundial de Big bang esta en puerta. Y Taeyang quien ama el baile suele practicar a solas cuando puede, en el salón de practicas de la YG. Sonando una de sus canciones favoritas de su álbum solista. Veía su reflejo en el enorme espejo que cubría todo su alrededor y mueve su cuerpo como solo el lo puede hacer. Su piel ya brillaba por el calor que se producía y sintiendo que su camisa le estorba, la desviste dejando a la vista su firme y bien trabajado abdomen. Sigue bailando y de repente en el espejo encuentra la presencia de IU en el salón, quien lo veía con sus manos y dedos unidos, y una sonrisa que hace ruido. Suspende su baile y mientras la canción sigue, trata de calmar su respiración desviando su mirada. « ¿Qué hace ella aquí? ».
Recuerda todas esas veces que ella atrevida y descaradamente lo abrazó, besó su mejilla y le confeso sus sentimientos tan abiertamente al publico. Lo que no hacia mas que incomodarlo incluso ahora.
Permanece estático hasta que la canción se acaba y IU avanza hacia él.


—¡Young bae! ¡Cuanto tiempo! ¡¿No crees?! —invade su espacio personal sonriendo de oreja a oreja.
—Ji Eun... ¿Qué haces aquí? —da un paso hacia atrás sin mirarla.
—Oye... —se arrima enganchándose a su brazo— ¿Que te sucede? Haz cambiado. Antes no eras así —libera una risita.
—Si... antes —conteniendo sus ganas de aventarla y salir corriendo, por respeto.


Siempre que la ve es lo mismo. Hay roces, contacto, pero no sabe por que ahora más que nunca le parece por de más molesto. Luna andaba por YG también ¿Qué pasaría si llega y lo encuentra con ella? ¿como le explicará?. No puede pasar eso ahora, no ahora que apenas se han reconciliado y todo va bien.
Se carga de valor y aparta sus brazos con calma.

—Ji Eun será mejor que te vayas. Estoy muy ocupado ahora, practicando...


Extrañamente se siente terrible por dentro el jamas ha sido tan directo y duro con una chica, pero tiene que serlo, solo así IU captara.
La chica opta por abrazarlo repentinamente y con fuerza.

—Young bae... sabes que yo siempre te he querido. Te conozco desde hace tanto —con voz suave y un aire melancólico— Nunca he dejado de pensarte. Por favor no me hagas esto.


Taeyang respira hondo cerrando sus ojos con pesadez. « Lo único que quiero es que te vayas y no me toques más...»

—Creí que ya todo mundo, sabia que tengo novia. Se llama Luna, y es todo lo que necesito. La amo... —abre sus ojos, y con sus manos la separa de su cuerpo mirando sus ojos y sujetándola de sus brazos para que no se mueva— Por favor te lo pido... Olvídame, yo no soy para ti. Ji Eun... tú nunca me gustaste ni un poco. Lo lamento.


Dicho esto retira sus manos, recoge su camisa del suelo y mientras se la pone, camina a la puerta sabiendo que IU no se ira si se lo pide. No le queda de otra mas que irse el mismo.

—¡Young bae! ¡Young bae! —suena su taconeo al tratar de alcanzarlo.


Pero Daesung quien ha estado escuchando cerca de la puerta, se le atraviesa y le sonríe hasta que sus ojos desaparecen.

—¡Hola! —emite una sonora risa— ¡Yo soy Daesung! ¡Ven conmigo! —toma su mano sin dejar de sonreír.
—¡O-Oye! ¡Espera! ¡¿Que crees que haces?! ¡Suéltame!


Es casi arrastrada por Daesung. Y aunque haga el intento de librarse de su agarre el chico es muy fuerte y así la lleva a otro lado escuchando sus quejidos.

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Taeyang y Luna se han encontrado en uno de los corredores del edificio y se miran cara a cara. Luna le avisa que tiene que salir.


—¿Solo para comprarle comida a Zafiro? —cuestiona Taeyang—
—Si. Le hace falta y lo había olvidado —escapándose una risita insegura—Volveré... bueno... no sé cuando exactamente, por que, también necesito pasar a comprar otras cosas. « No se cuanto me entretenga Osiel. ¡¿Por que no quiero decirle la verdad?! »


Taeyang exhibe una tierna sonrisa y le acaricia su mejilla dejándole un beso en sus labios.

—De acuerdo... te extrañaré.

Es tan ingenuo, que cree plenamente en sus palabras. Un malestar surge dentro de Luna. ¿Por que temía decirle que iba con Osiel? Si es su amigo y Taeyang lo sabe muy bien. Presiente algo.

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Ella también tiene llaves de casa de los "Bangs". Adentro no hay nadie mas que Zafiro, Boss y Gaho. Tal y como habían quedado, Osiel pasa por ella a casa y Luna sube a su coche un poco inquieta.
Algo que pudo detectar su amigo al conducir.

—Tranquilízate. Solo vamos a cenar en una reservación privada que hice. —hace un alto en un rojo y la observa un momento.

Luna no puede verlo. Ha mantenido sus ojos en la ventana, se siente extraña. Cruza sus brazos como queriéndose abrazar así misma.

—Esto... parece una cita. —brota de sus labios.
—Si, así es. —despreocupado vuelve su vista al frente y avanza su auto.
—¿Por que? Tu eres... mi ami...

La mano de Osiel le impide terminar. El con la otra mano en el volante sigue conduciendo sin apartar su vista de enfrente.

—No lo digas. Solo, guarda silencio y espera... —quita su mano de los labios de Luna.


Sin embargo no puede dejar de verlo. Tendría que ser una tonta para no darse cuenta de que Osiel pretende algo. Y eso es lo que la hace estremecer.

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—Esto ya me esta cansando...

Dice CL mientras come ensalada en la mesa de la cocina de Dara.

—Mi paciencia es como un hilo. ¡No puedo creer que sigan juntos después de todo! —lleva más ensalada a su boca viendo a su amiga.
—Se nota que se aman... —Dara casi ni ha comido, solo bebe agua.
—Bueno, todavía tenemos a IU y a Kiko de nuestro lado.
—Si dejemos que ellas se encarguen.

CL suspira y descansa su mejilla en su mano, apartando su vista con desasosiego.

—Aún así, no es justo que ellas vayan a quedárselos...
—Creí que no te importaba y que lo único que quieres es separarlos de esas extranjeras. Es lo mismo que yo deseo.
—Lo sé, pero... —sigue comiendo—No es lo mejor.
—No podemos hacer nada Rin. Pero despreocupate... tenemos a los fans de nuestro lado. Ellos tienen tantas ganas de vernos juntos que... Papa YG no tardará en ordenarnos hacer "Fanservice" con ellos.


En ese momento el rostro de CL se ilumina con una sonrisa.

—¡Por dios Dara! ¡Eres una genio! ¡Es verdad! —ríe— Para muchos fans ellos son nuestros... ¡Ay los amo! —ríe más— « Y ese fanservice les ocasionará problemas en sus relaciones. Probablemente ellas no lo toleren y los dejen. Bueno, si es que el plan de Kiko y IU no funciona...»

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No se han dicho una palabra, ni siquiera han cruzado mirada y los platillos con una presentación elegante y sofisticada, ya estan frente a sus ojos. El mesero les sirve un licor adecuado para el platillo y sale del cuarto privado donde Luna y Osiel están sentados en la mesa. Luna solo había visto el decorado de su alrededor. Claramente ni sabia que existían sitios así en un restaurante.

—Sabes que esto no es más que un pretexto ¿cierto?

Se escucha la voz de Osiel y Luna le pone atención.

—Te haz de imaginar, por que estamos aquí... —lleva acabo sus modales de etiqueta para degustar su platillo despacio.
—Osiel... no entiendo muy bien pero. No me siento bien. —no piensa tocar el plato ni su bebida. Esta muy incomoda.


Osiel hace una pausa al comer y limpia las comisuras de sus labios con la servilleta, enfocando su mirada en ella.

—De acuerdo. Te explicaré todo. —humedece sus labios viendo a otro lado— Desde que te conocí en internet, me enamore de ti, te ayude a venir a Corea, para que nos conociéramos y así fue. Después te ayude a ti y a tu hermana a tener trabajo en la cafetería de YG. Pero, poco después tu ya no querías mi ayuda, ya casi no querías verme... yo insistía en ayudarte por que mi corazón así me lo exigía. Me ha costado verte como una amiga todo este tiempo...


Luna exalta sus ojos sin tener palabras. Solo le presta sus oídos.

—De pronto me doy cuenta que solo me buscas cuando ya no tienes salida. Y solo me usas, para volver después a los brazos de ese estúpido coreano. ¡Dime Luna! ¡¿Que tiene Young bae?! ¡¿Que hizo para ganar tu corazón tan rápido?! —Su voz tiembla y suena espesa, manteniendo una mirada pesada— ¡Yo que siempre he estado a tu lado! No lo entiendo... yo también soy atractivo, yo... también tengo fortuna, yo... ¡tambien te amo! ¡Y desde mucho antes! ¡¿Que es lo que tiene el que no tenga yo?! ¡Dime!... —muerde su labio inferior para no llorar.

Osiel sostiene su mirada en ella y Luna baja su vista buscando palabras para decirle.

—Osiel yo... realmente, no lo sé... el... es como algo que necesito, que tiene que estar cerca de mi, si no yo... siento que me apago y algo me falta. Simplemente yo... no puedo existir sin el yo... lo amo tanto que si el se va... es como si el día ya no existiera, y la noche tampoco. Ya no hay nada. Ni ningún motivo, por el cual seguir viviendo.
—Eso... eso es exactamente, lo que yo siento contigo. Pero al ver que estas con él, no hay más que dolor. —traga saliva como ahogando el llanto—Por eso, por eso es mejor que no haya nada... nada.

Se incorpora y camina hacia la puerta.

—¡Osiel!

Luna lo sigue y toca su brazo pero el se aparta y continua con el ceño arrugado. Hasta llegar a su auto y cierra la puerta dejando a Luna abajo. Avanza para salir del estacionamiento y Luna corriendo golpea su ventana cerrada.

—¡Osiel! ¡Detente! ¡Tenemos que hablar! ¡Osiel! ¡No vayas a hacer una locura! —grita con sus ojos como platos aterrada.


El hace caso omiso a sus palabras y acelera para partir hacia la YG. Luna agotada y jadeando se derrumba y sus rodillas tocan el suelo, en medio del estacionamiento incapaz de hacer más.

De camino al edificio de la YG. Osiel contacta vía celular con los tantos socios que tiene trabajando en la compañía para darles indicaciones.

Algunos representantes engañan a Taeyang inventando un cuento para que espere en la azotea del edificio. Paciente, aguarda sentándose en una banca que estaba por ahí. Para ser una azotea estaba muy amueblada y preparada para que pudieran relajarse ahí. Incluso tenia un techo que cubría la vista al cielo, mas no existían las paredes, por donde Taeyang pudo descubrir que estaba atardeciendo.
De pronto la puerta que lleva a la azotea se abre y llega alguien quien no es el que esperaba. Taeyang se levanta uniendo sus cejas interrogante. Es ese joven de cabello blondo alborotado y con un traje negro, en su mirada puede encontrar odio y  no entiende la razón.
Hay mucho viento pero puede ver como el extranjero detiene sus pasos ante el y alza una ceja.

—Es la segunda vez que te veo tan cerca... Young bae.

Conoce su nombre, claro... ya se habían visto antes. ¿Por que encontrarse en un lugar así?. Además al juzgar por la expresión de su rostro, puede jurar que no viene de forma amistosa. Bueno, el nunca ha sido amistoso.

—¿Que pasa? ¿Hay algún problema? ¿Es sobre Luna?
—¡¿En serio te importa?! ¡¿Desde cuando la conoces?! ¿Casi un año? ¡No me hagas reír! ¡Eso no es nada! —lo golpea en su cara con su puño.

Taeyang toca su nariz y ve sus dedos con sangre. No le gusta pelear, pero parecía incitarlo de alguna forma. Aún así prefiere evitarlo y controlarse.

—Oye... —dice Taeyang viéndolo a los ojos—No se cual sea tu problema, ni siquiera te conozco bien, apenas se que eres amigo de Luna pero. Lo que quieras aclarar, lo podemos hacer hablando.

Osiel no puede evitar reír a carcajadas y engancha sus dedos en el cuello de la camisa de Taeyang, sacudiéndolo y encarándolo.

—¡Cállate! ¡Tú no te mereces a Luna! ¡Coreano imbécil! ¡¿Eres muy famoso no?! ¡Para ti todo lo es bastante fácil! ¡El robar los corazones de muchas chicas! ¡No te será difícil encontrar otra mujer! ¡Aléjate de mi Luna! ¡Búscate alguien con tu misma fama! ¡No involucres a una chica normal como Luna contigo! ¡¿Qué pasará si en el futuro tienes problemas eh?! —lo empuja.


Taeyang se balancea y Osiel le vuelve a dar un empujón con sus manos haciéndolo caer al suelo. Hace tanto que quería hacer esto, pero por Luna había aguantado. Ahora es libre de demostrarle cuanto lo odia con sus propias manos. Es el momento, por que falta poco para que regrese a Canadá. Antes de irse debe dejar su huella.
Estando Taeyang en el suelo poco a poco se va parando cuando Osiel lo pega al suelo y sobre su cuerpo agarra sus brazos para que no se mueva y clava su mirada en sus ojos. Taeyang no se mueve para nada, odia pelear, lo hizo una vez con Seungri y no se sintió para nada bien.

—¡Te odio! ¡No sabes cuanto te odio! ¡Te matare aquí mismo! ¿Tan cobarde eres? ¿Tan poco hombre eres? ¿No vas a defenderte?


Impacta sus puños con fuerza en su rostro en un lado y en el otro. Lleno de rabia, descargando su furia, quiere romperle la cara. Taeyang solo cierra sus ojos soportándolo.

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Luna le marca a Osiel, no respondía, le marco a Taeyang y tampoco. Se apresura a regresar a YG y entra a pasos apresurados, sin darse cuenta su cuerpo da contra Teddy Park.

—¡Discúlpame! —claramente alterada y con un manojo de nervios. Ni siquiera lo miro pero le dedico una corta reverencia, retomando su rumbo.
—¡Hey Luna! ¡Espera! —exclama Teddy viéndola y Luna deja de correr para voltear a verlo.—¿Pasa algo?... Yo puedo ayudarte, estoy libre... —sonríe leve.
—¡Necesito saber donde esta Young bae!

Teddy se acerca a ella y acaricia su cabeza.

—Primero respira... —eleva sus cejas.

Luna desvía su mirada y toma aire lentamente.

—Tu rostro esta muy pálido —pega dos palmaditas en su mejilla— Por ahí escuche que debía ir a la azotea a esperar a "alguien" Así que no te preo...
—¡Gracias Teddy!


Luna sale como disparada hacia el elevador para ir a la planta alta. Sube las escaleras que llevan a la azotea y ahí visualiza la escena de Osiel golpeando sin cesar a Taeyang ya desangrado de boca y nariz.
Es tan fuerte esa imagen. Taeyang parece muerto. El corazón de Luna se encoge como una pasa, un dolor intenso se apodera de ella y en su rostro se reflejaba todo ese sentimiento.

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lunes, 30 de septiembre de 2013

NarutOneechan [ Encuentro explosivo ]





Capitulo.- 4        —Encuentro explosivo—





Se disipa el humo que ha creado el estallido. Los cinco ninjas agudizan su visión esperando ver a la chica muerta, pero no ven ni un rastro de ella. ¿En dónde está? Antes de que puedan buscarla, una sombra cruza por las ramas donde se apostaban y con un solo ataque van cayendo como moscas, uno tras otro, terminando en la tierra derrotados.
Yacen al píe de los árboles los cinco ninjas. Y Akane tranquila y con una faz inmutable retoma su camino guiándose por la sensibilidad que tiene de sentir los chakras.

  Horas más tarde, en ese mismo lugar donde quedaron esparcidos los ninjas sin vida. Akamaru olfatea la tierra y Sasuke y Naruto lo alcanzan encontrando los cuerpos por el suelo.


—¿Crees que haya sido Akane? ¿O solo es coincidencia? —cuestiona Sasuke mirandolo de reojo.
—Sí, fue ella. —con un rostro rígido. Naruto acaricia la cabeza de Akamaru— El nos trajo hasta aquí, por   que percibió el olor de Akane. Esto no es una coincidencia, probablemente... estemos muy cerca.
—Entonces...


Sus miradas se cruzan y asienten con su cabeza entendiendo que deben seguir adelante.

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Esa percepción de chakra, cada vez es más y más grande, que hasta le produce un ligero cosquilleo en su cuello. Están muy cerca. No le cabe duda que son parte de Akatsuki. Su corazón golpea su pecho, no por temor o alguna emoción, sino por una especie de adrenalina.
Quizá es un golpe de suerte, es el destino o sin duda el don con el que nació, es realmente impresionante. Cautelosamente pasa de tronco tras tronco, siguiendo a dos hombres con túnicas negras y nubes rojas "Akatsukis". Hasta ahora solo es capaz de ver sus espaldas y reconoce que uno es rubio. Tal y como le habia dictado su padre. Y el otro tiene cabello plateado y lleva consigo una guadaña roja con tres hojas. ¿El rubio será Deidara?. El ninja que asesinó a su madre. Por su puesto que lo hará pagar, ya lo tiene en la mira, pero de momento tiene que ser muy silenciosa y cuidadosa.
Tiene el conocimiento de que son criminales rango "S" y son muy peligrosos. Tampoco es tonta como para lanzarse sin antes estar preparada. Serían dos contra ella y quien sabe a donde se dirigen. « ¿A su guarida? ¿A alguna misión?. Como sea debo actuar rápido...». Arrugaba el entrecejo al pensar, oculta tras un tronco sin perderlos de vista.

Casi instintivamente Deidara mira con el rabillo de su ojo al sentir una ligera presencia tras ellos. Hidan iba hablando sin parar.


—Alguien viene siguiéndonos. —murmura Deidara sin dejar el paso.
—¡No me jodas Deidara! ¡¿En serio?! —esboza una sonrisa sin sentido y enarcando una ceja sigue       caminando.
—Si. —hace un alto y cierra sus ojos.


Hidan se detiene a su vez y lo mira con una sonrisa un tanto maliciosa y psicópata.


—¡Genial!... ¡¿Es débil no?! Casi no puedo sentir su chakra.


Cualquier ninja puede sentir el chakra de un oponente a corta distancia. Solamente Akane posee el Don de detectar un chakra a muy larga distancia.


—¡Ese hijo de puta podría ser un buen sacrificio para mi Jashin-Sama! —engancha su mano en el largo         mango de su guadaña como preparándose, con una ese mismo gesto.


Deidara gira sobre sus talones y alza su mirada y la baja, buscando alguna señal de presencia.


—¡Bien! ¡Ya deja el juego de las escondidas! —grita Deidara con una sonrisa ancha— ¡Yo también quiero jugar! ¡Anda! ¡Sal de una vez, no seas cobarde!.


La resonante voz del rubio, que hasta sonaba en eco. Hace estremecer a Akane. « ¡Maldición!...¿ahora que debo hacer? ». Se alteran sus nervios y es como si todo esa seguridad, confianza y coraje que guardaba se cayera hasta por debajo de los suelos. Permanece inmóvil y con su espalda contra el tronco fuera de la vista del chico.


—¡Mierda, mierda, mierda! —Hidan busca con su mirada por los alrededores. Viendo solo árboles y más árboles— ¡Se escapó! ¡El maldito huyó!. Ya no siento ninguna señal de chakra. Bah... olvídalo y continuemos, si llegamos tarde no quiero que Pain me regañe. Es molesto ese hijo de puta.
—Sí, tienes razón ya se fue y no tenemos tiempo. De acuerdo, andando —no estando muy seguro sigue su   camino.


¿Por qué ya no sienten su presencia ni chakra? ¿Será que el miedo la ha hecho invisible o la ha cubierto con una clase de camuflaje?. Tal vez sea uno más de sus dones, lo que la hace sonreír de satisfacción ¿Pero que le paso? Si estaba tan segura que lo atacaría en cualquier momento. Probablemente fue su voz que la hizo temblar, como si tuviera poder sobre ella. Eso la llena de rabia y la impulsa a salir y correr hacia ellos. Y en un abrir y cerrar de ojos pone una mano contra la espalda del rubio y la otra en la del ninja con la guadaña y da un salto hacia atrás viendo como de sus manos se crea una gigantesca burbuja de chakra rosa que los cubre por completo quedando los Akatsuki adentro.


—¡Já! —se mofa Akane tomando su distancia— ¡Creí que por ser Akatsukis serían más fuertes! ¡Pero son unos tontos! ¡Están atrapados! —suelta una carcajada y haciendo un sello con su mano la burbuja se contrae presionando sus cuerpos y explota deslumbrando en blanco.


La luz desaparece y el cuerpo de Deidara en pie se derrite volviéndose arcilla. Y Hidan cae al suelo muy mal herido. « ¿Arcilla?...». Piensa asombrada.

—¡Maldita perra! ¡¿Pero que clase de jutsu fue ese?! ¡No pude moverme cuando tocaste mi espalda! ¡Mi cuerpo se entumeció y aún dentro de la burbuja no podía ni hablar! ¡Mierda odio ser tan lento! —se tocaba su brazo soportando el dolor de todo su cuerpo y ríe como maníaco— ¡Me duele como no tienes una puta idea! ¡Te voy a...! —detecta el clon de arcilla de Deidara que estaba derretido como una vela— ¡Deidara! ¡¿Donde coños estas?! —intenta ponerse en pie y al instante cae al suelo, su cuerpo aún no responde como debe.


Akane se alarma ¿Qué ha pasado con el rubio?. Respira agitada y sin energía, ha gastado todo su chakra en ese jutsu supremo que tiene. El cual era capaz de matar al instante a su adversario ¿Pero por que ese akatsuki de la guadaña no murió?. Lo que Akane no sabe es que Hidan es inmortal. Sin embargo ha sido muy precipitada ¿Ahora con que fuerza se enfrentará a Deidara?. Ese que es su objetivo, el que verdaderamente importa, y quien burló su jutsu tan fácilmente. Matarlo, no será un trabajo sencillo.
  Hidan sigue quejándose y maldiciendo por que aún no puede mover un músculo. Y Akane percibe una fuerte presencia detrás de ella, y solo puede abrir completamente sus ojos quedando quieta.

—Debo decir que esa explosión me gustó. Pero, le faltó más... arte. ¿Me entiendes? Hm. —se escucha la voz del chico a su oído— ¡Déjame enseñarte lo que es una verdadera explosión! ¡El autentico y magnifico Arte! —amasa arcilla en su mano cerrada, o eso parece, y al abrirla se ve una pequeña araña de arcilla que con sus patitas se trepa en el hombro de Akane.


La risa de Deidara suena mientras se aleja de ella. Hidan finalmente puede ponerse en pie pero le da un ataque de tos y escupe sangre. Experimenta un tremendo ardor en sus entrañas, es tan fuerte que siente que lo quema.

—¡Mierda! —exclama Hidan molesto— ¡Me las vas a pagar perra! —con todas sus fuerzas eleva su espalda y avanza hacia ella.


Akane puede ver como el tipo del arma se aproxima y el rubio con sus dedos erguidos y una sonrisa esta por activar su jutsu.
La araña de arcilla revienta quemándole la tela de su hombro y parte de su brazo, dejándole pequeñas quemaduras. Balanceandose a causa de la explosión no tiene tiempo de reaccionar cuando el triple filo de la guadaña de Hidan le atraviesa el pecho rasgando su ropa y piel, empezando a sangrar y boquiabierta cae de rodillas al suelo y luego de frente, aparentemente derrotada.

—¿Viste, viste? ¡Eso fue una pequeña demostración Hm! —habla Deidara con excitación.
—Maldición... —masculla Hidan y vuelve a toser cubriéndose con su mano y viendo una mancha de su sangre en su palma— Qué jutsu tan extraño. Siento que moriré, aunque no puedo... —rompe en carcahadas y cae de sentón al suelo apoyando sus manos atrás respirando con dificultad.


Deidara deja su celebración para ver con seriedad a su compañero. « Tal parece que su Ninjutsu si es muy fuerte. Muy bien, debo admitir que no estuvo mal, aunque para mi fue fácil de evitar, para el lento de Hidan no. Qué idiota. »
Un remolino de energía corriendo en espiral se ve en el aire, apareciendo Tobi.

—¡Ya llegue! ¡¿Qué le pareció mi entrada Sempai?! —camina hacia el.
—Tobi... ¿qué haces aquí? —pregunta sin interés.
—Ah... —toca su barbilla y mira arriba— ¡Lo olvide! Pero... por lo que veo, se están divirtiendo. ¡Tobi también quiere divertirse!
—¡Já! ¡¿Divertirse?! —contesto Hidan desde el suelo— ¡¿Dime que tiene de divertido sentir que tus órganos se destrozaron?! ¡Deja de decir tonterías y ven a ayudarme imbécil! —tose, pero con más intensidad y más sangre.
—¡Oh! ¡Santo cielo! ¡¿Qué le paso a Hidan-san?!

Exagerando su tono de voz, se apresura a ir hacia Hidan y lo sostiene de sus brazos para ayudarlo a incorporarse pero Hidan no puede mantenerse en pie, por lo que se apoya en Tobi.

—¡Esa perra me ha dejado incapaz de hacer mi ritual para sacrificio! ¡¿De que me sirve que con mi guadaña haya absorbido su sangre?! —la visualiza desde lejos viendo que esta como muerta en la tierra.

Akane seguía tendida boca abajo en el suelo, y su corazón aún responde. Deidara le echa un vistazo. « ¿Por que me parece familiar? A esta chica... ya la he visto antes. »

—Ah bueno... pero, seguro Deidara-sempai se encargo de ella. ¡Estoy seguro! —dice Tobi con el brazo de Hidan sobre sus hombros— ¡Ay Sempai! ¡¿Lo ve?! ¡Por eso no tiene novia!. ¡Mire como dejó a la pobre muchacha! —mira a la chica al hablar— Sempai, usted debería ser más delicado con las mujeres...
—¡Cállate! —frunce el ceño y avanza hacia ellos— Ella se lo buscó, y ya esta muerta. Ya no importa, vam...


Se escucha un quejido. Tobi, Hidan y Deidara observan a Akane algo impresionados.

—Si, si —afirma con su cabeza Tobi— Sabia que esto pasaría...
—Yo... —articula con voz ronca Akane, levantándose lentamente de la tierra— Yo... tengo... —se toma un segundo antes de pararse— Tengo que... —puesta en pie balanceándose un poco alza su vista y pone sus ojos en el rubio— ¡Matarte! —con el ceño arrugado.

Tobi aunque no se ve por su mascara naranja, estaba boquiabierta, podía apostar que ya estaba muerta. « Su cabello es rojo. Solo conozco un clan con ese color tan extraño en la cabeza. Será... ¿Una Uzumaki? Eso explicaría su resistencia y terquedad. Esta chica tardará en morir, no tenemos tiempo Pain nos matará si seguimos aquí... ». Decía a sus adentros mientras la veía.

Akane debilitada, herida, desangrándose y sin una pizca de chakra. Así da paso tras paso, los más pesados y lentos de su vida y poco a poco se va acercando a Deidara quien la observa medio cerrando sus ojos y una sonrisa se traza en sus labios.

—¡Já!... ¡¿En serio crees que tienes oportunidad?! ¡Mírate! Mejor ve a casa... —da media vuelta y se dispone a irse.


Hidan ya se ha desmayado en el brazo de Tobi y su cabeza queda apoyada en el hombro del enmascarado. Tobi no quiere irse, aunque debía, y es que esa chica a despertado interés en él ya que es muy fuerte.

—¡Espera! —le grita Akane y sintiendo sus piernas como gelatina se derrumba al suelo, pero con un esfuerzo continúa arrastrándose.


Deidara se detiene y cierra sus parpados, introduciendo su mano en su bolsillo con arcilla, y comienza a elaborar con la boquita de su mano otra pieza de lo que llamaba arte, pero esta vez une sus dos manos, planeando hacer algo más grande, para acabar con ella de una vez. Siente un tirón en lo más bajo de su túnica negra y baja su mirada viendo los ojos lacrimosos y suplicantes aunque a su vez con un aire de odio de la chica.

—¡Te mataré! — A Akane no le queda más remedio que usar su kunai.

Es tan inútil lo que planea intentar, incluso absurdo, ridículo. Pero no piensa rendirse, luchará hasta con uñas y dientes de ser necesario. No puede dejar su venganza, no puede morir siendo cobarde y sin haberlo intentado hasta la muerte.
  Deidara sonríe burlesco y exhibe su explosivo de arcilla de un tamaño mediano, parecía un tipo de pájaro con la forma de un huevo. Lo sostiene en sus manos y lo deja caer frente a los ojos de Akane en el suelo, retirándose lo suficiente para accionar rápidamente su jutsu.

—¡Explota!


Resuena la detonación y Deidara revisa con su mirada sin encontrar a la chica. « ¿Qué? ¿a dónde fue?...». Alarmado mira a todas partes preparando más arcilla, cuando descubre que Tobi sostenía tanto a Hidan como a Akane. Los dos han colapsado.

—¡Tobi tú...! —Indignado lo fulmina con su mirada.
—¡Ah Sempai! ¡Lo siento, perdóneme por favor! ¡Pero no puedo permitir que la lastime más! —emite una risita traviesa— Además... Pain-sama podría interesarle ¿Sabe a lo que me refiero?
—Tch... —aprieta sus dientes cargándose de coraje.

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Ya es muy tarde cuando Naruto llega al lugar junto con Sasuke.

—Hay rastros de sangre... —informa Sasuke revisando la tierra.
—Akamaru. ¿Estás seguro que Akane estuvo aquí? —Naruto mira al perro.

El canino asiente y produce un corto ladrido afirmativo.

Naruto aprieta su puño que alza hasta frente de su barbilla y con sus ojos cristalinos y una expresión de gravedad.

—Akane...

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viernes, 27 de septiembre de 2013

Teengears [ Valor y Riesgos ]




Capitulo.- 14         —Valor y Riesgos—





La catástrofe que se vive alrededor del mundo está acabando con la humanidad. Ya no existe eso que una vez se llamó vida, para las personas fuera de Estados Unidos. Apenas son alimentados, y cada que algunas naves estadounidenses descargan cajas llenas de alimento por las calles. La gente que sobrevivió y ahora se encuentra esclavizada, se lanza con desesperación y ansiedad a romper esas cajas, empujándose y arañándose para poder alcanzar algo de comida.
No tienen conciencia, ni pensamiento propio. Están como programados a obedecer y vivir para servir a los Estados Unidos. Esta gente no puede hacer nada para defenderse. Permanecen involuntariamente bajo el dominio del HAARP y la nueva orden mundial que impuso E.U.
Siendo el único país en el mundo que conserva a su gente con una estabilidad mental normal, sin la alteración del Haarp. ¿Será que este demonio seguirá reinando en este infierno que el mismo ha creado?.

Dentro del país los medios de comunicación estaban amenazados al igual que todos los habitantes. Su deber es simplemente informar y hacer como si nada pasara, entreteniendo al publico. Muchos ciudadanos estaban atemorizados y eran cobardes, prefieren callar y continuar con sus vidas. Sin embargo desde la inmensa oscuridad se alzaba una chispa de luz, una pizca de esperanza que todo el país conocía. Se trata de un grupo de valientes personas que se oponen al Haarp y al nuevo dominio mundial manipulado y forzado. Para algunos pueden parecer tontos, puesto que sin armas ni nada a su favor, siendo una minoría, es imposible que consigan algún cambio en el gobierno. Pero, este grupo de personas quienes se nombraron así mismos : “ C.E.H ” Siendo siglas de“ Contra El Haarp ”. Aún tienen fe, aunque puede parecer demasiado tarde o demasiado inútil. No se darán por vencidos tan fácilmente.

María, es una mujer que casi pisa los 30 años de edad. Por sus venas corre sangre Mexicana, pero nació afortunada o desafortunadamente en E.U.
Usualmente viste sencilla con pantalones de mezclilla y abrigos color arena, botas cafés de agujetas y normalmente recoge su oscuro cabello con una coleta bajo su oreja. Su piel canela, sus ojos grandes y marrones, nariz respingada y labios carnosos. Una belleza inigualable y una fuerza de voluntad imparable.
A pesar de las amenazas de muerte, no tiene miedo y alienta a su grupo como una buen líder.

Vocifera frente a su equipo en una sala de juntas del ultimo piso en un edificio.

—...¡Por eso! ¡Necesito su apoyo! ¡Se que puedo contar con ustedes! —ve a esas treinta personas sentadas en las sillas poniéndole toda su atención— ¡Hacen falta más miembros y más empeño! —hace a un lado el mechón de su cara— ¡No podemos dejar las manifestaciones! ¡Es lo único que podemos hacer por ahora! —aprieta sus puños— Si... —baja el tono de voz— Si tan solo todo el país se opusiera sin miedo como nosotros —mira la punta redonda de sus botines cafés— Quizá... lograríamos algo.


Algunas personas podrían jurar que María estaba apunto de llorar. Al contrario, ella levanta su frente con una mirada determinada.

—¡Es todo por ahora! ¡Preparence para mañana! ¡Lo intentaremos de nuevo! ¡El Haarp debe caer!


Se empieza a escuchar el rumor de las voces de la gente en la sala que poco a poco iban desocupando sus sillas.
María camina hacia un ventanal largo y contempla detenidamente la gris cuidad y el movimiento en las vías y calles que alcanza a ver. « Aquí, todo parece tan normal. Pero ni siquiera me gustaría imaginar... ¿Cómo la esta pasando esa gente?...» Coloca su mano contra el muro de cristal que parecía ventana y aprieta sus labios sintiendo que alguien se acerca. Su novio.
Naturalmente pelirrojo y de apariencia y estilo Dark. Le gustaba el color negro y no quedaba duda.


—Amor... —pasa su brazo encima de sus hombros viendo con ella la cuidad— Sabes que estoy contigo. Y que te apoyo pero. Mírame —tomando sus hombros y la voltea hacia el—... ¿Estamos bien cierto?. A nosotros no nos ha pasado nada y a esta cuidad tampoco. Sabes que por mi, estaría mejor que renunciaras a todo esto. No tiene caso amor. Solo te estás poniendo en peligro... ya los haz escuchado —alza sus cejas— No me gustaría que te pasara algo. Fíjate el tiempo que llevas manifestando y...
—Basta Tim...


Desvía su mirada y Tim puede detectar que se ha enojado.


—No renunciare. —se aleja de él, yendo a la puerta. Y es seguida por Tim— ¡Piensa en los niños que murieron!  ¡Todos murieron!. Y los que nacerán en un futuro, serán esclavos a partir de los ocho años. Y el Haarp volverá a ser activado para poder controlarlos ¡Piensa en todo eso! —llega al umbral de la puerta y ahí se detiene sin mirar atrás.

Tim la alcanza y acaricia su hombro. Tronándole un beso en su mejilla.

—Entiendo pero... piensa en ti primero. En nuestro futuro. ¿Si?

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A plena luz del día. Pero en lo más profundo y oscuro del océano, no se distingue la diferencia del día y la noche.
Steve les ha puesto un duro y agotador entrenamiento a Lea y Seungri. Entre los cinco científicos mantienen el secreto de la fuerza sobrehumana que poseen. Ellos tan inocentes creen que la facilidad con la que se mueven, esa agilidad, fuerza y rapidez es gracias a los sensores que les implanta Steve en tobillos, rodillas, codos y cuello. No era más que un pretexto. Break sabe que sus jóvenes engranajes no deben confiarse, ya que deben superar sus expectativas, de no ser así jamas podrán vencer a ese demonio estadounidense llamado: Haarp. Que cuenta con un ejercito de élite, siendo parte de esa gran asociación.

Desde la primer prueba que les puso Steve. Ha pasado una semana y las pruebas se volvían cada vez más difíciles. Lea siempre es quien se esfuerza más en superarlas. Seungri seguía siendo un bobo que nada toma en serio, como si fuera incapaz de darse cuenta de la situación que esta viviendo.

Greg, Steve, Jake, Edric y Break, avanzan muy rápido en el cambio del mecanismo y mejoramiento de los Alienbots. Faltaba muy poco para darlos por terminados. Han trabajado duro todo el tiempo, solo hacían breves pausas para atender sus necesidades, también dormían muy poco, pero parecían inhumanos. En sus rostros no se reflejaban los desvelos ni el cansancio. ¿Será por que son del futuro, y su organismo es diferente?. Al ser de una era avanzada.

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Después de un arduo entrenamiento con el estricto y poco sociable Steve. Lea se dispone a tomar un descanso. Y buscando desesperadamente una distracción, visita el jardín subterráneo del edificio. El único sitio en donde podía ver un paisaje natural muy parecido al de la tierra. Y los reales rayos del sol que se proyectaban desde ese techo blanco, la bañaban proporcionándole energía y dándole color a su rostro. Sintiendo la tibieza en su blanca piel, se integra al jardín tan verde y colorido. Tocando a su paso las pequeñas flores que desprendían un dulce aroma y palpando los troncos de los arboles se dibuja una sonrisa en sus labios.
Finalmente puede estar sola y con tranquilidad. Entre la naturaleza, descubre un pequeño arroyo y algunas mariposas que volaban por ahí. Se ve tan real, que por un momento olvida que se encuentra bajo el océano y en un jardín.
Se sienta en la orilla del arroyo y sumerge sus pies desnudos en la cristalina agua, sintiendo como corre naturalmente, sensación que la relaja. Apoyando sus manos en el pasto bien cortado, cierra sus parpados y trata de vaciar su mente hasta del mas mínimo pensamiento.

—¡Lea!

Se oye el grito de Seungri y unos pasos apresurados cada vez más cerca. Con un respingo Lea abre sus ojos y voltea a verlo tras ella arrugando el ceño.


—¡Vete de aquí! ¡Quiero estar sola!

Seungri se arrodilla y observa sus pies en la corriente de agua.

—¡Oh! ¡Yo también quie...!
—¡Cállate y lárgate! ¡¿Que no escuchaste?! —espeta, mirando a otro lado indignada.
—Oye... yo solo. —hace su labio inferior hacia adelante como haciendo puchero— ¡No quiero estar solo! ¡Break y los demás están en lo suyo y estoy aburrido!
—¿Y a mi que me importa?... —mirando sus pies.

Por unos segundos solo se escucha el rumor del agua.

—Lea... ¿Qué pasa contigo? ¿Por qué estás tan molesta?
—¿Por qué lo estoy? ¡¿Todavía lo preguntas?!

Seungri se atreve a sentarse a su lado con sus piernas dobladas cómodamente.

—En cada prueba... —responde Lea sin verlo— ¡Haz sido un idiota como siempre! ¡Todo me lo dejas a mi! ¡Estoy harta! ¡No haces ni el mínimo intento!. ¡Solo gritas y huyes...!. Eres tan cobarde. Le pediré a Break, que te abandone en tu país. No sirves de nada...


Aunque sus palabras fueran bastante crueles. Seungri muestra una sonrisa, de algún modo le parece linda.

—Ah, es eso... —libera una risita— ¡Ah Lea!. Incluso enojada te vez muy bonita. —la mira con el rabillo de su ojo.
—¡¿Eh?! —abre mucho sus ojos mirándolo.
—¿Sabes que he notado?... Ya no te haz mordido las uñas ¡Increíble! —con una amplia sonrisa toma su mano y la observa con una sonrisita— Poco a poquito, irán restaurándose —frota su mano en el dorso de ella suavemente.

Lea no puede dejar de ver su rostro perpleja. Y la sensación de la mano de Seungri le resulta placentera y cálida, lo que hace que brote un rubor en sus pálidas mejillas. No entiende por que su corazón vibra como loco.

—¡Déjame! —retira su mano y vuelve su vista a sus pies sonrojada.


Era tan claro como el agua el color de sus mejillas puesto que era muy blanca. Verla le conmueve a Seungri y es tentador para él. Lo incita a hacer algo más, pero toma fuerza para contenerse, sabe que si se atreve a tocarla, lo lamentará después. Callado la mira recordando aquella vez que la vio darse una ducha, y relame sus labios.

Lea se siente tan incomoda por lo que Seungri le provocó, que saca sus pies del agua y se dispone a irse.


—¡Espera, espera, espera! —Seungri con sus manos la mantiene en su sitio y del bolsillo de su pantalón saca un pequeño tubo de plástico del cual extrae una toallita portátil.

Se inclina ante ella y con la toallita palpa uno de sus pies secándolo, en tanto Lea queda como inmovilizada y estupefacta. No sabe que hacer... si darle un golpe o gritar. No puede, sus labios no le responden, al igual que todo su cuerpo.

—Ahora el otro... —dijo y paso al otro sonriendo.

Ese sonido y sensación de su acelerado latir. Confunde a Lea. « ¿Qué es esto?... ». Sus pies están secos y Seungri deja la toallita a un lado levantando su mirada, puede ver como los ojos y labios de Lea están medio cerrados y en sus mejillas resalta un matiz rojizo, delatando la excitación que siente. Apoyando sus manos y rodillas en el césped, Seungri se acerca a ella llegando a rozar su nariz. Lea siente el flujo de su sangre como si la quemara por dentro y no puede responder ni moverse. « ¡Aléjate! ¡Aléjate idiota! » Solo grita en su mente, de nada servirá. Apretando sus ojos, al sentir la suave respiración de Seungri que choca en sus labios y penetra en su nariz derritiéndola en su interior. Seungri pega sus pestañas y posa sus labios delicadamente sobre los de Lea.

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Antes de que cayera la noche en la cuidad de Nueva York. Algunos agentes del gobierno localizaron la vivienda de la líder del grupo:“ C.E.H ”. Ya están cansados de tolerar sus manifestaciones y ya le habían advertido muchas veces. Llevan a María junto con su novio Tim hasta la concentración del H.A.A.R.P en donde avientan a María en una habitación vacía y oscura, con solo un foco que colgaba del techo y apenas alumbraba. Separándola de Tim. A él lo llevan a otro lado.


—¡Tim! —corre hacia la puerta que le azotan en sus narices— ¡Tim! ¡Abran la puerta! —la golpeaba con sus palmas alterada— ¡Tim!


De repente una pared se ilumina, llamando la atención de María. Descubriendo que la pared era un cristal y permite ver hacia la habitación de a lado, que por lo visto acaban de encender las luces. María puede ver que en el otro cuarto hay un sofá negro en el centro y algunos muebles. En eso entra un hombre con traje blanco, apoyándose en un bastón de oro, acompañado de un par de soldados que traen a Tim casi a rastras, quien a pesar de oponer resistencia con toda su fuerza, esos soldados sin ningún esfuerzo lo sujetaban.

—¡Tim! —María se pega al vidrio— ¡Suéltenlo! ¡El no tiene nada que ver! —su voz tiembla.
—Señorita María, tome su distancia por favor. Y escúchenos.


Se escucha la voz del hombre de blanco desde las bocinas en las esquinas de la habitación. El hombre cuya identidad María conocía bien. Era Gerard Eastlund, heredero del H.A.A.R.P y principal enemigo. Gerard se sienta en el sofá y apoyándose en su bastón, la mira sonriendo.

—Le habíamos advertido de todo esto ¿No es cierto? Y sin embargo ¿Usted que hizo?.

María retrocede y exalta sus ojos mirando con desprecio al hombre que le habla.

—Ciertamente. No es nada conveniente para usted ¿No es así, señorita María? —continua— Desgraciadamente... esta vez, no los hemos traído aquí para advertirle otra vez. En este momento dígale adiós a su pareja.
—¡¿Qué?! ¡¿Que esta diciendo?! —María empieza a temblar y tiene ganas de romper el cristal y llevarse a Tim lejos. Pero eso sería imposible con esos soldados ahí.


Con una señal que Gerard hace con su mano. Uno de los soldados golpea a Tim en cierto punto arrebatandole la vida en segundos. María solo es capaz de ver a través del cristal como Tim se derrumba al suelo como en cámara lenta.

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