martes, 17 de diciembre de 2013

Teengears [ En busca de Edric y Jake ]






 Capitulo.-18   —En busca de Edric y Jake—







Suenan a toda prisa los pasos de Lea por los corredores en el interior del edificio principal. Jamás habían sido tan largos.
Zafirina le ha avisado del peligro inesperado que los asecha. La blanca sirena asegura que en esa nave no solo viene uno de los suyos, sino que además puede percibir a unos extraños a bordo con un gran grado de negatividad que sin duda inquieta su corazón.
Ahora tiene que informarle a Break de esto cuanto antes.  
Atravesándose en su camino Seungri, a una corta distancia de llegar a la sala donde sabe que encontrará a Break.

—¡Hazte a un lado idiota! —lo empuja  y sigue adelante.
—¡Lea! ¡¿Qué sucede?!

La persigue hasta que Lea se adentra a la sala, sin una gota de sudor y una respiración controlada —Está claro que no solo en eso la hizo mejorar el entrenamiento con Steve—. Enseguida, Seungri llega también,  capturando las miradas confundidas de Steve y Break. Su conversación es interrumpida.

—Lea... Seungri —sonando interrogante Break.
—¿Por qué están aquí? —cuestiona Steve arqueando una ceja.

Adelanta unos pasos a sus superiores y con esa mirada felina azulada en una expresión intimidante enmarcada en ese cabello blondo, esponjoso y rizado, despega sus labios.

—Edric y Jake ya vienen pero no solos.

Despertando  el interés de Break y Steve.

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—¡Rápido! ¡Prepárense! —ordena Break mientras camina con firmeza hacia una puerta de cristal donde guarda su equipo.

En el centro de la ciudad submarina, donde en un extenso espacio están ubicadas las naves que usarán individualmente para la batalla. Ahí es donde todos se reúnen, más sin embargo al estar ausentes Jake y Edric, solo son ocupadas cuatro de ellas. La de mayor tamaño es ocupada por Break, el equipo de Alienbots, Lea y Seungri.

Los jóvenes están nerviosos aunque más Seungri, pero confían en los sensores, implantados en su cuerpo  enfundado en unos trajes especiales. Son negros, con delgadas láminas de acero impenetrable conformando una armadura muy sutil, cuyos vestuarios parecen ser un uniforme ya que todo el equipo lo viste. Supuestamente son más resistentes y los protegerán de sufrir daños.
Justo como en las tiendas portátiles de aquella vez que acamparon en el bosque repleto de nieve. Las naves tienen instalado un comunicador, sin necesidad de usar micrófonos, bocinas, o algo por el estilo, solo basta hablar para que los demás que vienen tras la nave de Break, escuchen sus indicaciones. Se dirigen en busca de la nave amiga por las aguas más profundas del océano. Se supone que el detector interno debe localizar la nave de Edric y Jake si está cerca.

—Break ¿Estás seguro de esto? ¿Cómo puedes confiar y creer tanto en las palabras de esa niña?

Se escucha la voz gruesa e inconfundible de Steve.

—No lo sé, pero algo me dice que es cierto.

Break se mantiene en pie viendo por enfrente de la nave, a sus costados están Lea y Seungri.  Al fondo de la ancha nave, se encuentran los Alienbots inactivos por los suelos.
Tic, Tic, Tic. Suena el detector que ubica la nave de Edric.

—¿Lo ves? Es verdad.
—Y aquí viene el sermón de Break para Edric y Jake cuando los encuentre —puede oírse como se mofa Derek.
—Por favor... no seas tan duro con ellos líder. —la serena voz del rubio Greg.
—No solo vienen ellos —tercea Break— «Según Lea, la sirena que ya había visto yo antes, le dijo que algo negativo les acompaña. Ahora no hay tiempo de pensar sobre lo misteriosa que es esa sirena. Lo importante es encontrar la nave de Edric y Jake ¿Quiénes serán? ¿Soldados? Todo esto me intriga y preocupa... » ¡Prepárense para lo que sea que venga!
—¡Sí! —responden sonoramente y al unísono.

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En alguna parte del oscuro océano. Una multitud de destellos se amontona frente a otra destellante figura. Es Zafrina quien ha reunido a los suyos, son igual que ella, pero por lo que parece solo Zafrina es mujer. Todos los ahí presentes exhiben unos cuerpos masculinos pero musculosos con una cola más larga que Zafrina y sus cabellos igual de largos pero peinados hacia atrás para que no les estorbe o cubra su rostro. Lucen como guerreros.
En sus rostros blancos como tallados delicadamente por los ángeles, resalta una mirada sobrehumana, ellos no tienen cristales diminutos en sus ojos como Zafrina, si no que más bien, tienen una profundidad misteriosa  en una tonalidad violeta.
Cuando Zafrina eleva sus manos donde puedan verlas, atrae la atención total.

—¡Llego el tiempo! ¡Sabemos cuál es nuestra misión! ¡El Lubus y el Diju nos necesitan! —baja sus manos lentamente— Los he estado vigilando. —parpadea pesadamente, endulzando su voz— Sobre todo al recipiente del Lubus muy de cerca, de hecho me he estado comunicando también. Por ahora, debemos esperar el momento indicado.

Gira su cabeza a un lado, y desplazándose con su elegante cola por el agua, se posiciona sobre ellos extendiendo sus manos y brazos creando una masa circular, como una esfera de energía blanca y brillante como sus cuerpos, haciendo que los casi cuarenta guerreros se esparcieran formándose alrededor de la masa. Al juzgar por sus caras, según parece que ya lo han visto y saben lo que significa.

—Aparte de poder vigilarlos gracias al Migima, podré comunicarme con el recipiente del Lubus. —esboza una sonrisita admirando la bola luminosa del centro.

El "Lubus" y el "Diju" Son dos espíritus marinos sagrados para estos seres. Ellos creen que bajaron del cielo para protegerlos y llenarlos de vida, ayudándoles a permanecer muy lejos de sus hermanos los humanos, sin ser descubiertos. Estos espíritus les avisaron previamente del catástrofe que pasarían sus hermanos de la tierra, y les asignaron la importante misión de ayudarlos, protegerlos,  ya que solo ellos pueden hacerlo, también les dijeron que a pesar de todo no se preocuparán, tendrían su apoyo —Del Lubus y Diju— Estarían con ellos, en carne y hueso, porque tomarían dos cuerpos elegidos y encarnarían en unos jóvenes, con el fin de salvar el mundo.

Es por eso que el H.A.A.R.P, no les afecto a Lea y Seungri, es por eso que son muy fuertes y sobrehumanos ya que estos espíritus se alojan dentro de ellos.

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Un golpe, dos golpes, tres golpes. El Androide que había enviado Break, ha encontrado la nave de sus objetivos, por lo que impacta sus puños contra la parte inferior de la nave. Su base.
Estos golpes provocan que la nave anuncie una amenaza y una lucesita roja parpadea resonando una alarma que resulta molesta para los oídos de todos. Este androide desea entrar por que su misión programada es: "Llevar a Edric y Jake con Break".
Edric desliza sus dedos por el tablero de un delgado cristal al frente, que parece ser el control de la nave. Por donde pasa sus dedos brilla apareciendo unos cuadritos, sin duda es el mando del sistema de la nave.
Intenta apagar la ruidosa alarma y continuar. La nave sigue estática, le pide que destruya la amenaza o haga una desaparición. Pero sabe que se trata de un androide que seguramente envió Break y la "Desaparición" significa: "Volver a su época". Ni una ni otra opción es buena.

—¡¿Qué sucede?! ¡¿Qué es lo que golpea la nave?! —sonó alterado el señor Gerard custodiado por sus cinco soldados.
—Es un androide... —responde intimidado Edric sintiendo como le cae encima la pesada presión.
—¡Ignóralo y continúa! ¡Si no quieres morir! —frunce el ceño al ver su espalda.

María se acerca a un lado de Edric y lo observa detenidamente.

—Tranquilízate, no muestres miedo —susurra— A este idiota le encanta intimidar a la gente y no dudará en asesinarte. —con su mano frota su brazo para confortarlo.

Brota un leve rubor de las mejillas de Edric y cierra sus ojos. «Es justo lo que me decía Break: "Nunca muestres miedo" ».
—Lo lamento señor. —articula pausadamente— Pero es un androide, no se irá hasta que lo deje entrar.  Aún si pongo en marcha la nave, nos seguirá, es muy veloz. —trata de explicarle sin voltear a verlo.
—¡No me importa! ¡Si no se irá, mátalo! ¡Tú tienes que llevarme a su estúpido refugio! —vocifera claramente enrojecido de su rostro. Perderá la paciencia.

Edric libera un pesado suspiro y finge manipular el tablero del mando de la nave.

—Es imposible... esta nave, no fue diseñada para atacar, solo para viajar. Lo siento —agacha su cabeza cohibido.

María despega su vista con pesadumbre. Sigue vibrando la nave con cada golpe que da el Androide desde el exterior.

—¡Maldita sea! ¡Mueve esta estúpida nave o mueres aquí mismo! —pierde el control y avanza hacia él a pasos pesados. Lo empuja con la punta de su bastón de oro— ¡Hazlo!
—Señor... —interviene uno de sus soldados armados— Si acabamos con la vida de este joven ¿Cómo volveremos a la superficie? Nosotros no sabemos...
—¡No seas estúpido y cállate! ¡¿Cómo osas cuestionarme?! —lo amenaza con su mirada— ¡Para eso traemos comunicadores idiota!

El soldado se limita a guardar silencio de su parte y Edric se vuelve para ver los ojos de Gerard.

—Lo único que puedo hacer es dejarlo entrar. «Gracias a este androide puedo ganar tiempo. Si Break lo envió, claro que nos ayudará, esta de nuestro lado».
—Si entra estará tranquilo, créame... lo conozco bien. —añadió Edric con una voz insegura que lo delata.
—¡¿Por qué tengo que confiar en ti?! ¡¿Eh?!. ¡¿Qué tal si mientes?!
—Si miento... entonces usted puede matarme.

Se gana las miradas interrogantes de todos. Después de un minuto de silencio, solo pudiéndose escuchar los golpes sin fin del androide. Gerard regresa a integrarse en medio de su grupo de soldados para sentirse protegido, todavía no confía del todo.

—Muy bien, déjalo entrar.



Afuera de la nave, por debajo se abre una cavidad que expulsa una luz con una energía impresionante, lo atrae como un imán, llamando la atención del androide que va ascendiendo hasta integrarse al interior de la nave.

En la parte trasera de la nave por donde los soldados custodian a Gerard se abre una puerta parecida a la de un elevador y de ahí sale el Androide sin una gota de agua. El agua la había desintegrado el elevador de la nave, convirtiéndola y guardándola como combustible. Al ver el rostro de Edric, en los ojos del androide casi humano aparece un mensaje que solo él puede leer en silencio: "Objetivo Edric localizado. Jake, no encontrado". Y cuando pasa a ver a María "Individuo dócil y débil. No es aliado, pero tampoco una amenaza" Entonces escanea con su mirada a Gerard y su grupo de soldados "Individuos armados. Peligro. Amenaza. Asesinar a enemigos detectados".
Se lanza sobre uno de los soldados derribándolo al suelo, lo que alarma a Gerard y a sus militares. Actuando rápido lo quitan de encima del soldado que ya estaba sin vida en el suelo, el androide había cortado su cuello el cual deja una mancha roja en el piso.

—¡Mátenlo! ¡Maten al estúpido androide ya! —ordena a todo pulmón Gerard a sus cuatro soldados, estos le disparan pero los rayos no le hacen un rasguño al androide.

El robot casi humano se defiende desenvolviendo una lucha a golpes con los cuatro soldados. Golpea a uno y a la vez a otro, cuidando su espalda, es muy hábil. Mientras  unos son tumbados al suelo pero se levantan, otros los avienta a la pared pero vuelven. Gerard repara en Edric.

—¡¿Así que mentías?! ¡Llévame al maldito escondite ya!
—No lo haré —entrecierra su único ojo visible al verlo.

Gerard sujeta a Edric del cuello con ambas manos justo como había hecho con Jake antes, queriéndolo asfixiar.

—Haz ido muy lejos amigo —alza sus cejas concentrado en ese único ojo verde que muestra el castaño— Tienes suerte de que no traje el Haarp portatil. Solo te mataré, aquí mismo. —presiona cada vez más.

Edric aprieta sus dientes y con sus manos enganchadas a los brazos que lo sujeta del cuello intenta separarlo, pero es inútil, él es solo un científico después de todo.

—¡Ya déjalo! —exclama María en vano.

Él no la escucha y con una sonrisa de satisfacción oprime cada vez más queriendo romper su cuello, observando como el rostro de Edric va perdiendo color lentamente.

Otro soldado cae muerto. Al Androide solo le quedan tres por derrotar, pero algo en su cabeza lo distrae "Edric en peligro de muerte". Recibe un puñetazo en su mejilla pero sin darle importancia abandona la pelea con los soldados y se dirige hacia la escena de Gerard asfixiando a Edric. Pero los tres soldados aprovechan y lo atraen a ellos agarrando sus brazos y juntando sus muñecas a su espalda los atan con el aro eléctrico que inmoviliza sus brazos y lo mismo hacen con sus pies, cayendo en el suelo sin poder moverse.
María busca algo con que golpearlo sin éxito, y no se le ocurre más que sacarse su bufanda que tenía enredada al cuello y yendo a la espalda de Gerard ata su cuello a su bufanda y la estira apretándole con todas sus fuerzas.

—¡Suéltalo!

Para más soporte y fuerza pone su pie contra la espalda baja de Gerard y lo empuja haciendo que Gerard pierda el aire y sus manos liberen el cuello del pobre Edric, que tose y respira  con dificultad tocándose el cuello con una mueca de dolor y encorvado se apoya en el tablero para recuperarse. Gerard  se retira la bufanda y en media vuelta sujeta a María de su coleta baja y la sacude violentamente.

—¡¿Acaso eres estúpida?! ¡Ustedes idiotas que esperan! ¡Mátenla! —mirando a sus hombres.
—Señor...
—¡¿Qué?!
—Mire adelante...

En los ojos de los soldados se refleja una impresión, quedando inmersos. Cuando Gerard echa un vistazo por mera curiosidad, al frente de la nave, puede distinguir como una nave de un mayor tamaño, como diez veces más grande se ha puesto frente a ellos y otras tres naves del mismo tamaño de la que ellos pisan, están a un lado de la mayor.

—¿Qué...? —con un rictus de perplejidad— ¿Hay... hay más?

Edric boquiabierta y con una respiración notoria y lenta disfruta la sensación de alivio que experimenta. «Break está aquí, y no viene solo...»
María prefiere desatarse el cabello, ya está despeinado y siente el cuello un poco adolorido por la sacudida, y con esos grandes ojos color avellana contempla las imponentes naves aparentemente "aliadas" de Edric, ante ellos. Mientras peina con sus dedos su negro cabello, acomodándolo hacia un lado en su hombro.

—Edric... ¿Todo bien? ¿Dónde está Jake?

Se escucha la voz de Break adentro de su nave como si estuviera ahí, lo que hace que tanto María como Gerard y los soldados busquen con su mirada por donde proviene la voz.
Edric solo mira al frente. La nave mayor se acerca más y por el extenso vidrio de enfrente tal y como el suyo pueden verse Break con Lea y Seungri a su lado, rostros conocidos solo para Edric.

—Jake... es una larga historia, Break. —cabizbajo.
—Veo que tienes compañía

Alcanzando a ver algunas cabezas más. Con sus manos en el aire dentro de su nave las desplaza a los lados abriendo una imagen flotante y casi invisible pero clara, es como una pantalla un holograma plano por donde puede ver el interior de la nave de Edric con más detalle y con su mano mueve la imagen y hace acercamientos cuando es necesario, explorando. «Ese tipo es... y esos soldados... ¿Quién es esa mujer? » Eleva una ceja y los jóvenes engranajes también se aproximan a ver la pantalla del aire.

—¡Oh! ¡Que chica tan hermosa! ¡Incluso es más bella que Lea! ¡Es...sexy!

Siente como un codo golpea sus costillas.

—Cierra la boca idiota, esto es serio.
—Lo sé, lo sé. —aparta su mirada apenado.

Otras voces intervienen. Solo pueden ser escuchadas por la nave de Break.

—Break ¿Que hacemos ahora? —la voz de Steve.
—¡Pero qué fácil! —Sonó Derek— Que los chicos aborden la nave de Edric y acaben con el viejo y los otros cara de idiotas que están ahí, luego que traigan a Edric con nosotros —risa.
—No seas estúpido Derek —le habla Steve—Nuestro objetivo es destruir el Haarp, no matar a esos individuos.
—Tú preguntaste que hacemos ahora ¿no es así?

Comienza una discusión lo que disgusta de sobremanera a Break.

—Harán enojar a Break si siguen así —les advierte Greg— Mejor cálmense y esperen ordenes de nuestro líder.

Break sonríe agradeciendo internamente el comentario del buen Greg.

—Exactamente —dice con certeza relajándose para después arrugar el ceño— Mi pregunta es... ¿Están listos? —mira con el rabillo de su ojo a Lea y Seungri.


Ellos asienten con determinación y Break les regala una sonrisa de aprobación.







jueves, 5 de diciembre de 2013

Saranghae Oppa! [ En contra ]





Capitulo.- 42        —En contra—




—Ahora soy su asistente. Necesito dinero y no puedo volver a mi trabajo, nos han reemplazado a mi y a Luna. Tampoco quiero que Top me regale dinero.

Cat se digno a responder, explicándole a detalle aunque sabe que no está obligada a hacerlo. Sin embargo el tono de voz lo decía todo para Gdragon, el interpreta su respuesta como si estuviera diciendo "No te necesito, no me duele estar lejos de ti, no eres nada, ahora vete". Aunque sus palabras no son así, el modo en el que las expresa lo cambia todo. 
Top toma distancia apropiada y se limita a esperar. En tanto Gdragon con el pecho comprimido internamente deja caer su mirada sin atreverse a decir más. ¿Acaso es tonto? Siente la tentación de cubrirla con sus brazos. Tiene que hacerlo y suplicarle que le de una oportunidad, que lo perdone ¿Por qué ella es así? ¿Será que no le importa nada? ¿Ya no lo ama?. Si es que alguna vez sintió eso llamado "amor" ¿Por qué quiso esto? ¿Por qué actúa así?. Es como si, solo a él le afecta... solo el realmente la ama. O tal vez no la entiende como debería. 


—¿Nos vamos Top? —enarca una ceja, cargando esas bolsas repletas de regalos y cartas de su ahora Jefe. 
—Claro, adelante... —contesta el mayor adelantándose. 


Ella frunce el ceño, evitando ver a otra parte que no fuera enfrente. Ella oculta sus sentimientos y prefiere guardarse sus pensamientos, sus comentarios. ¿Esto se acabo? Eso depende de Gdragon. 
Desaparece de la vista de Gdragon silenciosamente. El, se queda ahí parado con un rostro que expresaba frustración... una frustración enorme. Va a luchar por ella. 

—¡Hey, Hyong! 

Retumbo en sus oídos una voz animada y conocida. Al volverse puede ver a Daesung, sabiendo de quien se trata hace un gran esfuerzo en levantar una comisura, forzando una casi imperceptible sonrisa. Todavía no supera la indiferencia que le demostró Cat. 

—¿Pasa algo?
—¡Appa YG quiere verte! ¡Qué bueno que te encuentro aquí, estaba apunto de llamarte! —como si no pudiera dejar de sonreír.
—¿Appa YG?... —se cuestiona con intriga.

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Creyendo que se trata sobre asuntos de la gira. Entra a la oficina del CEO con tranquilidad, la que le es arrebatada enseguida, cuando sus ojos descubren la inesperada presencia de sus padres. Ahí sentados, bien puestos en el sofá negro junto al CEO, que al examinar su semblante puede deducir que lo que viene es serio... muy, muy serio. 

—¿Ustedes que hacen aquí? —brota involuntariamente de sus labios. 
—Ven... —El CEO con sus dedos enlazados le indica con un gesto que tome asiento. 

Inseguro y esperando algún sermón, o discusiones, se sienta en el sofá a un costado de ellos, el cual era individual y siendo un medio de escape y distracción a la tensión que domina su alrededor, mira sus pantalones rasgados por moda, que combinaba bien con su camisa y gorra. 

—Tus padres han hablado conmigo. Se que es decisión tuya. —empieza el CEO viéndolo— Pero, no quiero que se haga un alboroto muy grande de este asunto, mucho menos que se divulgue. Daría muy mal imagen... sabes a lo que me refiero. —hace una pausa bajando su mirada y toma un respiro— ¿Como pudiste ser tan inconsciente? Y hacerle eso a Kiko, sin pensar en lo demás, en que este tipo de cosas, perjudican demasiado a una carrera tan grande como la tuya. 
—Espera... ¿Hacer que? —mirándolo con el rabillo del ojo— ¿Acaso crees ese cuento? ¡De que Kiko espera un bebé mio! ¡¿En serio lo crees CEO?! 
—¡Jiyong! ¡Guarda silencio! —ordena su padre irritado.
—¡No Papá! —lo observa afligido— ¡No puedo creer que le crean más a ella!. Que no puedan creerme. ¿Cuantas veces tengo que decirlo? ¡Kiko miente! —estalla de su boca sintiendo como si se incendiara por dentro— ¡Ese bebé no es producto mio! 
—¡Jiyong! —exclama su madre—Ya te lo dije, tienes que hacerte responsable, quieras o no. No permitiré —bajando el tono de voz— Que el único hijo varón que tengo, deshonre de esa forma mi familia, que me haga pasar esta vergüenza. —su voz tiembla y sus lágrimas se asoman— ¡Este pesar! ¡Nada te cuesta casarte con Kiko y ya! —cierra sus ojos cortando sus lágrimas y en un suspiro toca su frente. 

El padre de Gdragon atrae a su esposa para reconfortarla entre sus brazos. 

—¿Qué me cuesta? ¡Me cuesta la vida! ¡A quien amo es a Cat! 
—¡¿A quién?! —le echa un vistazo su Madre— ¡Já! Por favor... esa niña que te dejo en el altar ¡Y nos hizo pasar esa vergüenza! 
—¡¿Y que había hecho la estúpida de Kiko?! ¡¿Por qué crees que Cat se fue?! 
—¡Basta Jiyong! ¡Suficiente! —vocifera el CEO frotando sus sien con dos dedos y sus ojos cerrados. 

Reina el silencio por un momento. 

—Piensa más a fondo. —prosigue el CEO dirigiéndole su mirada— ¿Qué crees que pasara con Big Bang? ¿Con tu carrera... si este problema alcanza la prensa?. Las fans se decepcionarán, por lo tanto el rango de ventas y popularidad que poseemos reducirá. Ponte a pensar más haya y después decide. Cuanto te ha costado llegar a este punto, a este éxito ¿Piensas tirarlo todo? ¿Que todo se eche a perder por una chica?. Si te casas en secreto con Kiko, la tormenta pasara —se recarga en el respaldo del sofá poniéndose más cómodo— Piensa en la gira ¿Qué pasará con ella? ¿Crees que después de esto tenga éxito? ¿Que pensarán sobre ti?. 

Se forman nudos en la mente de Gdragon, sus labios se sellan. Y solo puede ver abajo sintiendo como su corazon es oprimido.

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Por otra parte. Taeyang siendo el mejor amigo de Gdragon, se siente con la responsabilidad de apoyarlo, de ayudarlo. El, es feliz junto a Luna, pero al ver por lo que esta pasando su amigo, no puede simplemente dejarlo pasar. Debe actuar, hacer algo. 
Con esa determinación, conduce hacia una locación al aire libre. Es un hermoso jardín publico en donde Kiko realiza la filmación de un comercial. Toda la producción se establece en dicho sitio para llevar a cabo la grabación del anuncio publicitario. 
Taeyang se enteró que se encontraría grabando en ese lugar, por lo que se lanzó trayendo casi a rastras a Seungri. De algún modo la hará entrar en razón, reconocer su error para que detenga su malvado deseo. 

Con un cielo despejado en donde brillaba el sol. Kiko Mizuhara modelaba y actuaba con el jugo nutritivo en su mano. Portando un vestido blanco con detalles de encaje, unas zapatillas rojas, accesorios del mismo color y un femenino sombrero con un lazo. Luce dulce y encantadora cuando sonríe, como si realmente fuera lo que aparenta ser. De eso se trata. 
Lo que provoca un respingo en Taeyang y hace que Seungri trague saliva con desazón es el detalle tan resaltante y llamativo, de su vientre visiblemente grande que delata su estado. ¿Por qué ya no lo esta escondiendo? ¿Por qué no lo disimula? ¿Acaso ha tenido el descaro de sacar a la luz ese secreto? ¿Se atrevió a mentir diciendo que es producto de Gdragon?. Son preguntas, que sin duda Taeyang no se guardará. 
Al momento de acercarse con Seungri, se roban la atención de la producción, reconociéndolos como "TAEYANG y SEUNGRI" de Big Bang. Por lo que no les dicen nada. Tan solo un chico quien es parte del Staff se para delante de ellos bloqueandoles la vista hacia Kiko a quien retocaban el maquillaje. 

—¿De Big Bang cierto? ¿Qué los trae por aquí? ¿Son admiradores de la señorita Kiko Mizuhara? 
—No, pero me gustaría poder hablar un poco con ella, si es posible —responde Taeyang con una suave sonrisa que resulta muy agradable.

Seungri se limita a verlos sin articular una palabra, y es que esta ahí contra su voluntad. En verdad no desea estar ahí. El joven del Staff se inclina ante ellos y luego los mira a los ojos.

—Esperen un segundo. En un momento más la señorita Kiko podrá atenderlos. 
—Muchas gracias. —reverencia. 

Aunque no quiera Seungri imita la reverencia que Taeyang ofrece al chico, sin muchas ganas. 
Ya los ha notado, Kiko sabe que están ahí ¿Pero por qué?. 
Transcurren unos minutos, y Kiko camina hacia ellos mientras se quita el sombrero de su cabeza dejando volar en el aire su cabello corto pero con movimiento. 

—¡Hola chicos! ¡Qué sorpresa! —saluda con un cabeceo y sonriendo.

La mirada de Seungri se desvía mientras Taeyang adopta un rostro serio.

—Deja de actuar —le pide Taeyang— Dime ¿Que haz dicho sobre eso? —con sus ojos indica su vientre. 
—Aún nada —sonríe tajante— ¿Te preocupa? ¿Es tú problema? —con un hilo de voz— ¿Qué  tendría de malo si digo que es de Gdragon? 
—Que son mentiras ¿O no Seungri? —mira con el rabillo del ojo a su amigo.
—¿Eh?... Ah, si —evita ver los ojos de Kiko con temor. 

Se le escapa una risa a Kiko y después mira a Seungri frunciendo el ceño.

—¡No me digas que le haz dicho, idiota! —vocifera exaltando sus ojos.

Con su grito captura la atención de toda la producción. Kiko dedica una sonrisa a todos y se disculpa con un movimiento leve de su cabeza.

—Aquí no podemos hablar —susurra al verlos— Y de todas formas no me interesa hablar con ustedes. Yo soy la embarazada, y soy una excelente actriz ¿Adivinen a quien le creerán más? —sonríe ampliamente. 
—Yo... nunca miento, ni mentiría, y eso lo saben muy bien, Jiyong y sus padres. Yo en tu lugar lo pensaría mejor Kiko —viéndola directamente.
—Por favor, los padres de Jiyong ni siquiera le creen a su propio hijo —murmura y ahoga una risa— ¿En serio crees que van a creerte a ti? Olvidenlo, ya gané. 
—No solo seré yo, también Seungri.

El mencionado veía sus uñas y cuando escucha su nombre reacciona.

—¿Eh? ¿Qué? —desorientado los observa.

Kiko revienta en carcajadas.

—¡Eso ya quiero verlo! 
—Jiyong todavía no sabe que ese bebé que esperas es de Seungri, pero se lo diré
—¡¿Y que ganarás?! ¿Qué ganarán con saberlo? —sonríe burlona.
—La verdad siempre sale al final Kiko. De una u otra forma.

Dicho esto Taeyang se marcha siendo seguido por el maknae. Quizá fue en vano, nunca creyó que Kiko realmente fuera así. Pero ahora esta convencido de revelar a Gdragon quien es el padre del bebé, quizá ayude en algo. ¿Qué más puede hacer? Parece que no hay nada a su favor, ni al de su amigo. 

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En la oficina del CEO Gdragon levanta la mirada sin enfocarla en alguien. 

—No... no me importa nada. Ahora mismo, mi corazón está como loco, el solo pensar que jamas podre estar con Cat... es como pensar en mi muerte. 

Por sus palabras, sus padres se echaron atrás asombrados y el CEO le pone atención.

—Hablo en serio —continua con voz suave y delicada como si hablara al oído de un bebé— Yo... sería capaz de dejarlo todo por ella, la vida no sería vida sin ella. Ya nada tendría sentido, por eso —desciende su mirada— Por eso no me importa si pierdo popularidad, incluso no me importa si termino en la calle, hambriento y desnudo. Si estoy con ella, si ella esta entre mis brazos, todo estará bien.

Esto no lo puede estar diciendo el mismísimo Gdragon. ¿Pero que ha pasado con el? ¿Dónde quedo toda esa ambición? ¿Esa soberbia? ¿Qué ha hecho el amor con el?. Lo ha convertido en un hombre completamente diferente ¿Cómo una mujer va a ser más importante que su música y que todo cuanto posee en la vida?. El... el no puede ser Gdragon ¡¿Quién es?!
En los ojos de sus padres y el CEO se refleja toda esa impresión. Es tanta su perplejidad que permanecen enmudecidos cual figuras de cera. En cuanto Gdragon les echa un último vistazo y se levanta del sofá.

—Yo amo a Cat ¿Está claro?


Pronunciando sus últimas palabras se retira con una sonrisa, sintiéndose satisfecho, contento. Otra sensación que demuestra su bipolaridad.
El CEO espera a escuchar como se abre y cierra la puerta, para mirar a los señores que se ven como espantados, pálidos.

—¿Todo bien Señor y Señora Kwon?
—Si, si, claro... —susurra la señora Kwon.
—Mi hijo, cuanto ha cambiado... se ha convertido en todo un hombre, creo que me siento orgulloso de él —el rostro del Señor Kwon se ilumina con una sonrisa— Hay que dejarlo ser feliz.
—No. Tiene que obedecer a sus padres —aclaro la señora Kwon.
—El por ahora piensa así, pero quizá cuando pase el tiempo y vea lo que ha hecho con su carrera, se arrepentirá. Yo como CEO es mi deber apoyarlo en esto y lo mejor es que discretamente contraiga matrimonio con Kiko y que ella guarde el secreto, sin embargo, no es mi deseo perder a esta estrella, mucho menos ahora con la gira tan cerca. Ya que... el está dispuesto a abandonarlo todo. Lo mejor será que de momento no lo molesten, déjenlo tranquilo y calmen a Kiko.
—¿Y que pasará después? —pregunta la Señora Kwon.
—Ya veremos... —Suspira.

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Cuando anochece en Seul.
Justo como se lo había propuesto, Taeyang se encuentra en casa con su amigo Gdragon, no deja ir a Seungri para que su amigo escuche la confirmación de su parte. Entonces, le dice a su amigo a la cara la verdad que desconoce. Hace que el maknae reafirme que es el padre del hijo que espera Kiko.

—¡¿Cómo pudiste hacerlo Seungri?! —reclama Gdragon, dándole un empujón.
—¡Lo siento! ¡Yo no sabia nada! ¡No sabia el por que me busco para pedirme eso! Yo solo... —mira el suelo.
—Olvídalo... no es culpa tuya, pudo haberlo hecho con cualquiera. —aparta su vista llevando su mano a la frente— De nada me sirve saberlo... mis padres nunca lo aceptarán, nunca me creerán. —suelta un resoplido— Solo creerán lo que salga de la boca de esa perra. —aprieta sus labios y lentamente levanta su rostro trazándose una sonrisa— Eso es...
—Man, esto no se puede quedar así. —interrumpe Taeyang— Kiko tiene que decirles la verdad a tus padres.
—Exactamente Bro, la dirá. Esa maldita la dirá...

Hay un intercambio de miradas que lo dicen todo, pueden entenderse entre ellos.

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No es difícil para Gdragon convencer a Kiko para que fuera a su casa. Ahí en la terraza Kiko se lleva una sorpresa al notar la presencia de Taeyang, sabe lo que pasará y ella que ha sido tan tonta en creer que realmente la quería ver.
No quiere ser mentiroso, mucho menos ser malvado, insensible... con una mujer embarazada. Pero no tiene otra opción, ella le daba solo esa salida. Será como es ella. La hará probar de su propia medicina.

—¿Qué es esto? —sonríe confundida Kiko y retrocede— Olvidenlo. —se dispone a retirarse.

Gdragon avanza y de un tirón la acerca y encarándola con una mirada penetrante pero nada agradable.

—Mas vale que permanezcas aquí y me escuches...


El modo en el que salen esas palabras de su boca, haría temblar a cualquiera. Por su bien no se mueve más y observa como la mano de Gdragon se aleja y rendida le presta atención. Taeyang se posiciona a un costado de su amigo.

—Seré claro e iré al grano. —articula Gdragon con su vista en ella— Deja de mentir, dile la verdad a mis padres. Que ese bebé no es mio. Que no tengo que casarme contigo, si no lo haces... te haré abortar.
—¿Qué? ¿Quieres hacer esto más grande? Los problemas serán para ti.
—Si puedo hacerlo, de todas formas sin pruebas de que yo te ocasioné el aborto no pasará nada. ¿Acaso quieres que tu hijo pague lo que estás haciendo? ¿Crees que lo merece?.
—No...

Esta vez su voz suena entrecortada, como si cierto sentimiento se empieza a acumular dentro de ella.

—No eres capaz —continúo con sus ojos húmedos.
—Hey Bro —lo llama su amigo posando su mano sobre su hombro—No seas tan duro con ella.
—¡Eso es lo que quiere! ¡Además de ella depende!

Sin soportar más la agarra de su blusa abotonada y femenina y la atrae violentamente para zangolotearla.

—¡¿Me escuchaste?! ¡Diles la verdad o perderás a tu bebé!

Kiko lo mira a los ojos, con su mirada lacrimosa, en un llanto silencioso. Esta más sensible por el embarazo pero Gdragon ha enloquecido y no le importa, es capaz de todo por recuperar a Cat, está tratando de hacer lo que ella le mandó hacer "arreglar las cosas".
 Taeyang contiene sus ganas de detenerlo, no puede contra su educación a pesar de conocer bien a Kiko, intenta comprender a su amigo, muy probablemente el haría lo mismo si estuviera en su lugar.

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 Y aquí queda el PENÚLTIMO CAPITULO, ya el siguiente es el final :). Gracias por leer hasta aquí espero lean el final. Ya no he estado editando imágenes últimamente, pero para el final espero editar una xD YA EL FINAL WIII XD que emoción ;w;. 





miércoles, 27 de noviembre de 2013

Teengears [ Atrapados ]




Capitulo.- 17         —Atrapados—






Sin tener idea de donde han salido estos agentes, y sin saber el por que los apuntan con su armamento. Se mantienen inmóviles y asombrados viendo esos rostros que los rodean.

—Vengan con nosotros. —ordena con voz aspera uno de ellos.
—¿Qué? ¡¿Por qué?! —reclama Jake sin poder librarse de la situación.
«Como me gustaría en este momento, contar con el invento de Break para desaparecer de aquí y transportarme a la nave... ¡Maldición!»

Edric y Maria enmudecidos y siendo dóciles les siguen el paso a los agentes, saliendo del "centro de encapsulado" Y como Jake se resiste usan con el una "inyección de desmayo" en su brazo. Cargándolo en el hombro del más fuerte y musculoso del grupo.
Suben a una nave redondeada que volando los lleva a Alaska en minutos. Ahí donde se encuentra la "concentración del Haarp" Directo al laboratorio mas grande del mundo. Cancelan el movimiento libre de sus manos con un aro de luz que aprieta sus muñecas uniéndolas a su espalda. Reaniman a Jake y los obligan a hincarse en el piso, dentro de una oscura y fría habitación levemente iluminada por un techo que simula tener luz propia. En silencio y aguardando algo peor, miran abajo y sus oídos captan el sonido de una puerta corrediza abrirse y unos pasos de alguien aproximarse. En un abrir y cerrar de ojos todo el cuarto se ilumina hasta los rincones, una luz tan blanca que daña un poco los ojos de María, Jake y Edric, hincados de rodillas ante el hombre más poderoso, más inhumano y más repudiado por María. Gerard.
Apoyando su mano en la bola de oro de su bastón, que fijándose bien tiene la forma tallada del planeta tierra, los mira con amargura y eleva su barbilla.

—Te mantuvimos vigilada... señorita María. Creo que... hice bien. —enfoca su vista en Edric y Jake—Díganme ¿Quién es ese tal Break del que hablaban? ¿Y que son los Alienbots? ¿Realmente es lo que pienso?

Tanto Jake como Edric no se atreven a verlo a los ojos y muchos menos a responder. María dice todo con su mirada, lo ve tan directa y profundamente, como queriéndolo desaparecer de su vista con solo mirarlo.

—¿Será que ustedes tienen que ver con el Alien que vimos aquella ocasión? —espera que contesten pero solo hay silencio— ¡Hablen! ¡Tendrán que hablar! ¡De aquí no se irán hasta que respondan! —frunciendo el ceño.

Camina hacia ellos y con la punta de su bastón alza la barbilla de Jake obligandolo así a ver sus ojos.

—Dime... ¿Dónde esta tu líder? ¿En dónde se refugian?. Ya lo se todo, lo he escuchado todo, se lo que traman. Entonces, ustedes son los que manejaban ese Alíen... ¿Dónde esta ese Break? ¡¿Donde esta su estúpido equipo?!

Retira la punta del bastón, usándola para golpear su mejilla que enrojece y es visible un rasguño por donde sangra una gota. Jake con sus ojos cerrados indignado, esboza una sonrisa de lado.

—No te diré —musita.

María y Edric lo observan asustados y preocupados, casi temblando, no son capaces de hacer algo.

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La neblina invade el salón de entrenamiento completamente vacío. Ni Lea, ni Seungri pueden ver algo entre la densidad creciente de neblina que cada vez es más visible, volviendo invisible el cuerpo de su compañero. Apeas pudiendo ver sus propias manos con esfuerzo. Son un equipo pero en medio de esta blanca y espesa neblina ¿Como pueden saber donde esta el otro?.

—¡Seungri no te alejes de mi!
—¡No puedo ver nada! ¡¿Dónde estás Lea?!

No quieren moverse, pero inevitablemente extienden sus manos con el deseo de tocar a su compañero, si es que esta cerca.

—¡No bajes la guardia en ningún momento! ¡Conoces a Steve!
—¡Ya lo sé!

El sonido de un petardo pasar rozando como un rayo por su espalda, hace que ambos agudicen su oído. Comienzan a ser atacados por petardos que no explotan, sin embargo pueden lastimarlos. En su contorno envuelto en neblina no pueden ver absolutamente nada, pero claramente escuchan los petardos voladores que cortan el aire con su velocidad. De un lado a otro, de arriba a abajo, Seungri y Lea con agilidad y facilidad los evaden y esquivan.
Guiándose por su audición, Lea percibe que un petardo se dirige directamente hacia ella, y brinca tan alto que casi toca el techo, doblando sus piernas se abraza a ellas y en giros cae firmemente con los pies en el suelo, y retrocede estando alerta cuando siente que su espalda se encuentra con otra. Exaltando sus ojos es incapaz de ver algo detrás de ella, sigue escuchando los petardos por todas direcciones.

—¡Soy yo Lea!
—¡Seungri!
—¡Hagamoslo juntos!

Seungri enlaza su mano con la suya. Y sus oídos captan que una gran cantidad de petardos vienen contra ellos.

—¡Corre! —grita el chico.

Echan a correr tomados de la mano, tan veloz que aún si no hubiera neblina sería casi imposible distinguirlos, y con sus pies trepan por la pared hacia arriba dejando que los petados se claven en el muro y aterrizan con sus manos unidas y sin una gota de sudor, respirando con control. Tanta practica, tantas pruebas, los ha hecho casi expertos, han mejorado y pueden ser aptos para un enfrentamiento, y eso Steve lo sabe, aunque no esta muy seguro.
El silencio se adueña del lugar, el ruido de los petardos ha desaparecido, junto con la blanca neblina que se despeja en todo su alrededor. Sus miradas se cruzan y al notar que siguen tomados de las manos Lea es la primera en apartar su mano, mientras Seungri exhibe una sonrisa placentera. Unos aplausos flojos que hacen eco llaman su atención y pueden visualizar a Steve, con ese semblante frío, e inexpresivo tan común en el, y con ese traje negro con cuello que todos usan. Deja de producir su desganado aplauso estando delante de ellos.

—Cuanto han mejorado. Me impresionan, jamas creí que lo lograrían. Una vez más, Break tenía razón —cruza sus brazos y los mira con desdén.
—¿Ya podemos irnos? —cuestiona Seungri inquieto.
—Y en equipo... —continua Steve restándole importancia a Seungri.
—Tenemos hambre Steve. —protesta Lea viéndolo desinteresada.
—Primero vayan a hacer sus ejercicios finales.

Los jóvenes resignados, soportan su hambruna para cumplir con sus ejercicios, yendo al centro del salón. Del micro dispositivo en  la oreja de Steve, se escucha la voz de Break.

—Steve, Jake y Edric ya tardaron y tengo un muy mal presentimiento de esto.
—Seguro Jake fue a ver mujeres y por eso es que tardan. —a simple vista parece que Steve habla solo, ahí en pie y cruzado de brazos.
—No lo creo.
—Bueno, es tu culpa por confiar en esos dos. —alza una ceja como solo el puede hacerlo.
—No se en que estaba pensando.
—Ya es muy tarde. ¿Qué piensas hacer?
—Preparémonos para iniciar con nuestra estrategia.
—¿No crees que es muy precipitado? ¿Como van los Alienbots?
—Ya están listos... ¿Y Lea y Seungri?
—Tendrías que verlos tu mismo. De todas formas, recomiendo enviar un androide espía justo como ibas a hacerlo desde un principio.

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Han mantenido el silencio, han mantenido el secreto. A pesar de los golpes dados, de los gritos, de los maltratos, Jake y Edric se niegan a revelar la ubicación del refugio. Aún con la amenaza de muerte no cederán ante el enemigo, no tienen miedo.

Aprisionados junto con María, en un cuarto de la prisión subterránea del laboratorio, en la espera de su juicio. Dependiendo de lo que decida o sea la voluntad de Gerard, será su destino. No saben si sobrevivan después de esto, o siquiera del frío que corre por las celdas viejas y que claramente no han limpiado desde hace años, hay mucho polvo por todas partes, las telarañas forman parte de la "decoración". ¿Aquí han aprisionado a otras personas antes? Aunque ahora esté vacío. Está muy oscuro, no hay luz, ni una pizca, todo es negro. A Edric y Jake los han hecho cambiar su ropa, a una vestimenta que parece trapos a comparación, ya que notaron que la otra era mas resistente. En su piel quedaron las señales de golpes, rasguños y heridas que son visibles mas no demasiadas. Solo María sigue con su abrigo, bufanda y botas en perfectas condiciones, sin contar el intenso frío que le cala hasta los huesos. Los tres tiemblan descontroladamente. María no deja de castañetear y aunque no puedan verse, saben que están juntos y pueden escucharse. Siguen atados de sus muñecas.

—B-Bien, ahora les creo... —logra articular María abrazándose asi misma en el suelo— Ellos... ya habían visto un Alienbot y a sus amigos. ¿Pero por qué ayudarnos? Su época esta en la misma situación ¿No es cierto?
—Es una larga historia —responde Jake en voz baja—Pero resumiéndola. En este año, inició el dominio Haarp. Supuestamente aquí el Haarp es más débil que el de nuestro tiempo. Nosotros probamos nuestro sistema para bloquear el Haarp justo cuando recién fue activado a nivel mundial, pero... no funciono. Sin embargo ocurrió algo que nos sorprendió. —hace una pausa sin poder ver nada, como si estuviera ciego— Hay dos jóvenes que son inmunes al Haarp y por alguna razón, son sobrehumanos aunque ellos no lo saben, son dos joyas, dos héroes que pueden salvar esta época y quizá la nuestra, por eso... por eso estamos aquí.
—Inmunes... —susurra casi incrédula.
—Pensamos... —terciando Edric con voz débil—Que su inmunidad y poder se debe a nuestro sistema, sin embargo con nosotros no funcionó así cuando lo probamos. Ellos son especiales... por decirlo así.

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Sentada frente a la pared de cristal que le permite ver el panorama del oscuro océano. Lea espera a que Zafrina la visite como todos los días. Con un rostro sereno y adormilada, es casi arrullada por un encantador susurro proveniente de entre las aguas de afuera, un rumor tan suave de unas voces que coreaban a lo lejos, un canto divino que no entiende pero parece que viene del cielo. Tan profundo tan envolvente, que logra embelesarla y vaciar complemente su mente. Sin duda es el canto de una multitud de Sirenas que están a determinada distancia pero sus voces alcanzan ligermanete los oídos de Lea, cautivándolos, y llenándola de placer.

Seungri contempla la extensión del jardín artificial, desde el grueso tronco de un árbol al que ha subido. Inevitablemente extraña a su madre, hermana, amigos, el cielo... todo. En sus rasgados y ojerosos ojos se acumulan lágrimas que jamas saldrán.

Estos dos... ¿Son las joyas? ¿Los héroes de los que habla Jake? ¿Verdaderamente están preparados?.

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Han organizado una importante reunión en la sala de juntas en el laboratorio del Haarp. Los miembros más relevantes de la asociación hacen presencia ante Gerard.
Informándoles con lujo de detalle sobre la "amenaza" de la que se ha enterado recientemente. Discuten sobre el caso, cuando Edward Glen un hombre maduro pero con el cabello bien oscuro y barba bien crecida, eleva más su volumen de voz dirigiéndose al líder.

—¿Qué ganaremos si los asesinas? Los que se encuentran ocultos de todos modos vendrán. ¿Piensas esperar a que te den una sorpresa? —apoya sus brazos sobre la mesa y enlaza sus dedos— Encuentra la forma de hacerlos hablar. Tienes que saber en donde se esconden, que ni siquiera el radar los detecta. ¿Es acaso en la luna? ¿En otro planeta? Descúbrelo.
—Han resistido a la tortura en la que los hemos sometido —Gerard, toca con sus dedos la frente como tratando de pensar más a fondo— Tal vez... —clava su mirada entrecerrada en la mesa.

Un par de agentes custodiando a Gerard entran en el cuarto donde María, Jake y Edric, están prisioneros. Con el sonido del tronar de dedos. Gerard hace que se encienda una luz blanca que alumbra la pequeña habitación de cuatro paredes, piso cubierto de polvo y la vieja puerta de hierro.
Los ojos de los tres casi se queman en un segundo, por la repentina luz que los invade. Viendo otra vez el rostro de ese malvado hombre que esta vez trae en sus manos algo que Jake y Edric reconocen de inmediato.

«El sistema del Haarp portátil... » Piensa Jake con el ceño arrugado, examinando con su visión el aparato cuadrado de la mano de Gerard.
»Esta cosa hace la misma función del Haarp a menor magnitud. Funcionando individualmente. Este maldito... »

—Como dicen —suena la voz de Gerard— Si no quieren por las buenas —hace una pausa y sonríe— Será por las malas ¿No es así?.

María no comprende muy bien que puede hacer con esa clase de mecanismo que trae en sus manos. Pero al juzgar por las miradas de Jake y Edric, no es nada, nada bueno.
Los agentes permanecen en su sitio, vigilando hasta  sus más mínimos movimientos, en tanto Gerard se aproxima lo suficiente a ellos, sin dejar esa sonrisa malintencionada.

—¿Saben que es esto, no chicos? Seguro ya lo saben —pasando su mirada a uno y a otro.
—¡Ni lo intentes! —espeta Jake enfocando su mirada airada en Gerard.

Edric agacha su cabeza sin poder verse su rostro por el cabello que cae por enfrente.

—Ustedes me han obligado a llegar a esto chicos. ¡Ah claro!... todo puede cambiar si me responden la pregunta que les hice en un principio ¿La recuerdan cierto? —alza sus cejas observándolos.
—Vete a la mierda... —masculla Jake sin verlo.

María dirige su mirada a Jake lamentando que haya dicho esas palabras.
Con una señal de su mano Gerard manda sus agentes a Jake. Lo patean ahí tirado en el suelo, es golpeado con las pesadas botas de los agentes y se levanta el polvo del suelo. Soportando los golpes, apretando sus dientes y parpados. Edric y María solo pueden escuchar sus gemidos de dolor.

—¡Déjenlo en paz! —exclama llena de amargura María con su cuerpo vibrando de alteración— ¡Ya déjenlo! —con voz quebrantada.
—A ver, suficiente muchachos. —les ordena Gerard— Bien, ya que ni tú. —mira a Edric a su único ojo verde que deja ver— Ni tu amigo, van a responderme.


Con un movimiento de sus dedos les indica a sus agentes que traigan a Jake a sus pies. Teniéndolo arrodillado ante él. Gerard toca el suelo con una rodilla para alcanzarlo y esbozando una sonrisa, le enseña el dispositivo del tamaño de su mano.

—¿Me dirás? ¿O quieres que te sacrifique?.

Por unos segundos Jake mantiene fija su mirada tan cargada de odio que no hacían falta palabras para expresarlo.
Se atreve a escupir en la cara de su interlocutor sin importarle nada. Gerard con asco cierra sus ojos y con una mueca de indignación y claro disgusto, limpia su rostro con la manga de su traje blanco. Acto seguido sujeta a Jake de su cuello oprimiendo un poco.

—¿Sabes que puedo matarte ahora si quiero verdad? —gruñe frunciendo el entrecejo.

Jake aprieta sus labios y desafiante lo observa a los ojos. Edric y María se alarman siendo simples espectadores.
Sin soltar su cuello Gerard lleva la mano en la que tiene el dispositivo portátil, contra el pecho de Jake y al tocarlo con este mecanismo el aparato se abre y con unos tubos como si fueran las patas de una araña se aferra a su cuerpo. Jake queda como paralizado, con un rictus de dolor. Gerard sonríe con malicia viendo como todas las venas de su cuerpo se hacen visibles brillando en color azul, desde las más gruesas a las más delgadas, todas puedes verse en azul brillante, como electricidad corriendo por su cuerpo.

«Así que en él, si se instala el Haarp. ¿Por qué en aquellos jóvenes no funcionó?.» Se pregunta en la mente Gerard. Recordando que cuando capturaron a la joven rubia y el joven asiático, no quiso aceptarlos el sistema Haarp, llevándolos por esa razón a estudios más avanzados. Este descubrimiento lo confunde un poco, pero sigue admirando como el Haarp se posesiona de Jake, en cuestión de segundos.
Atónitos y boquiabierta, María y Edric contemplan a Jake.

—¡No! —grita Edric casi sin aire, viendo como su amigo es sometido al sistema portátil del Haarp— ¡Deténgase por favor! —suplica Edric adelantando su cuerpo, intentando ponerse en pie con sus manos atadas a ese cable de tensión que brilla azul.

Los agentes reaccionan y enseguida lo sujetan impidiéndole el moverse. María baja su mirada y cierra sus ojos.

—Es muy tarde. Tu amigo ha sido dominado por el Haarp. Su mente se ha alterado, se ha activado en su totalidad el "caos" que hay en su cerebro. —retira el aparato y se incorpora.


Jake con sus ojos cerrados se derrumba al suelo cayendo sobre su costado.

—Imposible... —murmura Edric— ¡Regresalo a la normalidad! Yo... le diré donde se encuentra mi equipo. ¡Es más! Lo-Lo llevaré a ellos. ¡Se lo juro! Pero...

Jamas había hablado tan fuerte pero en un tono nervioso común en él.

—¿Seguro? —inquiere Gerard viéndolo directamente.
—¡Si! —afirma con seguridad y desesperado— «Break, perdóname...»
—Muy bien.

María detecta que Jake empieza a levantarse del piso lo que la alarma, sabe como se comporta una persona en la primer etapa del efecto Haarp, lo ha visto en los noticieros. El miedo se apodera de ella.

—¿Pero que pasa con Jake? —Edric mira a su amigo que se ha puesto de pie más les da la espalda—¡Rápido! Desactive su efecto...

Gerard solo muestra una sonrisa amplia y Jake se vuelve a ellos con una mirada diferente, y descontrolado toma como objetivo a María. Emitiendo gruñidos, de forma salvaje se lanza hacia ella con la intención de matarla con sus propias manos, pero los agentes intervienen y lo detienen. Por más que forcejea Jake e intenta morderlos, no podrá soltarse de los agentes. Ya no es Jake.

—Lo siento, no puedo hacer eso. —Lleva su mano a su barbilla rascando sus canas que empezaban a crecer otra vez— Si desactivo el Haarp todo se acabaría ¿Sabes a lo que me refiero?.

María desde el suelo, le pone toda su atención a Edric. El solo baja su mirada y muerde su labio inferior para evitar el llorar con prepotencia como deseaba hacerlo. Recuerda que Break una vez le dijo Jamas debes mostrar debilidad. ¿Pero ahora que puede hacer?.

—De cualquier forma, me guiaras a donde se encuentran, si no lo haces la chica terminará como tu amigo ¿Eso quieres? —enarca una ceja viéndolo con postura altanera.

De un respingo, María voltea a ver a Gerard. Nunca sintió tanto miedo por ese sujeto. Realmente tiene poder.

—¡No ella no!... ¡A ella no la metas en esto!. Te llevaré a ellos... —intimidado observa con ese único ojo que mostraba a Gerard.
—Perfecto. Chicos, suéltenlo y déjenlo con nuestra señorita María a solas —con ironía sonríe.
—¡No! Que... María venga con nosotros —intercede Edric temblando.
—Vaya, vaya ¿Tan rápido ya son buenos amigos? —eleva sus cejas con una sonrisa— Muy bien, como sea, lo que quiero es que en verdad me lleves a ellos ¿De acuerdo?
—Si señor... —Agacha su cabeza resignado.

No tiene escapatoria. Se ve obligado a obedecer al enemigo, aunque Jake sea caso perdido, ya no volverá a ser el mismo, solamente si  el Haarp es destruido. Lo han dejado encerrado, solo, en aquella prisión, gritando, enloquecido y ansioso por salir a matar a alguien. María y Edric, rezan en su interior para que Jake aguante y no termine por hacerse daño asi mismo, acabando con su propia vida.

Edric los deja subir en su nave, en la misma con la que llegó junto a Jake. Les explica por que deben viajar en ella, para llegar al refugio. Gerard, acompañado de cinco soldados junto con la bella mujer piel canela que fascinada por presenciar una autentica nave o "platillo volador" como le llamaban, también sube pero se mantiene junto a Edric. Vuelan a la velocidad de la luz, llegando a la superficie del mar indicado.

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Una figura blanca nada en la oscuridad del océano. Es Zafrina, con sus enormes y destellantes orbes vislumbra que lentamente la nave de los amigos de Lea desciende, pero logra percibir que algo maligno trae consigo. Rápidamente se escabulle y llega a la pared de cristal en donde encuentra a Lea.

—Lea, es una emergencia. Algo terrible se avecina —sonando en eco.
—¿Qué? ¿A que te refieres? —se acerca más al vidrio y le pone atención, intrigada.

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El androide de apariencia masculina y muy real que ha enviado Break, nadaba yendo al objetivo, no necesita respirar, pero se detiene detectando que uno de sus dos objetivos esta muy cerca. Busca con su mirada, divisando que la nave bajaba sobre el lentamente. Se dirige a ella programado para cumplir con su misión.

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