viernes, 30 de agosto de 2013

Sarangahe Oppa! [ Manteniendo los sueños ]




Capitulo.-37    —Manteniendo los sueños—






Curiosamente es un día nublado y templado en Seul. También es el segundo día libre para Big bang, por lo que el líder a duras penas se ha desprendido un momento de Cat, para visitar a sus padres en Dolce Vita. Con el propósito de invitarlos a su boda y de paso dejarles todo en claro.
No va a abandonar su sueño, de ver a su apreciada familia el día de su boda. Pero tampoco permitirá que sus padres quieran controlar su vida a su antojo. Ya es un adulto.

Se presenta con sus padres mostrando ese estilo único en ropa y cabello. Entrando en la mansión los saluda como le corresponde y posteriormente se ponen cómodos en la sala de estar.

En ese momento, Gdragon aprovecha su atención para entregarles ese sobre que deja en  la mesa de centro. Sin duda era una digna invitación, en el tradicional blanco pero con un toque nacarado y un coqueto lazo plateado lo suficiente llamativo.
El señor y la señora Kwon simplemente clavan sus miradas en esa invitación de boda, adivinando a lo que quiere llegar su hijo.



—Es su decisión... ir o no. —dedicándoles una mirada directa— Recuerden que soy su hijo y esto es lo que más deseo para ser feliz. También, quiero que me acompañen ese gran día. Yo cumplo como su hijo invitándolos personalmente —mira la invitación algo inquieto— Ahora depende de ustedes asistir o no. Por cierto —levanta su mirada para verlos a los ojos— Ya rompí el compromiso con Kiko. Tengo el derecho, ya que se trata de mi vida.



Escuchando esto ultimo, los padres se impresionan y es la señora Kwon quien se altera respondiendo con potente voz.


—¡¿Como pudiste hijo?! ¡Nunca te creí capaz de tremenda barbaridad! ¡¿No sabes el daño que nos estas haciendo?! ¡¿Y todavía tienes el descaro de presentarte ante nosotros para invitarnos a tu boda y decirnos esto?! ¡Es inaceptable! —con su respiración descontrolada, cubre con su mano sus labios y sus ojos expresan agobio. Deja fluir sus lágrimas.

—Cariño tranquilizate... —le habla su esposo, tocando sus hombros para reconfortarla— Hijo, mejor vete.



Ni siquiera las lágrimas de su propia madre podrán ablandarlo. Su decisión esta tan firme como el acero.

La madre llora en silencio, sin poder ver el rostro de su hijo, realmente esta desilusionada. En cuanto el padre teniéndola cerca de el, no era capaz de mirar a Gdragon, le ha ocasionado una decepción muy grande por sus reprobables actos.


—Si... me voy. Pero quieran o no, tendrán que aceptar mis decisiones. —se pone en pie y se dispone a retirarse.


De pronto escucha la voz ahogada de su madre.


—Kiko nos había dicho que tenia una noticia muy importante que darnos ¿Sabes de que se trata? ¿No te ha dicho nada?


Lo que hace que el chico detenga sus pasos sin voltear a verlos.


—No... —mira el suelo—

—Últimamente, la veo diferente —añade su madre con voz entrecortada— Su forma de vestir y actuar... es como si ocultara algo ¿No estará embarazada?

—No lo sé, y no me importa. —avanza para marcharse.



Sin mirar atrás, por primera vez no deja de darle la espalda para continuar su andar saliendo de la mansión. Y aunque mostrara indiferencia, las palabras de su madre revolotean por su cabeza " ¿No estará embarazada? ".
No es que fuera algo que le importara, sin embargo le da pendiente ya que le podría ocasionar problemas con Cat, y  era eso lo que quería evitar.


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Del otro lado del mundo. La luna esta en lo alto y Taeyang se había armado de agallas para abrazar a Luna por la espalda y así acercarla a su cuerpo. Esta vez, no piensa dejarla huir, esta vez, el será un poco más insistente.
Luna veía el oso con el collar de plata y respiraba por sus labios medio abiertos a causa de los nervios. Ruido que podía escuchar el chico que solo traga saliva siendo la primera vez que es tan lanzado con una chica. Luna estaba como paralizada no podía articular una sola palabra.



—No te vayas por favor... —midiendo el volumen de voz— ¿Por qué lo haces?... ¿Por que siempre quieres escapar? ¿A que le temes?. Puedes decirme... confía en mi.



Es como si conoce sus sentimientos más profundos. Esas palabras han escarbado en lo mas hondo de sus emociones desenterrando todo el sentimiento que hace brotar lágrimas de los ojos de Luna. Sin darle la cara y tocando los brazos que rodean su cintura. La chica despega sus labios sintiendo sus mejillas húmedas.


—Tengo miedo, a que Chaerin vuelva a intervenir en nuestra relación. Miedo... a que no tengo la fuerza suficiente para enfrentarla, y no poder detenerla.


Taeyang la suelta para girarla con sus manos hacia el y así encararla.


—No quiero que tengas miedo, por eso estoy yo aquí, y lo estaré siempre, para protegerte.

—Quiero... ser fuerte —con su mirada abajo, comenzaba a delirar— Pero ahora, estoy muy confundida —siente un nudo en la garganta que debilita su voz— De verdad quiero ser mas fuerte...yo...


Corta sus palabras al ser atraída en un abrazo protector. Sus orbes brillantes se abren de mas al sentirse entre los brazos de Taeyang, logrando sentir los latidos de su corazón.


—No tienes nada de que preocuparte. Yo estaré contigo —en tono suave— Chaerin no será más una amenaza para nosotros.


Baja la capucha negra de la chica, exhibiéndose el resaltado color de su cabello, acto seguido toca con sus manos sus mejillas fundiéndose sus labios en un beso que hace desvanecer los ojos de Luna. Ella lleva sus manos a los hombros del chico dejándose llevar por el roce que lentamente la derrite por dentro, debilitando sus piernas, pero los brazos de Taeyang pasan a sostenerla por la cintura echando su cuerpo mas hacia ella para sentirla completamente, prolongando la unión de sus labios.


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Su trabajo ha terminado y aún tiene que pasar por su hijo a la guardería. A pesar de estar muy cansada mantiene el humor para poderle regalar una dulce sonrisa a su pequeño.
Es una mujer ocupada pero desde hace tiempo que ha estado visitando y llamando a sus padres para convencerlos de que acepten el futuro matrimonio de su hermano.
Conduciendo su coche tranquilamente, detecta con su mirada la invitación de boda cerca y una sonrisita aparece, volviendo a ver al frente del volante.

El día de hoy ha decidido visitarlos con la misma intención, y es que quiere apoyar incondicionalmente a su hermano menor. Tomando la pequeña mano de su hijo, llega a la mansión y como es de esperarse la reciben sus padres.


—Dami hija, que gusto verte —sonriendo su madre.

—Mamá tus ojos, los noto algo diferentes ¿Has estado llorando?


Su padre interviene repentinamente.


—¡Ah! ¡Mira quien esta aquí! —entusiasmado— Hola campeón ven con tu abuelo —extiende sus brazos hacia el niño.


Dami con una sonrisa, suelta la mano de su hijo dejándolo llegar a su padre. El señor Kwon se marcha para jugar con el niño a otro lado.


—Hija... —la llama su madre— ¿Pero dime a que haz venido?

—Mama sabes a que he venido últimamente. Quiero abrir tus ojos, soy tu hija y quiero que me escuches. Por favor.

—Si es por el caso de tu hermano, no te preocupes —con un rostro serio— El vino por la mañana y nos entrego la invitación de su boda, también nos dijo que rompió compromiso con Kiko. Al parecer tu hermano se ha vuelto muy rebelde. Antes de conocer a esa extranjera él no era así. ¿Lo recuerdas?

—Pero mamá. Ji ama a esa chica, deja de manipular su vida, ya es suficiente, mira la edad que tiene, no es un niño. ¡Déjalo vivir! —frunce leve el ceño al verla.

—¡Ja!. ¡Que osadía! ¡Apoyas la desobediencia de tu hermano! ¿Por que Dami? Se supone que tu eres la hermana mayor.


La joven mira el suelo sin atreverse a añadir más al respecto. Su madre esta claramente molesta.

—A lo que veo —continúa— Tu hermano ya no va pararse aquí, y piensa hacer lo que le plazca, pero escucha bien Dami, cuando veas a tu hermano quiero que le digas lo siguiente. Si Kiko espera un bebé de él. Quiera o no, tendrá que tomar esa responsabilidad —aprieta sus puños— No puede manchar nuestro apellido de esa manera —masculla—  Yo no lo permitiré.

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Por la noche en Seul.
Kiko, CL y Dara se relajan y disfrutan de unas bebidas dentro de un lujoso bar. Ubicadas en una de las mesas. Kiko había tomado sin pausa unos tragos y había captado la atención de sus amigas.



—Hey, hey ya... basta mujer —la palmea en su espalda CL— No querrás terminar ebria ¿O si? ¿Qué pasa si alguien logra captarte? Cuida tu reputación, es importante.

—¡A la mierda la reputación, la dignidad, todo! —exclama con un perceptible aliento alcohólico Kiko— Ese maldito Jiyong rompió el compromiso —agacha su cabeza y sus ojos irritados desbordan amargas lágrimas.


Dara la observa un tanto preocupada.


—Kiko ya no bebas, piensa en tu bebé, le puede hacer daño. No deberías de...


Resuenan las carcajadas burlescas de Kiko lo que molesta en los oídos de CL y Dara.


—Cállate. ¡No me importa el bebé! ¡Si esta tan aferrado a esa mocosa, ni el estúpido bebe funcionará!.

—Claro que si, solo... dame eso —Dara le arrebata el vaso de vidrio con soju que estaba por beber— Ni siquiera Chaerin ha tomado tanto.

—Relájate Kiko —dice CL sonriendo— Cuídate, aún no puedes abortar. Abortaras solo si el plan no da resultado ¿Recuerdas?—levanta sus cejas viendola— Por cierto ¿De quien es ese bebé?

—¡¿Realmente te importa?! —brota de los labios de Kiko.

—Me da curiosidad —responde CL con su vista en ella.

—Es del estúpido de Seungri... Hace tres meses el me hizo el favor. —apoya su codo en la mesa y recarga su mejilla en su mano.



Dejando atónitas a CL y Dara.


—Ah... La verdad no me sorprende tanto, pero creí que tenias buen gusto, eso es lo que sorprende —comenta CL.

—¡Solo me hizo el favor y ya! —grita Kiko y toca su frente con pesadez cerrando sus ojos.

—¿Y por que no dices de una vez que estas embarazada de Jiyong?

—Aún, no es el momento... —las observa y sonríe ampliamente.


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jueves, 22 de agosto de 2013

NarutOneechan [ Desaparición ]





Capitulo.-2               —Desaparición—






No puede evitarlo, tiene que alcanzarla no permitirá que se vaya.

Brincando de rama en rama. Árbol tras árbol manteniendo su mirada al frente con un solo objetivo en mente: Akane. Quien no pudo haber ido muy lejos.


—¡Akane! —grita a todo pulmón Naruto, con la esperanza de que su hermana lo escuche.


Sin obtener respuesta alguna, aún así continuó avanzando por encima de los resistentes y grandes árboles.
De repente una conocida voz llega hasta sus oídos pero no se detendrá por nada del mundo.


—¡Naruto!...


Minato lo alcanza yendo a su velocidad posicionándose a su lado.


—Naruto, tu hermana debe estar cerca. Pero no podemos ir a una misma dirección, tenemos que dividirnos, así será mejor.

—¡Claro!  —responde con firmeza el rubio de ojos azul brillante enfocado en su camino.


« Akane... ¿como puedes pensar así? ¿como puedes hacer esto?... » Decía el joven en sus pensamientos frunciendo el ceño.


Acuerdan que Naruto la seguirá buscando en los alrededores de Konoha en cuando Minato se dirigirá a la aldea para buscarla entre las calles y preguntar por ella a los aldeanos que encuentre. Probablemente alguno la haya visto huir o esconderse por ahí. No descansarán hasta encontrarla.


Por otra parte Sasuke y Sakura esperaban a Naruto en “ ramen Ichiraku “. El señor ya les había servido su porción de fideos correspondiente, pero Sakura no deseaba empezar sin Naruto. En tanto Sasuke sentía una ligera impresión, su amigo jamás demoraba cuando se trataba de ramen.
Aguardan sentados frente a su tazón de fideos humeantes y visualmente irresistibles.



—¿Por qué Naruto insiste con Akane? —cuestiona el chico viendo a Sakura— Ya sabe que a ella no le gusta el ramen. Siempre la molesta queriéndola hacerla probar. Debería respetar sus gustos.

—Así es Naruto después de todo —ríe entredientes— Tan insistente... —baja su mirada al tazón de ramen pudiendo ver su reflejo en el caldo.


Con un semblante sereno, guarda silencio un instante para después mirar a Sasuke con determinación.


—Sasuke, mejor vayamos a buscarlo, está empezando a preocuparme.

—De acuerdo.


Tranquilamente dejan sus asientos para iniciar su búsqueda abandonando sus tazones de ramen.
El cocinero de Ichiraku se percata de su retirada y mira hacia la entrada con ligero asombro.


—¡Oigan chicos olvidaron pagar! —observa el ramen que ni siquiera tocaron— Y tampoco probaron los fideos...

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Iban caminando por la aldea sin dejar de buscar con su mirada a Naruto, pero no veían mas que pequeños negocios de comida, tiendas. Lo que aumenta la preocupación de Sakura.
« Naruto idiota... ¿en dónde estás? »

Inesperadamente pueden ver al padre de Naruto ante ellos lo que hace que se detengan en seco.


—Minato-sama —habla con impresión Sakura.


Sasuke se limita a decir algo y Minato les sonríe una pizca.


—Chicos, estoy buscando a Akane ¿No la han visto?

—¿Akane? —cuestiona Sasuke interesado— ¿Qué ha pasado?

—Parece... —contesta Minato con un rostro serio— Que esta vez es en serio. Pretende abandonar la aldea, sino es que ya lo hizo. Quiere hacerlo, con el fin de buscar a Akatsuki.


La chica un tanto sorprendida queda sin habla, mientras Sasuke se exalta y arruga el ceño.


—¡¿Qué?! ¡¿Se ha vuelto completamente loca?! ¡No puede hacer eso! ¡Ir con Akatsuki! ¡Es la muerte segura para ella!

—Yo y Naruto... intentamos explicarle, abrirle los ojos, pero fue inútil. No sé, por que ella sola se hunde cada vez más en ese odio, en ese rencor que la arrastra a la oscuridad. Es demasiado peligroso para ella, por eso la estamos buscando. Necesitamos impedir que salga de la aldea a toda costa.

—¡Hay que encontrarla! ¡rápido! —exclama Sasuke muy alarmado y se echa a correr.

—¡Sasuke! —le grita Sakura preocupada.


La chica mira el suelo un momento, volviendo su vista a Minato. Adopta un rostro decidido e imperturbable.


—Asi que, por eso Naruto habia tardado... ¡Minato-san! —viéndolo— Debemos encontrar a Akane-chan cuanto antes.

—Si... —asiente con un leve movimiento de cabeza.



Se apresuran para alcanzar a Sasuke y así buscar juntos a Akane.
Transcurren horas hasta que el cielo se torna rojizo anunciando la noche. Es cuando tanto Minato como Naruto y Sakura quienes habían estado buscando sin descansar. Deciden ir con la hokage de la aldea para informarle del caso de Akane, con el propósito de que les de apoyo.

En el despacho de la vieja Tsunade. Ya han atravesado la puerta, sin embargo encuentran a la hokage con su mejilla pegada en los papeles del escritorio dormida placidamente.
Sabian que si interrumpen su sueño no seria nada bueno, ya que se pondría de mal humor, pero no tenían otra alternativa se trataba de una emergencia, así que no les queda mas que tomar ese riesgo.



—Etto... —articula con nerviosismo Naruto. Por lo visto el más valiente de los cuatro— ¡Abuela Tsunade despierte!  —levanta la voz con inseguridad.


Consigue que Tsunade despegue sus pestañas pero lo que parecía un aura oscura brota de su alrededor sin siquiera moverse lo que provoca escalofríos en los presentes y en sus cabezas aparecen unas “gotas“.


—¡¿QUE QUIEREN?! —vocifera histérica al mirarlos irritada. Haciéndolos temblar.



Tras unos minutos de explicacion la vieja Hokage que conservaba su juventud, se había tranquilizado. Apoya sus codos sobre su escritorio y entrelaza sus dedos cerca de su barbilla para poner su completa atención en ellos.


—Es por eso... que pedimos que nos ayude a buscarla —termina Minato mirándola directamente.

—No... —responde en seco la hokage.

—¡¿Qué dice?! —reacciona molesto Sasuke.


Naruto aprieta sus puños con prepotencia y se atreve a hablarle con voz clara.


—¡Abuela Tsunade! ¡Mi hermana corre peligro! ¡Ella es parte de Konoha! ¡Tiene que ayudarnos!



Tsunade suspira y mira a Naruto con fatiga.


 —Piensalo. Han estado buscándola durante todo el día, y no la encontraron. Lo cual significa que probablemente ya se fue de la aldea o quizá este escondida en alguna parte. Solo es una chiquilla emberrinchada, ya volverá a casa. —se recarga en el respaldo de su cómodo asiento, cruzándose de brazos al cerrar sus ojos—

—Tsunade-sama... —pronuncia Sakura con delicadeza y cierta incredulidad— ¿Como puede... ?



Minato mira a otro lado en tanto Sasuke pierde el control y estalla golpeando el escritorio de Tsunade con sus palmas clavando su pesada mirada en sus ojos.


 —¡Usted es la Hokage! ¡Debería preocuparle uno de sus ninjas! ¡Uno de sus aldeanos! ¡¿Como puede ser tan insensible?!

—¡Toma tu distancia y no me levantes la voz! —exclama Tsunade frunciendo el entrecejo al verlo— ¡No pienso perder el tiempo con el capricho de una niña! ¡Tengo cosas más importantes que hacer! ¡Ustedes que no tienen misiones por el momento tienen bastante tiempo para buscarla pero yo no!. La mayoría de los ninjas que podría enviar a buscarla se encuentran en misiones. ¡Nada ni nade asegura que vuelvan con vida! ¡¿También tengo que preocuparme por todos ellos, no es así?!.



Hay un momento de silencio total. Nadie se atreve a decirle más a la Hokage, incluso Sasuke indignado retrocede para ubicarse a un costado de su amigo.


—Es decisión de ella, abandonar o no la aldea. —continua Tsunade— Si ustedes desean detenerla ¡Entonces háganlo!



Con sus labios sellados contemplan a su Hokage de la que al parecer no recibirían ayuda. Naruto es el primero en salir lleno de voluntad.

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Arriba en lo alto del cielo, la radiante luna se asomaba timidamente por entre las nubes que la escondían. Y abajo en una cueva ubicada por las montañas de la aldea. Akane se ocultaba con su jutsu de desaparición que hizo su cuerpo transparente y logró fusionarse con la naturaleza de la roca de la cueva.
Cansada y con escaso Shakra. Rompe el jutsu saliendo lentamente su cuerpo físico de entre la roca. Cayendo con debilidad al suelo.
Está muy oscuro adentro de la cueva mas sin embargo los sutiles rayos de la luna que penetran en la entrada de la cueva rocosa le permiten a Akane ver con claridad por donde pisa.
Agotada y con su respiración muy lenta, reposa encima de una roca cerca de la entrada levantando su vista hacia la luna. « Si tan solo aquel día hubiera podido hacer algo para protegerte. Todavía estarías aquí mamá.»




Hace años atrás, cuando Naruto y Akane aún eran niños, la organización de criminales llamada  “Akatsuki“ atacó la aldea con la intención de que les entregaran a la Jinchuriki del nueve colas, que sabían vivía en Konoha y la aldea la protegía.
Los ninjas de rangos altos se enfrentaron a Akatsuki en defensa de la aldea y de Kushina: la portadora del Bijuu de nueve colas. Pero era en vano. Los enemigos eran sumamente poderosos y quien se enfrentaba a ellos perdía la vida. Solo Minato y la Hokage resistieron más. Pero eran cinco miembros de Akatsuki.

Todos los niños y mujeres habían sido llevados a un tipo de refugio, Ahí era donde Akane lloraba en los brazos de su hermano quien compasivo intentaba hacerla sentir mejor. Los pequeños hermanos ignoraban que su mamá era una Jinchuriki.


—Naruto... —decía Akane entre sollozos— ¿Por que nuestra mama no esta? ¿Por que solo mama no esta aquí?...

—No lo sé Akane, pero ya no llores. Mira —se aleja de ella un poco y saca una pelotita de su bolsillo— ¡Juguemos! ¡¿Si?! —ríe y la atrae de su mano para correr con ella a otra parte.


Al final. La aldea sufrió un poco de daños y hubo muchos ninjas que murieron con honor. Pero la sonrisa de Akane volvió a aparecer cuando pudo ver a su padre con una expresión que jamas había visto en él.



—¡Papá! —grito contenta Akane, corriendo hacia él.


Minato la carga en sus brazos esforzándose en sonreír. Y mira al pequeño Naruto, quien con inocencia le mostraba una sonrisa pura.


—¡Papá! ¡¿Dónde está mamá?! —preguntó Akane.

—Su madre... lamentablemente ya no estará con nosotros.—con tacto en su voz— Ella... murió en manos de un akatsuki llamado Madara. Llegue muy tarde... lo siento hijos.

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« Madara... Akatsuki »
Repetía en su mente al terminar de recordar ese pasado que la habia marcado fuertemente.
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Más tarde cuando deduce que todos en la aldea duermen profundamente aprovecha para salir de Konoha de una vez por todas. Pero antes de que pudiera lograrlo su hermano Naruto se atraviesa repentinamente en su camino mirándola fijamente, y percibe que alguien más se acerca tras ella, y otro más a un lado, descubriendo que son su padre y Sasuke.


—¿Qué hacen aquí? —pregunta Akane molesta.

—¡Akane! ¡No puedes irte! ¡No permitiré que te vayas! —vocifera Naruto con potencia y seguridad.



La chica lo mira interrogante. No da un paso más, simplemente se mantiene estática y con la expectativa.

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sábado, 17 de agosto de 2013

Teengears [ En manos de Steve ]





Capitulo-12     —En manos de Steve—






—Si Lea... ellos han venido a ayudarnos —contesta Break al verla un tanto molesto por el comentario de Derek.


Los amigos de Break, al igual que Seungri, solo permanecen callados, no querían formar parte del lío, tan solo dejan que él sea quien calme las cosas y solucione todo. Por eso es el líder.


—Si es así, entonces ¿por qué dijo eso? —la chica seguía alterada y observa a Derek quien solo sonríe con descaro.

—Bien —eleva el volumen de voz Break— Quiero que todos se vayan. Necesito hablar un poco con Lea —pasa su mirada por su equipo incluyendo a Seungri.


Obedientes salieron ipsofactos, dejando a Break con Lea. La única chica que ahora desconfiaba de ellos. Para Break no era una molestia explicarle a la joven, o  tratar de calmarla ya que es parte de su equipo, y como buen líder se veía en el deber de hacerlo.


—Lea... —viendo sus ojos— Ellos son mis amigos y sabes que yo solo quiero ayudarlos a ustedes, pero para eso, tenemos que trabajar todos juntos —apoya su mano sobre el hombro de la chica— Dime ¿puedo contar contigo?

—No entiendo... que quiso decir. Pero no tengo otra opción —mira el suelo— Estoy contigo Break. —sonando resignada.



El hombre esboza una sonrisa tajante y retira su mano contemplandola en silencio por un momento. « Tanto Lea como Seungri, son todavía muy débiles. Si se llegan a enterar que el campo de energía que enviamos para protegerlos del Haarp logro cambios dentro de su capacidad humana, podrían confiarse de su resistencia y no querrán entrenar. Ellos tienen que prepararse muy bien para lograrlo »


En aquella ocasión, cuando los chicos estaban siendo estudiados en el laboratorio del Haarp por los estadounidenses. Break habia infiltrado uno de sus Alienbot que el controlaba, para rescatarlos, pero antes de dedicarse a buscarlos, condució a su Alienbot a la sala de investigaciones. Ahí dentro inspeccionó en los aparatos donde se almacenaba información sobre ellos, y encontró un archivo interesante que claramente decía: " Las capacidades físicas han sido alteradas de modo positivo. La resistencia, de los individuos es extraordinaria, sobrehumana ".

Todo esto ya les había informado a sus amigos y les pidió que quedara entre el equipo y no se dijera a los chicos. También piensa que alguna clase de poder se desarrollo dentro de ellos.
Lo que había dicho Derek, era verdad, si los necesitaban para salvar su época de las manos del Haarp, pero también deseaban ayudarlos. Es sumamente sorprendente lo que ocurrió con Lea y Seungri. ¿Por qué no experimentaron en carne propia ese cambio cuando se protegieron así mismos del ataque del Haarp dirigido por sus padres?. Aún no lo saben.

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Más tarde. El entrenamiento ha iniciado adentro de la sala casi vacía pero con el suficiente espacio para entrenar. Steve, el mayor del equipo, los veía frente a él mientras los chicos se ponían en sus tobillos, muñecas y espalda, los dispositivos de luz que les pidió que portarán, ya que se trata de su "armamento"  para la batalla.


—Ese equipo ha sido especialmente elaborado para ustedes —habla Steve en tono serio— Pero, tienen que aprender a usarlo —toca su sien con su indice— Su mente es el control, así que tengan cuidado.

—¿La mente? —cuestiona Seungri curioso.

—Si. Por ejemplo, si dan un salto y quieren llegar más alto. Si así lo piensan, estos sensibles sensores lo captarán y lo lograran.

—¡Oh! ¡Eso suena divertido! —exclama emocionado el chico con una ancha sonrisa.

—Ahora... —prosigue Steve manipulando un micro-control— Quiero que me muestren lo que pueden hacer...



Los jóvenes lo miran interrogantes en tanto una pared de la sala se abre hacia arriba, exponiendo una ordenada fila de androides que los miran, viéndose tan reales como si fueran personas verdaderas que cargaban armas idénticas a las que poseía el ejercito de los estados unidos. Estás armas escupían lásers, un tipo de munición infinita y silenciosa.
Lea y Seungri retroceden dos pasos atónitos ante la amenazadora visión de los androides.


—¿Las armas son reales? —pregunta Lea casi temblando.

—Si lo son. ¿Tienen miedo? —los mira Steve cerca de ellos— Recuerden, su mente es el control. —se gira para retirarse.

—¡Oiga! ¡espere! —grita Lea desesperada— ¡¿Acaso esta loco?! ¿Como vamos a enfrentarnos a esos androides? Tienen armas y nosotros no.

—¡No es justo! —reclama Seungri— Mejor traiga a Break el nos explicará mejor. Usted está loco.


Steve dándoles la espalda, se vio obligado a responder.

—La mente... es muy poderosa ¿O no lo saben?. ¡Dejen de lloriquear y peleen! —continua su andar hasta que llega a la puerta y la atraviesa activando desde su micro-control a los androides quienes responden brillando sus ojos en rojo.



Los abandona "indefensos". El grupo de androides avanza hacia ellos y disparan lásers coloridos directamente al objetivo "Lea y Seungri". Por causa del miedo que sentían, sin darse cuenta sus cuerpos esquivaron los lásers a una impresionante velocidad. Se mueven tan rápido que es imposible seguirlos con ojos humanos.

« ¿Como es posible?... ¿Es nuestra mente? ¿Los sensores realmente funcionan de este modo?. Pero aunque podamos evitar sus ataques ¿Como los derrotaremos? ». Pensaba Lea analizando en su cabeza mientras Seungri parecía divertirse, se podía escuchar su molesta voz.


—¡Si! ¡Esto es genial! ¡me sigo moviendo! ¡y no me mareo! —ríe como cuando un niño juega— ¡Mira! ¡Estúpidos androides no me hacen daño! ¡Oh, fallaste! —seguía esquivando al desplazarse en zigzag a lo amplio de la sala, al igual que Lea—


La chica se detiene para hablarle a Seungri.

—¡Seungri ya cállate y piensa como atacarlos! ¡Tenemos que vencerlos, si queremos pasar la prueba! —percibe que un láser se aproxima a su espalda y lo evade en un abrir y cerrar de ojos.


En cambio Seungri era tan torpe que lo veía más bien como un juego o algo divertido estaba claro que no se iba a detener a pensar "Como pasar esta primer prueba".


Afuera de la sala de entrenamiento desde una ventanilla el menor del equipo: Edric. Vigilaba a los chicos con ese único ojo que mostraba por el flequillo castaño. Se veía muy joven al igual que sus amigos, a pesar de tener treinta años. Ese pantalón y chaqueta plastificada de matiz azabache, prendas que compartía todo el equipo, hacia resaltar su cabello avellana y tez blanca.
El tímido chico, ponía especial atención en la jovencita rubia que con cuidado se movía de un lado a otro deslizando sus pies en el suelo por la velocidad.

«Creo que Steve fue muy duro con el entrenamiento ¿Debería ayudarlos? ». Piensa y echa un vistazo a su contorno, puesto que no quería ser pillado. Estaba disfrutando de la suprema belleza de la chica, aunque solo pudiera verla unos breves segundos cuando se detenía ya que era muy rápida.

Tanto el como sus compañeros jamas habían visto a una chica que no fuera su madre, por lo que se encontraba completamente cautivado por la hermosa Lea. A tal punto que no podía despegarse de esa ventanilla.
En eso el sonido de unos pasos acompañados de voces conocidas se acercan y lo alarman de inmediato, al ser muy introvertido se encoge de hombros quedando cohibido esperando pasar desapercibido.
Se trataba del rebelde Jake y el pacifico Greg. Es impresionante como dos personalidades tan opuestas puedan congeniar.
Dejan de hablar entre ellos y hacen un alto, al notar la silenciosa y casi imperceptible presencia de Edric, pero lo conocían y sabían que era él. Ahí estaba con su frente contra la pared al costado de una ventanilla de la sala de entrenamiento.

—¡Edric te estábamos buscando! —en ese tono elevado como acostumbraba Jake hablar.

—¿Qué haces aquí?. —Greg, sonando calmado como siempre. Sonríe suavemente—  Tenemos que trabajar en los Alienbot ¿Lo olvidabas?


A Edric no le queda más que mostrar su rostro un tanto apocado y con su vista al suelo.


—Sí ya lo sé. Lo lamento —avergonzado.

—¡Ah, no importa! ¡vamos! —Jake lo arrima con su brazo enganchado a su cuello y se lo lleva a la fuerza— Vamos a comer primero ¿quieren?

—Jake... no me aprietes me estas asfixiando, suéltame por favor —con voz ahogada trata de quitárselo de encima pero es muy débil.

—No Jake, vamos a trabajar... —con voz autoritaria pero tranquila. Lo sigue Greg sonriente.

—¡Siempre trabajamos estoy cansado! ¡Que aburrido!

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En medio de los diez Alienbots violetas. Break y el hombre andrógino de cabellera platinaba se concentran en su labor, cada uno con su respectivo robot, no tenían tiempo que perder.


—Escúchame bien Derek —dice Break sin quitar sus ojos del mecanismo del Alienbot— No quiero que vuelvas a insinuarles nada a los chicos. Los necesitamos de nuestro lado y para eso deben ser fuertes y no confiarse de su potencial, o no podrán lograrlo. Solo mantén tu boca cerrada y no habrá problema.

—Mis más sinceras disculpas señor Break. Créeme, nunca creí que fueran tan sensibles, no hablaba enserio, era sarcasmo, solo eso —ríe y le dirige su arrogante mirada.

—Solo cállate.



Entra al sitio Steve y enseguida toma su lugar para empezar a corregir el mecanismo de un Alienbot.


—¿Dónde están los demás? —pregunta Break al verlo elevando una ceja.

—No lo sé, pero creen que han venido ha perder tiempo aquí —contestó disgustado Steve.

—Déjalos, se emocionan al ver rostros nuevos —comenta Derek enfocado en su tarea— ¿Dejaste a los niños solos? —voltea a mirar a Steve.

—Así es. Parece que Break los ha estado consintiendo mucho, les falta voluntad.

—¡¿Qué es lo que estoy escuchando?! —eleva la voz Derek— ¿Estás hablando de Break? ¿En serio?. Creí que lo admiraba señor Steve.

—Yo solo... —apenas articula Steve algo incomodo.

—Ellos son así —de repente sonó la voz de Break impidiéndole terminar su oración— Se supone que para eso es el entrenamiento ¿no es cierto? —mira de reojo a Steve.

—Si, es verdad Break. Discúlpame —se pierde revisando el mecanismo.



Break cierra sus ojos un momento para poder pensar.
«Todavía les falta mucho y no tienen el tiempo necesario. En dos semanas tenemos que salir a combatir a Estados unidos y acabar con esto. »

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